08.03.2011

10 restaurantes con onda, lejos de los polos gastronómicos

¿Cansado de Palermo y Cañitas? Estos pequeños restaurantes ofrecen platos ricos a precios accesibles.


Los bistrós tienen sus raíces en Francia. Originalmente, eran lugares pequeños y populares, en los que sus dueños servían platos caseros sencillos y a precios razonables. Con la sofisticación de la gastronomía, el uso de la categoría “bistró” se fue ampliando hasta englobar restaurantes de lujo, que conservan poco de ese espíritu original.

Sin embargo, en Buenos Aires, existen algunos lugares en los que todavía se pueden apreciar las características típicas del bistró. En esta nota, 10 recomendados para comer rico y sentirse como en casa:

1. En Boedo, PAN Y ARTE
Mezcla rara de bodegón, centro cultural y restaurante de comidas regionales, en este local te encontrás con figurines del teatro porteño, congregados en sus mesas por el teatro de la planta alta. Todos buscan su buena cocina a precios razonables. Desde platos típicos de la mesa cuyana como empanadas, carne a la masa y humita en chala, hasta especialidades como la tarta de corazones de alcaucil. El dato: el Malbec de la casa suele ser un fuera de serie tapado en marca blanca que, por su precio, conviene pedirlo.
(Boedo 878 / T. 4957-6702)

2. En Chacarita, LA SIESTA
En el triángulo que forman los barrios de Chacarita, Villa Ortúzar y Agronomía, es difícil encontrar un restaurante que salga de la parrilla y la pasta. La Siesta es una rara excepción: hippie chic en su concepción, cocina casera algo tosca pero realmente sabrosa. Pedí los rollitos de ricota: vienen rellenos de la más fresca ricota y grandes trozos de nuez. El punto débil es la atención lenta, pero si vas en plan distendido y con ganas de pasarla bien, el restaurante ofrece más de lo que te pide en la cuenta.
(Av. Elcano 3902 / T. 4555-6318)
 
3. En Villa Urquiza, BILLINGHURST
El chef Luciano Ratti (es Hotel Intercontinental y Hotel Emperador), abrió hace 4 meses este restó, donde está a sus anchas: te recibe, te acompaña a la mesa y hasta te recomienda qué plato comer. Su especialidad es la bondiola de cerdo en salsa BBQ con puré de batatas, y a la hora de los postres, el mousse de tequila y limón. Con pocas mesas (capacidad para 48 cubiertos), iluminación tenue, colores cálidos y decoración despojada, es un lugar relajado, para cenar con amigos o en pareja.
(Mendoza 5486 / T. 4524-0224)

4. En Nuñez, DIVINO NUÑEZ
Este pequeño local autodenominado “bistró de barrio” contrasta con los restaurantes tradicionales y parrillas a los que están acostumbrados los vecinos. Ofrece un ambiente cálido, cuidado en los detalles, con buena atención y precios competitivos. En el menú hay platos de cocina gourmet, que van de la terrina de conejo confitado a los tortelonis de espinaca con manteca de nuez. ¿Un postre? Mousse de maracuyá con mermelada de frutos rojos. Tipo Palermo, pero en Nuñez.
(Manuela Pedraza 1802 / T. 3979-0443)

5. En Adrogué, ALMACEN SANTA RITA
Un clásico de la cocina española en la zona sur del conurbano, para dejarse sorprender. Acá no sabés qué vas a comer hasta que Billy Suárez, dueño del lugar y amo de la cocina, te lo lleva a la mesa. En lugar de carta, hay un menú de cinco pasos en el que los pescados y mariscos son los protagonistas. Con la estética de viejo almacén, luces tenues y música de piano o guitarra de fondo, el ambiente es cálido e íntimo. Tiene apenas una decena de mesas, casi siempre ocupadas, así que conviene ir con reserva.
(Av. Quintana 407 esq. de la Peña / T. 4294-0411)
 
6. En Saavedra, RAICES

Un restaurante para volver a probar los sabores de la infancia. Abrió en 2010 en un espacio con grandes ventanales y detalles retro, como latas de galletas con un ojo de buey y copas en forma de cala. Pedí como entrada la atípica lengua a la vinagreta (servida en torre con salsa de morrones grillados), y como principal, el carré de cerdo con batatas y peras. Los platos son para compartir, y la carta de vinos, acotada pero con etiquetas bien escogidas. La cocina a la vista es el plus.  
(Crisólogo Larralde 3995 / T. 4541-4927)

7. En Lomas de Zamora,  LA TABERNA
Cocina italiana de primera, pocas mesas y ambiente familiar. Así se define este bistró de la zona sur, favorito por sus deliciosas pastas caseras de trigo candeal, que se preparan en la cocina bajo la dirección del chef Alejo Waissman (junto a sus hermanos, dirige Sotovocce, Fervor y L´Abeille). Las porciones son abundantes, para compartir. De postre, el volcán de chocolate, crocante por fuera, caliente y espeso por dentro, es la mejor elección. Si no querés esperar mirando como comen los demás, vení con reserva.
(Ramón Falcón 146 / T. 4292-5187)

8. En Parque Chacabuco, URONDO
Por ser el único sitio gourmet en Parque Chacabuco, por la cocina a la vista y completamente de elaboración propia, y por la ambientación entre hogareña y hippie chic, Urondo es un restó que sobresale del promedio porteño. Si vas de a tres o cuatro, el copetín Urondo es la mejor entrada posible. Como principal, el bife americano con zucchinis, berenjenas y puré de ajos sale diez puntos. La carta de vinos es uno de sus fuertes: las etiquetas están bien elegidas y ordenadas por estilos, para el bebedor de vinos.   
(Beauchef 1204 / T. 4922-9671)

9. En La Lucila, L’ATELIER
Si los bistrós tienen su raíz en la cultura francesa no podía quedar afuera L´Atelier, uno de los mohicanos que resiste en la zona norte, siempre difícil para este tipo de propuestas. Gran cocina, una atención  personalizada y un ambiente cálido y cuidado para una cena perfecta. No faltan clásicos como la soup a l’ognion entre las entradas, el magret de canard entre los principales y, de postre, el nougat glace maison. Uno de los que hay que visitar primero para entender de qué se trata esto de ser un bistró.
(Av. del Libertador 3836 / T. 4005-5244)

10. En Bernal, GUADALUPE
Guadalupe Gomez se bajó de sus viajes y de los circuitos gastronómicos, se mudó a su barrio y a un par de cuadras de su casa abrió su propio restaurante. Y le puso su nombre. Ella recibe a la gente, cocina, saluda a amigos, se encarga de las compras, arma los menús y escribe las sugerencias en una gran pizarra. El lugar tiene una docena de mesas, ventanas a la calle, cocina a la vista y un patio trasero. ¿La cocina? Desde calamarettis fritos hasta pulpo a la gallega con papas, pasando por una muy buena tortilla de papas con chorizo colorado.
(9 de Julio 418 / T. 4251-2977)

 

por Planeta JOY

comentarios

Los comentarios y opiniones enviadas a este espacio de expresi�n, son de exclusiva responsabilidad de sus autores. Groser�as, acusaciones sin fundamento e insultos ser�n eliminados por el moderador. Al dejar su comentario el usuario acepta recibir nuestro newsletter y autoriza a Planeta JOY a incorporar su mail a su base de datos.

Dej� tus comentarios