Una de las cosas que más compro para beber y para regalar es té. Tengo muchas latas, unas cuarenta, con diferentes variedades y blends. Algunas son mejores que otras, algunas jamás las toco porque las probé una vez y no me gustaron, y otras las repongo siempre, casi una vez por año, porque son las que mi marido y yo tomamos todo el tiempo

¿Mis preferidos? Todos los de Tealosophy, la tienda de Inés Bertón.


¿Por qué me encanta Tealosophy? Bueno, en primer lugar, por el té ¡obviamente! En sus dos locales (el que ven en la foto es el de Gorriti 4865) hay más de 50 blends y variedades de diferentes orígenes, cosechas y bases puras que son realmente un viaje. Están creados a partir de experiencias en mercaditos indios, memorias golosinas infantiles (como los After Eight que el papá de la autora le traía cuando era chica), para homenajear a la pastelería neoyorkina Magnolia Bakery,  o para transmitir la sensación de pasear por París o por Marruecos.  Y a mí me encanta comprar esa experiencia en latas y tomarlos de acuerdo al humor que tengo, al clima que hay, a lo que estoy leyendo…

Además, -y esto es completamente subjetivo- a diferencia de otras marcas, yo siento que el té de Tealosophy es honesto, y que lo que huelo en la lata o que me describen las vendedoras es exactamente lo que voy a tomar.  No me defrauda jamás, las promesas se cumplen adentro de la taza, no en la gacetilla o en la etiqueta del envoltorio. ¿O  ustedes no detestan cuando el té se anuncia maravilloso pero después, agua mediante, no es más que un triste té negro?


Y como si fuera poco, también me gusta todo lo que está alrededor del té. Los locales, sus vendedoras -calmas, atentas, fanáticas de su producto-, la forma en la que exhiben las hebras (que se pueden oler desde las latas), la selección de coladores, cucharas y tazas que tienen, la música… Todo.

Si van por primera vez, los guío con cuatro opciones seguras para empezar: a los que les gusta mucho el té negro tradicional que tomamos en Argentina les recomiendo comprar una latita de Darjeeling Imperial, que es mi té puro preferido. Si prefieren un blend, elijan el Vanilla Tiger, que es una base negra de Ceylon con vainilla, caramel y un toque de cacao ideal para todos los días. Además, se van a sentir muy paquetes, porque es el blend del hotel Alvear.

Para los que se inclinan por algo bien fresco, energizante, frutal, que puedan tomar durante el día, tienen que comprarse sí o sí el Calm (una infusión fresquísima de hojas de verbena francesa, manzanilla egipcia, naranjas y mandarinas). Y por último, los que realmente quieran algo diferente al té que toman siempre, algo que salga de lo común, les recomiendo el Very Berry, una infusión sin té de frutos rojos espesa e intensa como sangre.  Después de esos tres, empiecen con los demás. Si quieren, por supuesto.

¿El precio? $43 la lata de 60 gramos y rinde unas 35 tazas de té. Un vicio que no hace daño y que dura mucho tiempo.