06.08.2014

Bienvenido, Jerome: ¡otro pub cervecero en Palermo!

Más de quince variedades de birra artesanal mendocina en un local con mucho de beer garden y extenso happy hour todos los días. Vayan a conocerlo.


Rústico, acogedor, de pura madera, con un patio delantero con barra y una pizca importante -por ahora- de “recién abierto”. Así es Jerome, nuevo establecimiento cervecero en Palermo, réplica del brewpub original de Potrerillos, en Mendoza, desde donde traen los 10 estilos artesanales que pudimos probar.

A 1120 km de este nuevo establecimiento, Jerome ya es una parada obligatoria para el turismo cervecero que visita la tierra del vino. Allí, a 2000 metros sobre el nivel del mar, se fabrica la bebida con agua de glaciar y algunos de los estilos -las favoritas Archangel- se estacionan luego durante dos, cinco o incluso ocho años en barricas que en algún momento estuvieron llenas de Malbec (al igual que las más conocidas Grosa, emprendimiento de Gustavo Santaolalla).

Pero nada de todo esto hubiera sido posible si, en el otoño de 1983, el andinista checho Franta Hasek no se hubiese perdido en la montaña, ni si Eduardo Maccari -hoy al frente de Jerome- no se hubiera ofrecido a ir en su búsqueda junto a un grupo de rescate. El checo le agradeció llevándolo de viaje a su tierra natal, donde Maccari se enamoró del arte de la cervecería y comenzó a investigar para montar, unos años después, esta empresa que ya acumula tres sucursales (la tercera en Mendoza capital).

Concretamente, en el bar de Palermo se pueden probar cinco variedades clásicas (rubia, roja, diablo -extra roja-, negra y original) y otras siete exclusivas del lugar: la Trippel, con un suave principio frutado y un final de whisky; la Kriek, rojiza y con la acidez de un espumante; la Double Ipa, elaborada con el doble de lúpulo de lo normal; una Imperial Stout, la Cherry, con cerezas pasas y las ya mencionadas Archangel. Además, dos o tres preparaciones especiales se anuncian en la pizarra cada noche y se ofrecen hasta que se acabe el barril. En verdad, todas se ofrecen hasta que se acabe el barril, por lo que no vale enfurruñarse si alguna no se encuenta disponible.

Aunque el servicio se percibe un poco lento, no hay nada que la sagrada hora feliz (de 18 a 21hs) no pueda curar con sus 2x1 en todas las cervezas, que sino cuestan entre 45 y 70 pesos por pinta. Para acompañar, típica comida de bar cervecero: papas fritas, picadas, tapas y algunas especialidades alemanas.

Así, Jerome se hace un lugarcito en el polo gastronómico más importante de Buenos Aires. El patio cervecero, poblado incluso en invierno, promete ser un buen escenario para el próximo verano.

Jerome queda en Malabia 1401, Palermo.


Por Florencia Pessarini


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