14.03.2014

¿Estás pensando en hacer una fiesta? Contratá una barra móvil

Vas a un bar y te pedís un Negroni. Vas a una fiesta y te conformás con un Fernet Cola, en el mejor de los casos en vaso de vidrio. Este preconcepto empieza a derrumbarse: cada vez hay más servicios de barra de alta gama para eventos, que cuestan lo mismo que uno malo. Conocelos.


Si fuiste malcriado por los mejores bartenders. Si te cuesta probar un trago que no lleve spirits de primera línea. Si te negás a beber un Mojito en vaso de plástico y no permitís que utilicen pulpas artificiales en lugar de frutas, entonces sabés que, desde siempre, ir a una fiesta de la oficina o a un casamiento, es sinónimo de beber mal. Una especie de Blockbuster, lleno de cajitas y sin ningún video. Porque parece que hay de todo para beber, pero en realidad no hay nada. Speed con vodka, fernet cola, una caipirinha en el mejor de los casos, ¿nacional o importado? Una tristeza. Pero ahora, atendiendo los reclamos de gente como vos, el mercado cambió.

En los últimos años aparecieron una decena de servicios de barras premium de diversas envergaduras: en algunos casos son compañías enormes que pueden proveer servicios para eventos de cientos de personas; en otros, bartenders de bares cocteleros que decidieron lanzarse por su cuenta en este nuevo negocio.

EL PUNTAPIÉ INICIAL
La primera que empezó a ofrecer este tipo de servicio fue la bartender Inés de los Santos, a fines de 2008. “Sentí que se había generado una demanda de tragos de calidad en fiestas y eventos. El mercado todavía era chico, pero no había nadie ofreciendo un servicio así; era un buen nicho para meterse”, explica. “La gente empezó, despacito, a tomar tragos, y hoy ya nadie quiere una barra con tres tragos directos y punto”. Así fue que Inés formó Julep (www.julep.com.ar), la compañía con la que hoy recorre eventos de todo tipo y color. Al principio hacía algo cercano a un evento por mes o cada dos meses: hoy puede llegar a hacer tres el mismo fin de semana.

Luego fueron apareciendo los demás. Mona Gallosi (www.monagallosi.com), RF (www.ramiroferreri.com) y Los Olivera son las empresas de mayor escala en el mercado. Proveen servicios tanto en fiestas privadas como en eventos corporativos de varios cientos de personas. Mientras tanto, también se sumaron bartenders que ofrecen servicios para eventos más pequeños como Fernando Salto (ex Negroni, actual Danzón) y Mauro Sleive (también ex Negroni).

Si bien las propuestas tienen sus diferencias, todos coinciden en algo: no hay una lista de tragos estandarizada. Lo que se ofrece siempre se adapta a la ocasión y es fundamental el diálogo con el cliente para poder proporcionarle exactamente lo que quiere. “En general voy charlando con el cliente y luego le ofrezco, en relación con lo que me contó, unos nueve o diez tragos, de los cuales el cliente elige cuatro o cinco que son los que finalmente ofrecemos”, explica Inés. “En general piden clásicos tragos de fiesta: Mojito, Caipirinha, Margarita, Daiquiri o algún aperitivo. Pero nosotros lo hacemos con el mejor producto: fruta fresca, bebidas de primera marca, almíbares caseros bien preparados. Ese es el diferencial”.

Ramiro Ferreri, propietario de RF, trabajó muchos años en el Laboratorio de Cocina Cuk3, por lo que tiene su experiencia en lo que es servicio para fiestas. Además, trabaja como Executive Bar Planner en el Faena Arts Center. Su intención, explica, es ofrecer en los eventos lo más cercano a la experiencia de ir a un bar, donde cada cual pide lo que quiere. “Vengo del ámbito de los eventos hace mucho y siento que a la gente hay que darle eso, que mi marca distintita en el rubro es ofrecer una experiencia muy completa. Si el invitado quiere un Manhattan, aunque no sea lo más común, tengo que tener con qué hacérselo”, dice. Martín Olivera (que conduce Los Olivera, junto con su hermano gemelo Diego), coincide. “Por eso también suelo invitar a bartenders de bares para trabajar conmigo: el jefe de barra de Isabel, Lucas López Dávalos, por ejemplo, ha venido muchas veces. También los chicos del Danzón”, explica.

