14.08.2014

Blancos de invierno: 6 Chardonnay untuosos para el frío

No necesariamente hay que beberlos helados. Tampoco solo en verano. En esta nota, seis vinos recomendados para variar el tinto en lo que queda de la época invernal.


ÁLAMOS SELECCIÓN DE VIÑEDOS 2013 ($90)
Contrariamente a lo que intuye la boca, un buen Chardonnay untuoso y con perfumes frutales es un compañero ideal para la mesa invernal. Sucede que este tipo de blancos no se toman helados, sino más bien a unos 12ºC. Como plan ideal, podés probarlo con unos ravioles de calabaza con manteca y salvia, con almendras molidas y una pizca de queso rallado. Vas a ver que el plato es glorioso y entrarás en calor aún con una copa de vino blanco.

SALENTEIN RESERVE 2012 ($105)
Uno de los trucos para que un Chardonnay sea un perfecto vino invernal es conseguir un ejemplar que, además de aromas frutales, ofrezca trazos que aporten madera, con avellanas tostadas, caramelo y vainilla suave, además de una reminiscencia de manteca que en mayor o menor medida deja una fermentación maloláctica. Así es este ejemplar de Salentein, cuya virtud gastronómica reside en su rica frescura, perfecta para darle sabor a un risotto bien cremoso con funghi porcini.

TERRAZAS DE LOS ANDES RESERVA 2012 ($110)
La palabra “reserva” es índice inequívoco de que un blanco es untososo y de perfil cremoso. El Terrazas de los Andes, por emplear uvas del Alto Valle de Uco, comprende además una dimensión de frescura chispeante. El combo perfecto para hacer una entrada con un paté, por ejemplo, y un plato principal que sea una trucha con abundante manteca y eneldo, cocida fugazmente al horno y servida con unas papas gratinadas.

ESCORIHUELA GASCÓN PEQUEÑAS PRODUCCIONES 2012 ($150)
Uno de los tres mejores Chardonnays del país, sin dudas, y también un modelo de equilibrio y elegancia a la hora de beber, porque combina sabiamente volumen y chispa de frescura, con un roble que es apenas un dato en el sabor. Perfecto para acompañar, por ejemplo, vieiras ahumadas con manteca y panceta, como las que preparan algunos restaurantes peruanos, y para seguir el rumbo hacia un lenguado a la plancha apenas tocado con un hilo de oliva.

LINDAFLOR CHARDONNAY 2011 ($200)
Elaborado con uvas de Vista Flores, en el Alto Valle de Uco, este Chardonnay fue el pariente envidiado de la góndola por varios años. Perteneciente a un estilo cremoso y gordo por igual, es el blanco perfecto para obtener una caricia en el paladar con, por ejemplo, una pechuguita de pollo a la crema de espárragos, o bien para darle vida a una sopa crema de cebolla espesa y entrar en calor admirando la perfección en un maridaje.

FINCA LOS NOBLES FIELD BLEND 2011 ($280)
Hay vinos blancos. Y hay Finca Los Nobles. En la gama de los tradicionales Chardonnay con madera, representa la alcurnia de la complejidad y el sosiego. Elaborado con uvas de Las Compuertas, Luján, el vino es ante todo envolvente y delicado. Condición más que necesaria para aprovechar una cena con un lomo de cerdo caramelizado con detalles de coriandro y clavo. La guarnición queda a gusto del paladar, pero unas zanahorias glacé serían la compañía dilecta.

Por Joaquín Hidalgo

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