27.01.2017

6 cervezas artesanales y veraniegas

El estereotipo de birra playera está lejos de lo que buscan los cerveceros. Sin embargo, muchas marcas tienen productos de estación pensados para apaciguar el calor urbano.


La cerveza es una bebida para cualquier momento del calendario, pero no hay dudas sobre cuál es su temporada alta. Cuando el asfalto quema las suelas, el oxígeno se vuelve espeso y el aire acondicionado suplica un poco de clemencia, ella sale a la cancha. Compañera inseparable del ciudadano asfixiado por el calor, la cerveza aparece en los meses veraniegos en su forma más excelsa: fría, refrescante y necesaria.

Entre los cerveceros artesanales, la idea de una cerveza congelada al borde de la escarcha no es muy celebrada. El frío extremo inhibe el aroma en las bebidas y duerme las papilas gustativas apagando las sutilezas en el sabor. Pero, sin necesidad de caer en extremismos, ninguno osaría cuestionar el rol fundamental de la cerveza en tiempos de calor y sed. Una rubia refrescante y ligera puede ser la salvación después de un día de trabajo agotador sin ventanas o de trámites bajo el sol tirano del mediodía. También puede acompañar mejor que nada un asado de domingo al aire libre y enfriar el cuerpo en una de esas noches de 35 grados y ni un poco de viento. En esta nota, te vamos a proponer algunas cervezas que no podés dejar de probar este verano, cuando el termómetro esté a punto de estallar y tu garganta pida a gritos algo que la calme.



Itzel Session IPA. En julio de 2016, Alberto Rodríguez quiso hacerse una IPA robusta y alcohólica para consumo personal usando el equipo grande en el que cocina las cervezas de Itzel, en Zona Sur. Acostumbrado a cantidades de ingredientes que sirven para hacer cientos de litros, se equivocó a la hora de calcular las proporciones y en lugar de la cerveza que quería elaborar le salió una mucho más liviana, con menos cuerpo, menos amargor y menos alcohol. Pero era muy rica, así que la embotelló y la repartió entre amigos. Con tal éxito que uno de ellos lo convenció de que la presentara en algún concurso como Session IPA. Alberto usó los porrones que le quedaban para inscribirse en la Copa Argentina de Cervezas y terminó ganando una medalla de oro con el que fue su mejor error. La Itzel Session IPA utiliza variedades de lúpulo que le dan un perfil frutado, con notas a maracuyá, ananá y cítricos. Es una cerveza rubia de 4,2% de alcohol y lo que los cerveceros llaman “mucha tomabilidad”. Es ideal para acompañar platos grasos como una soberbia hamburguesa completa, porque su amargor suave limpia la boca y su final seco la deja lista para el siguiente bocado. Se consigue tirada en 1 2 3 Bar, y embotellada en La Espuma de los Días, Bodega de Cervezas, Finisterre, Sótano Cervecero y Bodega Cervecera.

Finn LemonnDrop Ale. Finn es una cervecería que se caracteriza por experimentar y no atarse a los estilos convencionales. Por el verano pasado, cuando un proveedor internacional hizo buenos comentarios sobre un nuevo tipo de lúpulo que estaba conociendo su primera cosecha, los maestros cerveceros decidieron ponerse a jugar con él. El lúpulo venía desde el valle de Yakima, un paraíso cervecero en Estados Unidos, y se llamaba Lemondrop. Así nació la LemonnDrop Ale, una cerveza seca, limpia de maltas y con un perfil cítrico y fresco. En Finn, además, la hacen con un macerado de limón y algo de malta de trigo. Parece un producto complejo pero es una cerveza muy fácil de tomar y su sabor cítrico saca la sed más que cualquier gaseosa. Marida muy bien con pescados de mar suaves, ceviche o escabeches de carnes salvajes como llama, ciervo o liebre. Se consigue tirada en On Tap, Bierlife, Bodega Cervecera, Finisterre y El Granero de Finn.



Sir Hopper Session IPA.
Por segundo verano consecutivo, algunos bares van a contar con una de las cervezas que los cerveceros de Capital y Gran Buenos Aires más buscan. La Session IPA de Sir Hopper es una cerveza pálida y liviana, con 5% de alcohol y gran tomabilidad. Como explica su creador, Hernán Castellani, las IPAs son extremas en alcohol. Al tener mucho lúpulo, que aporta amargor a la cerveza, se necesita también de mucha malta para balancearlas. Eso hace que sean cervezas de densidad relativamente alta, mayor cuerpo y no es tan fácil tomarlas en cantidad. Esta Session IPA está diseñada especialmente para que, de todas esas características, sólo se conserve el sabor y aroma a lúpulos frutales, por eso es un número fijo para el verano. Si se presta atención se pueden percibir tonos de durazno, damasco, maracuyá, ananá y algunas frutas cítricas. Hace un maridaje perfecto con ceviche y otros platos de pescado crudo. Se consigue en Biergarden, Prinston, On Tap de Palermo, Blue Dog y Bélgica. 