TIZA, PIZARRÓN Y COCTELERA

Mona Gallosi es otra bartender de alto perfil (fue imagen de marcas como Gancia y participa en varios programas de radio) que viene manejando este servicio con un plus: en eventos corporativos suma también clases de coctelería. “Elijo una temática junto con el cliente (por ejemplo, de coctelería tiki o de aperitivos, dos que salen mucho), enseño de forma lúdica cuatro o cinco recetas y después armo la barra y los que quieran pueden venir a despachar un poco conmigo”, explica. También hace eventos sociales de todo tipo y tamaño, donde ofrece solo la barra temática. “Lo mínimo que atiendo es a veinte personas. Esos son los eventos más exclusivos, donde en general les interesa que esté yo, personalmente, interactuando en la fiesta y recreando la mística de bar. El evento más grande que he hecho es de 400 personas, y si bien estoy en todo, en una situación de ese estilo tengo que estar en la logística y la organización y probablemente no pase todo el evento en la barra sacando tragos.”, aclara Mona. Siempre intenta poner el acento en la coctelería, aunque explica que se orienta mucho a la satisfacción del cliente y brindarle la experiencia que busca: si el cliente quiere vino, trabaja con un sommelier. Si quiere cerveza, ofrece todas las de la línea Quilmes. “Con lo que no transo es con la calidad: la bebida tiene que ser lo más premium que se pueda. El ron es Bacardi, el whisky es Johnnie Walker, el bourbon Jack Daniel’s, o algo en esa línea. Yo no voy a hacer una fiesta con Criadores, no es lo que vendo”, explica. También pone mucha atención a la cristalería: se declara “enemiga” del cristal clásico y busca siempre sorprender, incluso con, por ejemplo, mamaderas de plástico.

Entre los jóvenes bartenders que se lanzaron de forma independiente a ofrecer servicios más chicos, Fernando Salto hace fiestas de todo tipo, con un máximo de cinco horas, en las noches libres que le deja su trabajo en el Danzón. Por ahora trabaja solo: lleva todo, arma la barra y sirve. Muy a pulmón, se ocupa de ofrecer un servicio que esté a tono con todas las tendencias y con el nivel de una barra de primera: ahora está ofreciendo cristalería alternativa (jarritos, frascos y barricas) y almíbares especiales, una tendencia que este año se ha instalado exitosamente en las barras más sofisticadas del país.

EL PÚBLICO
¿Quiénes contratan estos servicios? El tipo de público es muy variado. Los Olivera, por ejemplo, debutaron en el cumpleaños de Inés Berton, la reconocida sommelier de tés creadora de Tealosophy, y tienen como clientes fijos a marcas de spirits, como Tía María y Beefeater, tanto en la Argentina como en Uruguay, Brasil y Chile. Mona Gallosi, en tanto, atendió el banquete de los Petersen del canal Elgourmet y Ramiro Ferreri puso su barra en el cumpleaños de Marcelo Tinelli.

“La clientela de un evento no es la clientela de un bar que tiene un perfil, siempre es diferente”, dice Inés, y sigue: “Es super común, por ejemplo, que por A o por B te toque armar una barra sin alcohol. Yo lo hice hace poco para un Bar Mitzvah, todos chicos de 12 o 13 años, pero que está bueno poder ofrecerles algo distinto de un licuado y que se parezca a los ‘tragos de los grandes’. Les hicimos toda una barra de falsos tragos: falso Mojito, falso Daiquri, todos sin alcohol pero visualmente, e incluso al paladar, bastante similares a las versiones originales. También hice un evento con gente musulmana, que pidió barra sin alcohol”. Ramiro también tiene historias así, e incluso ofrece servicio kosher. “Trabajo con los tres rabinatos que en Buenos Aires ofrecen certificación kosher. Entré al ambiente por un cliente que estaba fijado con que yo me encargara de su barra y arregló con el rabino para que me supervisara. Es difícil entrar pero ahora que ya conozco las reglas y sé cómo funciona todo, me llaman mucho.”

¿Cuánto cuesta contratar estos servicios? Los precios varían mucho según el tipo de evento, el tamaño y lo que el cliente pida. No obstante, por lo que pudimos averiguar, no es excesivamente caro, ya que pueden rondar, en promedio, entre entre 80 y 120 pesos por persona, según el servicio. Si pensás que tomar dos tragos en un bar de la talla de estos bartenders te sale no menos de $120, este precio por una barra libre es más que razonable. Varios nos comentaron además que, si algún cliente tiene problemas de presupuesto, se le puede ofrecer que se haga cargo de comprar la bebida y hacer descuentos del 30 al 40 por ciento, cobrando solo el despacho.


CATERINGS EN BARRA

Algunos restaurantes y caterings tradicionales están viendo el filón y sumándose a la idea de tener una propuesta de barra juanto a su catering de platos. En Leopoldo, por ejemplo, en el último año sofisticaron su propuesta de bebidas y ahora se orientan a un público muy premium al que le ofrecen distintos conceptos: el “Classic Bar” (tragos típicos de fiesta, estilo Mojitos y Caipirinhas), el “Cocktails Premium” (todos los del Classic Bar, más algunas adiciones de autor), el “Gin Tonic’s Bar” y el “Vintage Bar”, con cocktails clásicos, dirigido a un número pequeño de personas.


Por Tamara Tenenbaum / ilustración: Carla Teso

comentarios

Los comentarios y opiniones enviadas a este espacio de expresi�n, son de exclusiva responsabilidad de sus autores. Groser�as, acusaciones sin fundamento e insultos ser�n eliminados por el moderador. Al dejar su comentario el usuario acepta recibir nuestro newsletter y autoriza a Planeta JOY a incorporar su mail a su base de datos.

Dejá tus comentarios

más leidasmás comentadas