10.02.2016

Bodega Freixenet le da impulso a su negocio de vinos en la Argentina

La bodega catalana cambia de nombre y se distancia de la casa matriz para apuntalar su identidad argentina.


Para los argentinos, Bodega Freixenet tiene reminiscencias lejanas. Poco se sabe aquí sobre las 100 millones de botellas de Cava —el espumoso español— que duermen en sus galerías subterráneas en el Penedés Catalán. Menos, de las bodegas que el grupo español tiene en California, México, Australia y la Argentina, para no mencionar las muchas de España. Por eso, y porque a la familia Ferrer —propietarios de este gigante— le gusta cultivar cierto perfil bajo, la realidad de esta firma global es poco conocida. 

Precisamente este año, la bodega dio un nuevo giro a su estrategia local: apuntalando el origen por sobre la marca global, cambiaron el nombre de la compañía para la Argentina. Ahora se llaman Finca Ferrer, poniendo el acento en la tierra donde echaron raíces hace casi dos décadas: Gualtallary, Alto Valle de Uco.

Allá fueron buscando la frescura para elaborar vinos espumosos. Y se encontraron, también, con la magia de un terroir fresco para vinos tintos. Con la enología de José Antonio Montilla y la agronomía de Pedro Marchevsky, repiten la ecuación que hizo dar la vuelta al globo a la familia Ferrer: la mejor relación precio calidad en un estilo definido. Así, ofrecen varias líneas, entre Viento Sur ($69) y Finca [Ñ] ($99), los vinos únicos Doscumbres ($314) y el blanco Oroya ($53), y los espumantes X ($109) y Vivace ($99). 

Especial mención merecen algunos de ellos. Viento Sur Malbec 2014 es un best buy perfecto para conocer el sabor de Gualtallary sin pagar una fortuna; ídem con el Chardonnay 2014. Resulta novedoso el tinto Fruity&Sweet, también de Malbec. Finca [Ñ] Syrah 2012 es un ejemplar de zona fría, delicado y lleno de sabor, perfecto para conocer la variedad. Mientras que, en materia de burbujas, X Extra Brut es un rico espumoso best buy y Vivace Dolce Spumante, un manjar para golosos. Para cerrar, Doscumbres 2011, el blend ícono de la casa —Malbec con toques de Syrah, Cabernet Sauvignon, Tempranillo y Tannat—, con estructura y paso jugoso, es ciertamente clásico en su estilo.

EL TERROIR
Ubicada en Gualtallary, la finca de 317 hectáreas —un tercio está plantada— es un curioso mosaico de suelos y variedades, en cuyo punto más alto se encuentra la bodega, a 1300 metros sobre el nivel del mar. Homónima a la bodega, aquí se cultivan todas las variedades que elaboran —principalmente Malbec— y, como la producción viene creciendo, aspiran a duplicar la capacidad instalada en el año próximo. Por ahora, el truco es orientar los vinos de la propiedad hacia la representación de esta finca.

  

BURBUJAS IMPORTADAS
Freixenet Argentina, en tanto, es la importadora de los Cavas elaborados en el penedés. Se destacan, por lejos, Carta Nevada Semi Seco ($165) y Gran Carta Nevada Seco ($165), dos espumosos clásicos de la bodega de Catalunya. Un escalón más arriba, Cordón Negro Gran Selección ($186), casi etéreo al paladar, debido al corte de variedades que le dieron nombre al Cava: Xarel·lo, Macabeo y Parellada, que ofrecen un vino delicado y de frescura marcada. Todos disponibles en nuestro mercado.

Por Joaquín Hidalgo 

comentarios

Los comentarios y opiniones enviadas a este espacio de expresi�n, son de exclusiva responsabilidad de sus autores. Groser�as, acusaciones sin fundamento e insultos ser�n eliminados por el moderador. Al dejar su comentario el usuario acepta recibir nuestro newsletter y autoriza a Planeta JOY a incorporar su mail a su base de datos.

Dejá tus comentarios

más leidasmás comentadas