11.10.2011

Bodegones peruanos: el lado B de la gastronomía de moda

Los bodegones de la comunidad peruana nada tienen que ver con las fusiones de moda. Estos son los que debés visitar para conocer su auténtica cocina.


Al hablar de comida peruana, el imaginario gourmet remite a restaurantes de alta gama, en Palermo y Barrio Norte. Pero fuera de este circuito top, existen decenas de bodegones peruanos frente a los cuales jamás verás estacionado un Audi A3 ni chicas vistiendo Chanel.

Muchos de estos establecimientos se iniciaron de forma semiclandestina, sin habilitación municipal y con una clientela en la que abundaban los indocumentados. Contra viento y marea, se hicieron su lugar y hoy facturan más que sus “hermanos top”. Si algo debe destacarse de estos peruanos “Clase B” es que son auténticos, generosos con las porciones y sobre todo, baratos, todo un anzuelo para un verdadero foodie. Así que no hace falta tomarse un avión a Lima para tener una experiencia peruana de primera mano. Basta con leer esta nota y sumergirte en el Perú profundo que habita en el corazón de Buenos Aires.

CARLITOS
Lejos, muy lejos está este Carlitos de su homónimo de los panqueques de Villa Gesell. Para empezar, uno podría estar perfectamente en un boliche de Lima ya que su clientela es peruana en su totalidad. A pesar de que el local está repleto de bote a bote, se puede conversar. Es que los oriundos de esa tierra tienen el don de la discreción y es común verlos departir silenciosa y apaciblemente. El lugar, un salón rectangular, es pulcro y aseado. Tiene espejos en las paredes, dos televisores y una rocola que espera ser alimentada con monedas. Una de las especialidades es la ocopa arequipeña (una base de papa hervida con crema de huacatay). También preparan papas a la huancaína, causa rellena de pollo y platos criollos como chicharrón de cerdo, cabrito con frijoles, lomo salteado, anticuchos de corazón, ají de gallina, el tradicional arroz con pollo limeño y bistec a lo pobre (con arroz, papas fritas, banana y huevo frito). El precio promedio de los platos ronda los 30 pesos. Al mediodía se sirve un menú más que económico, a sólo $22, que incluye una sopa, primer plato y refresco. Abre todos los días mediodía y noche.
(Av.Corrientes 3070, Abasto / T. 4861 6440)

LA CONGA
Una verdadera sorpresa depara este inmenso comedor casi escondido, en la calle La Rioja, frente a un mercado de ropa del tipo de La Salada. La Conga es enorme, un verdadero hormiguero sudamericano de febril actividad, un atestado comedor con capacidad para unas 250 personas. A pesar de su tamaño, es notable que haya que esperar en la puerta a que se desocupe alguna mesa. Del techo penden guirnaldas con los colores patrios y unos cuadros kitsch de paisajes costumbristas decoran las paredes. Entre los platos que elaboran se destaca el seco de pato o de cordero, el pollo a la broaster (invento estadounidense para preparar el pollo tipo KFC que hizo pie en Perú) y platos de nombre curioso como “sustancia de pollo o carne”, una sopa de carne o pollo en trocitos con cabello de ángel aderezada con cebolla, tomate, pimienta y huevo batido. Otros platos de la carta son el escabeche de pollo, el picante de mariscos, el chupe de corvina y el mero en salsa de mariscos con chicharrón mixto. Para remojarse la garganta se puede recurrir a una buena jarra de chicha morada. El precio de los platos oscila entre los 30 y 40 pesos. Abre todos los días mediodía y noche.
(La Rioja 39, Once / T. 4865 5084)