Grunge Philippe Blonde Ale.
Cuando los dos primos Lucas Lico y José Ceballos fundaron Grunge en Buenos Aires tenían dos cervezas de producción permanente: una Oktoberfest y una Blonde Ale. La segunda la siguen haciendo hasta hoy. Fue bautizada Philippe en honor a Felipe, el padre de Lucas, quien dio una gran mano en la instalación de la fábrica. Es una rubia medianamente maltosa, con un poco más de amargor que la mayoría de las Blonde. Según cuenta Lucas, su versión original era mucho más amarga pero el público fue pidiéndoles versiones más suaves. Ellos mismos pusieron el límite y declararon el amargor definitivo en la versión actual que, con 6,2% de alcohol, es su cerveza más popular. Es una muy buena puerta de entrada a otras cervezas con caracteres más filosos y es excelente para maridar con quesos blandos y suaves. Se consigue tirada en Blue Dog, Deltoro y todos los Cervelar, excepto el de Colegiales.



Peñón del Águila Kaiserpils. Cuando los hermanos Roggio inauguraron su cervecería en Córdoba, lo hicieron con la idea de respetar la tradición alemana de la zona de La Cumbrecita. Sus estilos de cerveza son clásicos alemanes o interpretaciones de estilos de otras partes del mundo hechas con espíritu teutón. Así nace la Kaiserpils. Según explica Marcelo Roggio, maestro cervecero de Peñón del Águila, las IPAs son la bandera del movimiento cervecero artesanal y son un estilo típicamente inglés cuyas variantes más populares son estadounidenses. Ellos querían reinterpretarlas desde Europa Continental, por lo que usaron maltas y lúpulos alemanes de la variedad Hüll Melon y desarrollaron una cerveza lager de carácter limpio, seco y refrescante pero con un intenso lupulado y una personalidad marcada. Tiene un alto amargor pero muy bien balanceado y redondeado, y a pesar de su 7% de alcohol, es una cerveza para disfrutar en las altas temperaturas. Combina muy bien con comidas fritas o levemente picantes. Se consigue tirada en On Tap, Bierlife, Crafter, La Birrería, Cervelar y Peñón Cervecerías (en sus locales de Córdoba y La Plata). Peñón del Águila es la primera artesanal argentina en enlatar sus cervezas, y desde 2017 la Kaiserpils se va a poder conseguir también en ese envase.



Gante Session IPA. Cuando Andrés López viajó a Estados Unidos, hace tres años, cuando la cantidad de cervezas desconocidas con las que se encontró casi lo vuelve loco. Santiago, dejó su trabajo como consultor de procesos en un banco, se asoció con su amigo Pablo y fundó una cervecería a la que bautizó Gante en honor a la ciudad belga. Durante mucho tiempo, repartieron sus botellas en los barrios de Palermo y Colegiales en el canasto de un triciclo rojo que hoy quedó inmortalizado en las etiquetas de las botellas. Llegó el verano 2015-2016 y Gante se propuso tener una cerveza más fresca para acompañar el calor intenso de Buenos Aires. Así nació la que hoy es su mayor éxito en ventas. Esta Session IPA está intensamente lupulada y su alto amargor convive perfectamente con su carácter limpio y seco. Tiene 4,5% de alcohol, lo que la convierte en una cerveza que se puede consumir en cantidad sin temer borracheras indeseadas. Por su gran versatilidad puede emparejarse bien con hamburguesas, sándwiches o carnes asadas. Se consigue en botella de litro en Cervecería Nacional, tirada en La Espuma de los Días y Pardo, y en porrón en Bodega de Cervezas.

¿QUÉ ES UNA CERVEZA SESSION?
Las Session (de Sesión) son cervezas con baja graduación alcohólica, muchas veces versiones livianas de estilos más intensos. Su significado viene de la época de la Primera Guerra Mundial en Inglaterra, donde los trabajadores encargados de abastecer al ejército con municiones trabajaban turnos larguísimos y tenían descansos de unas pocas horas, llamados “sesiones”. En esos períodos se iban a su pub local a hacer lo que todo trabajador inglés hace mientras no está en su horario de servicio: instalarse en una barra a tomar cerveza. Pero como tenían que volver a sus puestos rápidamente, elegían bebidas de baja graduación alcohólica que fueron haciéndose más populares a medida que se instaló su consumo. Las Session IPAs son cervezas amargas y con mucho sabor y aroma a lúpulo, pero en vez de tener la graduación alcohólica media o alta de las IPAs, no superan el 5% y tienen un cuerpo más ligero, lo que las vuelve una gran opción para encarar el verano.

Por Nicolás Salvarrey 


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