El domingo convencí a mi amigo Pol de ir hasta el Alto Palermo a probar el yogur helado Yoguberry y hacer algunas compras. Es un poco lejos para mí, que estoy en Belgrano, pero quería probarlo porque era el último que me faltaba  (ya hablamos de Pinkfrost y de Top it) en Capital Federal para terminar la reseña. Además, la dueña había pasado por el blog e insistió con que toda su fruta fresca como me gustaba a mí. ¡Más que una buena razón para ir!

Desgraciadamente, fue una experiencia espantosa. Primero, porque después de hacer 50 cuadras para ir a probarlo, llegamos y se habían quedado sin yogur. A ver si me entienden: un local que vende sólo yogur heladono tenía yogur, un domingo a la tarde, con el shopping lleno. Incrédula, le pregunté a la chica que vendían, pensando que tenían otra cosa, y me dijo “Nada, no hay nada” mientras seguía limpiando. Nunca se dio vuelta para mirarme. Me atendió así, de espaldas, como la ven en la foto.


Ya que estaba, decidí sacarle fotos a las frutas para que ustedes las vieran.  El durazno era de lata, la mandarina no estaba pelada a blanco sino que tenía los hollejos, el melón nadaba en agua y estaba todo chamuscado, y las frutillas estaban bastante pasadas. Se ve clarito en la imagen porque la dejé bien grande para que lo vieran. Hagan click. ¿Ustedes pagarían $18 por esas frutillas mortecinas que ven en la foto? Yo tampoco.


Como si fuera poco, un guardia de seguridad vino a decirme que no se podían sacar fotos a la infraestructura del shopping. Traté de explicarle que las frutillas no eran infraestructura del shopping y que si me vendieran un yogur yo encantada le sacaba foto al mío y listo, pero empezó a hablar por handy con otros guardias idiotas y me aburrí. Igual saqué las fotos, a la infraestructura también, sólo para molestarlo.


Aunque no lo haya probado, no voy a volver. Primero, la fruta de lata o pasada no me interesa. Segundo, si no pueden garantizarme que van a tener el único producto que venden (¡Por dios, venden 1 sola cosa y no la tienen!) ya no importa si es bueno o no. Y tercero, no necesito que me atiendan mal. Allá afuera hay miles de bares y heladerías que además de tener producto, tienen ganas de vender y atenderme dando la cara.