LOS TRUJILLANITOS
Más chico y discreto que los demás, cuenta con inmaculadas cortinas de puntillas que cubren los ventanales del frente. La Virgen de La Puerta de Trujillo pende del dintel. El Señor de los Milagros (reverenciado en Lima) cuelga del extremo opuesto del salón. Un póster de la ciudad de Trujillo completa el tríptico que es toda la decoración que se encuentra en el local, iluminado con luz de neón. Los platos, como es de rigor, son abundantes. La carta es un poco más breve que la de sus vecinos y cocinan especialidades como el caldo de patasca (caldo de mote, mondongo y rabo de buey), cabrito estofado, seco de cordero y de carne, además de los ceviches y la carapulcra, plato muy apreciado entre los locales hecho con papa lisa hervida, picada, deshidratada al sol, luego remojada, aderezada y guisada. Los lunes se hace la tradicional chamba, una sopa de trigo con porotos pallares, habas y cerdo. De postre nada mejor que mazamorra dorada, crema volteada o torta de piña. Abre todos los días mediodía y noche.
(Av. Corrientes 3564, Abasto / T. 4862-2314)

MAMANI
Es uno de los pioneros del Abasto, que en abril de 2008 se mudó de Lavalle y Agüero a su nueva ubicación de la calle Ecuador, a metros del shopping. Cuenta con un enorme local para 200 personas, famoso por el crujiente pollo a la brasa que sirven a partir de las 19 (hecho en spiedo a leña). El aderezo con el que pintan el pollo era hasta hace poco un secreto bien guardado, pero César, el dueño, confiesa que lleva Ginebra Bols, azúcar, cerveza, Coca-Cola, sal, pimienta y ají colorado. Una vez por semana cocinan oyuquito con carne, un plato serrano hecho con papa Oyuco. También es muy popular el anticucho de corazón de res acompañado de papa a la huancaína. Otro plato que hacen espaciadamente es la sopa seca chinchana, una especialidad de Ica, legado de los esclavos negros; son fideos cocidos al vapor, aderezados con albahaca, ají colorado, cebolla, ajo, papa y una presa de pollo o cerdo. Además hay muchos platos de cocina chifa. El menú económico de mediodía sale 22 pesos (sopa, primer plato y refresco), mientras que por la noche se come por unos 60. Abre todos los días mediodía y noche.
(Agüero 707, Abasto / T. 4861-1183)

LA RICA VICKY
La Rica Vicky es más precario, descuidado y pequeño que sus vecinos, con capacidad para unos 60 comensales. También está menos ventilado y en el ambiente flota un olor a aceite frito y cilantro. Sin embargo, la cumbia peruana que atrona en los plasmas anima el espíritu de los clientes. Como muchos de estos restaurantes, es exclusivamente frecuentado por familias. Entre sus especialidades se pueden comer chifa, ají de gallina, tiradito de pescado, verduras a la plancha, chicharrón con ceviche mixto y lomo saltado. El menú del día supera todos los records: se puede almorzar sopa, plato y vaso de chicha morada (con demasiada canela) por apenas 15 pesos. Una verdadera ganga. Abre todos los días mediodía y noche.
(Ecuador 467, Abasto / T. 4866-5824)

EL REY
“Sin Salvador al Rey no puedes pasar”, reza la piadosa divisa que franquea la entrada a este bodegón de la calle Agüero. Una vela votiva rinde homenaje a una imagen del Señor de los Milagros. El Rey, en consonancia a su monárquico nombre, está por encima de la media de los restaurantes peruanos del Abasto. No hay dudas de que es más sofisticado (y un poco más caro), al punto que se enorgullecen de servir cerveza Stella Artois, una rareza en el barrio. Se puede pedir una buena causa rellena de camarones, sudado de pescado, ceviche de langostinos, ají de gallina y un buen pollo a la brasa. También cuenta con el infaltable rincón de platos de cocina chifa. De postre se puede optar por leche asada, picarones (un tipo de buñuelos dulces acompañados de miel) y el tradicional suspiro limeño. El menú económico sale 20 pesos y el costo promedio por la noche es 50 per cápita. Abre todos los días, salvo los miércoles, mediodía y noche.
(Agüero 457, Abasto / T. 4867-3233)

