08.09.2015

Brunch nikkei: la nueva creación de Osaka

Tras un año y medio de trabajo, el chef Eddie Castro encontró la fórmula para un brunch sofisticado que combina lo mejor de la gastronomía japonesa y peruana. Además, tragos en jarra con la firma del bartender Sebastián Maggi.


Un año y medio pasó desde que decidieron tener un menú de brunch y finalmente comenzaron a ofrecerlo al público. Un año y medio de trabajo en el que el chef Eddie Castro testeó junto con su equipo cada plato nuevo. Y ese foco en los detalles se nota en Osaka, donde nada parece improvisarse.

El restaurante de fusión peruano japonesa ahora propone, en sus dos locales cada domingo al mediodía (próximamente también los sábados), una carta que se nutre tanto de recetas orientales como occidentales. De esta forma, por primera vez en sus diez años de existencia, Osaka saca panes de su cocina y utiliza el huevo como ingrediente principal de un plato.



Esto último se ve claramente en la primera sección del menú de brunch: Eggs Osaka Style, donde aparece la contundente Tortilla de Morci ($230), servida en una sartén de hierro con morcillas a la parrilla, langostinos, yuca frita y huevo al togarashi, que uno coloca en la sartén y deja cocer hasta el punto que más le guste. El waffle de confit de pato ($260), en tanto, viene con huevo, miel de chancaca y maracuyá. Un triángulo entre Nueva York, Tokio y Lima. En cuanto a los panes, se pueden pedir unos esponjosos buns (sellados y luego cocidos al vapor) y armar sándwiches de asado, cerdo o chipirón ($260).

El menú es extenso y cuesta elegir. Porque también se puede pasar por lo más tradicional de la cocina nikkei, como los nigiris (“deben tener exactamente 14 gramos de arroz cada uno”, precisa Roberto Binetti, actual gerente del restaurante en Buenos Aires), que van del de pulpo con chaloquita al de kobe con Dijon y wasabi ($125), o el ceviche del pueblo (“como el que se come en las carretillas, en el puerto de Lima”), que viene con chicharrón de calamar ($190). Tampoco falta el sudadito nikkei, de pesca blanca del día ($300) y ensaladas tan simples como la de hongos, cebolla morada, limón y oliva ($130).



Para beber, Sebastián Maggi (bartender propietario del bar Shout) creó tragos en jarras de litro ($290) que combinan muy bien con los platos, como el Ceylon (gin, St.Germain, bitter de apio, almíbar, lima, lemongrass, té verde y soda) o el vínico Sangría Milanés (Animal Malbec, Martini Rosso, Campari, naranja, hibisco, romero y soda). Además, está disponible la tradicional carta de cocktails de Osaka, una interesante variedad de vinos y lo infaltable en cualquier brunch: un buen abanico de burbujas. 




Osaka queda en Juana Manso 1164 (Puerto Madero) y en Soler 5608 (Palermo). El menú de brunch está disponible los domingos al mediodía. 

Por Claudio Weissfeld

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