23.10.2014

6 tintos con doce meses de crianza en madera

El contacto con la madera aporta sabor, textura y aromas únicos al vino, además de convertirlo en un producto de guarda. Te recomendamos seis ejemplares de 365 días.


1. TRAPICHE RESERVA MALBEC 2012 ($84)
Para muchos argentinos, el sabor a madera es algo claramente apetecible porque entendieron que prestigia al producto. Para conseguir ese sabor, el buen vino lleva una crianza en barricas de roble que, además, lo estabiliza para vivir largo tiempo, convirtiéndolo en un producto de guarda. De ahí que se asocie madera con vinos importantes. Y en este caso, Trapiche concibe un Malbec pensado para ese consumidor que busca el roble. La madera está en primer plano, aportando volumen y cuerpo.

2. NORTON RESERVA MALBEC 2011 ($110)
Best buy en su categoría, este vino de Norton también representa todo lo que uno espera de un reserva. El roble aporta cuerpo, mientras que la madera tostada suma caramelo y decora sus aromas con un rico trazo de humo. Por la cercanía con el consumidor, esos dos aromas son atractivos, distinguibles y fácilmente nombrables, por lo que el gusto del vino se vuelve algo aprehensible y recordable. Aromas que sumados a un buen volumen y estructura, determinan un caso ejemplar de tinto reserva en el mercado.

3. MONTECHEZ RESERVA MALBEC 2012 ($125)

Con una crianza de un año en barricas mayormente nuevas, este ejemplar de Malbec de la flamante bodega Montechez ofrece un elegante combo de aromas frutales, amalgamados con trazos de cedro y roble, percibidos como un recuerdo de vainilla o de whisky. Además, a su frescura jugosa, la madera le aporta el carácter levemente apretado de sus taninos, de forma que gana peso y gordura y lo define con cierto trazo cosmopolita. Para buscadores de tintos nuevos, una excelente opción.

4. LUIGI BOSCA RESERVA PINOT NOIR ($130)
Hay variedades que, por su robustez, ensamblan la madera ahumada como un complemento perfecto. Y otras como el Pinot Noir que, por su delicadeza, reclaman maderas muy finas y casi sin tostar para alcanzar la perfección gustativa. En este ejemplar de Luigi Bosca prevalece precisamente el buen uso del roble, que no opaca el carácter frutado y expresivo de la variedad, en donde la madera es un dato de elegancia, por un lado, que aporta amplia y carnosidad al andar, por otro.

5. DANTE ROBINO RESERVA MALBEC 2011 ($135)

Según la legislación argentina, un tinto puede ser llamado reserva cuando ha pasado al menos doce meses de crianza en barricas de roble. Lo que no aclara la ley es si esas barricas deben ser nuevas, por lo que hay casos, como este de Dante Robino, en los que la nota de madera es menos evidente en sus aromas, aunque se percibe cabalmente en la forma en que los taninos están amalgamados con el buen sabor de la fruta roja. Aquí el aporte de la madera es clave, por más que no se perciba en primer término.

6. DURIGUTTI RESERVA BONARDA 2011 ($166)
Las barricas, para tener la forma cóncava de sus maderas, se ensamblan en torno a un quemador: la llama carameliza al roble del lado de adentro, al tiempo que lo quema, produciendo que la duela se doble. A partir de ese carbón y esas esencias aromáticas, la barrica le suma al vino trazos curiosos y atractivos, que son un efecto secundario de la crianza, pero son los más atractivos para el consumidor. Para percibirlos bien ensamblados con un vino, probá este Bonarda fragante, jugoso y de buen cuerpo.

Por Joaquín Hidalgo

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