MI PERU
Pilas formadas por cabezas de ajo, ají escabeche, rocoto, manojos de cilantro, huacatay, hierbabuena, jengibre y latas de leche evaporada son parte del paisaje folclórico del mercado peruano-boliviano de Liniers. En los coloridos puestos de venta se escuchan valsecitos criollos, bachata y merengue que contagian la alegría a los transeúntes. Entre la generosa oferta gastronómica de la zona se encuentra Mi Perú, un local de dos pisos con capacidad para 150 cubiertos. Si bien cocinan los platos típicos, son fuertes en la cocina de corte norteño, donde abundan los guisos como el seco de ternera o cordero. Otra especialidad es la pachamanca, un plato de origen inca a base de carne de cordero, res, pollo y cerdo, con huacatay, habas, choclo, batata y papa. Originalmente se hacía bajo tierra con piedras calientes y actualmente se prepara al vapor en una olla. También sirven un delicioso chupe de camarones. Al mediodía ofrecen un menú económico con sopa, plato principal y vaso de jugo y salsa picante. Y por la noche se puede comer por unos $35 por cabeza. Abre todos los días mediodía y noche.
(Ibarrola 7186, Liniers / T. 4642-1927 /  4644-0712)

MI ESPERANZA
Un nombre alentador para un restaurante chico y pulcro con capacidad para 70 comensales, patio y pelotero para los más chicos. Es reconocido en la zona por la calidad de los pescados y mariscos; hay variedad de ceviches, jalea de mariscos y sopa de parihuela (sopa de pescados y mariscos). Además cocinan otra rica sopa de trigo con carne y verduras, tallarines con carne con crema a la huancaína, el clásico arroz con pollo, carapulcra con cerdo, ají de gallina, lomo saltado y salchipapa para los niños de “paladar duro” (papas fritas con salchichas, un salvavidas para los padres que no quieren berrinches culinarios). De lunes a viernes hay menú económico al mediodía y noche a $20 (sopa, plato principal y vaso de jugo casero). ¿De postre? Mazamorra morada y leche asada. Abre todos los días todo el día. Montiel (265, Liniers / T. 4644-6783)

EL IMPERIO DEL SOL
Otro boliche peruano simpático, bullicioso y alegre, con un salón en “L”, piso de laja, paredes pintadas de naranja, tapices de lana y dibujos de las misteriosas líneas de Nazca. La carta es acotada; la especialidad son los pescados y mariscos como los ceviches (de salmón, langostinos, mejillones, tricolor -tres mezclas de pescados que conforman la bandera peruana-), los mejillones fritos, el sudado de pescado y las causas de atún y de camarones, además del infaltable pollo a la brasa. Todo se elabora en el momento. Lo visita mucha gente joven, en especial grupos grandes de amigos. El plato en promedio sale unos $35, aunque hay un menú económico a $18, algo imbatible en el barrio de Belgrano. Abre de martes al domingo mediodía y noche, lunes sólo mediodía.
(Amenábar 2415, Belgrano / T. 4781-3394)

EL COCOROCO: CLASE B+
No cuadra exactamente en un lugar “Clase B” ya que está un escalón más arriba que sus colegas comprendidos en esta nota. No obstante, el Cocorocó es un restaurancito de Belgrano, estrecho, de dos pisos, muy arreglado. Las paredes están pintadas en amarillo y la decoración es sobria, de buen gusto. Lo interesante es que la propuesta conserva las virtudes de la cocina popular peruana: materia prima fresca y porciones generosas. Tiene los platos clásicos como picante de camarones, tallarines salteados con mariscos, escabeche de pollo. Se jactan de hacer un notable mero a lo macho y un mejor chicharrón (chicharrón Cocorocó, una fritura de mariscos similar a la jalea). Cuentan con una carta de vinos, algo excepcional en los peruanos de batalla. También es un poco más caro que sus hermanos de cartel; sale unos $60 por barba. Además recibe un público de Belgrano con billetera más gruesa. Abre todos los días mediodía y noche.
(Olazábal 2571, Belgrano / T. 4788-6288)

 

Por Luis Lahitte / Fotos: Víctor Alvarez

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