Hace un par de semanas me invitaron a conocer el nuevo Tô de Recoleta, que está adentro del hotel Mio, en la avenida Quintana 456. Tô es el único restaurante que ofrece gastronomía frapanese, algo así como cocina fusión entre Japón y Francia. ¿Cómo? Bueno, Tô mezcla algunos ingredientes típicos de la cocina francesa (el pan de brioche, algunas salsas a base de vino, el foie gras) y técnicas o platos de la cocina japonesa (tataki, sushi, sashimi) en creaciones únicas, que no pueden comer en ningún otro lugar.

Yo fui con mi amigo Pablo, un día divino, de sol, después de dormir 12 horitas, así que estaba del humor ideal para arrancar. Nos trajeron unos rolls, muy ricos, y una panera deliciosa con un dip de palta que mucho no me gustó.

Después vino un tiradito/sashimi de atún rojo con caviar y salsa de mostaza dijon, absolutamente genial. Nos encantó a ambos.


Después probamos una tabla de sushi de salmón y de atún rojo cocido, palta y mango, que eran ambos deliciosos. De lo mejor del menú.


Luego de eso nos trajeron una tostada de brioche con foie gras. No nos gustó. El pan era tan aceitoso, que junto con el foie gras, era demasiado para mí. Quizás otro pueda apreciarlo, a mí cualquier cosa aceitosa, por más sofisticada que sea, me produce algo raro en la boca.


Despues de eso, probamos un tataki de atún rojo con un tartar. Muy ricos ambos. El atún rojo es uno de los pescados que más me gusta crudos, y cuando está sellado por fuera, mucho más. La salsa era de malbec con maracuyá y me encantó. Hoy en día el maracuyá está por todos lados, y usado con tan poca sutileza que tapa todo el sabor. Especialmente en cocina fusión peruana, atormentando toda clase de mariscos.

Después probamos el kobe beef, que al parecer se come así de crudo. Yo ya lo había comido más cocido y me pareció muy rico. Así no lo pude comer porque me bajaba la presión al cortarlo y sentir la resistencia de la carne cruda contra el cuchillo. Mi amigo Pablo dijo que era un manjar. Le creo, pero prefiero pasar ¡Soy muy impresionable, chicos! Amé, sin embargo, la ensaladita de hojas verdes baby con vinagreta de maracuyá. No saben qué rica es, podría comerla todos los días.

Después vinieron los postres. Yo comí un fudge de chocolate y pistachos con helado casero y suave de maracuyá, un curd de cítricos. IMPRESIONANTE.

Y Pol comió un biscuit de almendras con semifreddo de chocolate y varias piezas de chocolate 70%, también, riquísimo.

¿Cuánto sale esta aventura gourmet? Por lo que vi, los platos son muy pequeños, así que calculen $120 para almorzar, $200 para la cena. Les recomiendo especialmente el sushi y los postres, que fueron mis preferidos.