01.06.2013

3 recetas fáciles y ricas con aceto balsámico

No es solo un condimento para ensalada y estas son algunas maneras de usarlo que lo comprueban. Un ingrediente que te puede salvar y hacer quedar como un chef gourmet.


El 99% de las personas piensa que el aceto balsámico es solo un condimento negro, dulce y aromático para ensaladas verdes. Sin embargo, en la cocina el aceto tiene muchos otro usos. Como el vino, sirve tanto para hacer marinadas como para darle un toque de distinción a una salsa o incluso para terminar un plato de forma vistosa. El punto está en tener algo de imaginación y conocer las formas de uso.

Pollo marinado con aceto. Las carnes blancas se llevan bien con el aroma de los vinagres balsámicos. El punto está en conseguir hacer una buena marinada y dejarla reposar algunas horas. Para conseguir buen sabor, usá pechugas, que se embeben fácilmente. Y armá una marinada, con: media taza de aceto, media de agua, una cebolla picada bien fina, un diente de ajo ídem, una pizca de pimentón,  romero y ají molido; sal y pimienta a gusto. En una fuente tapada –o una bolsa tipo ziploc incluso mejor- meté las pechugas con el líquido y dejarlas reposar n menos de una hora, mejor más de seis. Luego cocélas al horno hasta que se doren.

Arroz con reducción de aceto. Un twist fresco a la receta del típico risotto. El truco está en cocer el arroz hasta que quede al dente y ahí servirlo con una cucharada de la reducción. Podés comprar la que ya viene hecha o bien podés hacerla cocinando una taza de aceto en una sartén, con tres cucharadas de azúcar negra y especias a gusto hasta que quede la mitad de su contenido.

Ajos confitados en aceto. Esta es la típica receta que hacés un día que te sobra tiempo y voluntad, porque se trata de armar una conserva, no de un plato, pero que ajusticiás el día menos pensado en una picada o con visitas. Se prepara fácilmente. En una olla, poné tres o cuatro cabezas de ajo a hervir (durante 5 minutos una vez que arranca la ebullición) hasta que estén tiernas pero firmes. Después, los enfriás y pelás apretando los dientes de ajo con los dedos –verás que es muy sencillo- y llenás un frasco hasta los hombros con los dientes pelados.

Mientras tanto, en una olla poné a hervir: 1 taza de aceto balsámico, media de vinagre de alcohol –no de vino, que es muy aromático para esto-, media taza de azúcar, unos 5 a 8 granos de pimienta de Jamaica recién molida, pimienta blanca a gusto y una hoja de laurel. Cocinás durante 5 a 7 minutos y rellenás el frasco con este preparado negro. Es importante que no quede burbujas, así es que agitalo bien. Después lo tapás y lo ponés a hervir durante unos 15 a 20 minutos, para lograr la conserva. Así, podés tenerlos más de un año listos para consumir.

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