23.07.2014

Christophe Krywonis, un porteño que nació en Francia

El cocinero francés goza de su primavera mediática como jurado de MasterChef, pero lleva 25 años en Buenos Aires. En esta nota, repasa su trayectoria y anticipa sus próximos pasos.


“Fui yo la que hizo que Christophe empezara en la tele. Te contó eso, ¿no?”, dice Dolli Irigoyen, que viene a saludar una vez finalizada la entrevista con Christophe Krywonis. No es extraño que aparezca ella, una de las cocineras más importantes de la escena local. Al fin y al cabo, estamos en su cocina-estudio, en Colegiales. Este es el lugar que eligió Christophe para hacer la nota. Un lugar al que viene muy seguido para trabajar en sus proyectos, sobre todo su servicio de catering (www.chechristophe.com).

Pasaron más de tres semanas de idas y vueltas hasta que se definió la locación de esta entrevista. ¿Adónde recibe a su gente un cocinero nómade como Krywonis? ¿En Cabernet, restaurante al que asesora? ¿En los estudio de Cuatro Cabezas, productora de Master Chef, el programa que lo catapultó a la fama mediática? Una paradoja en la carrera de Christophe, que durante más de una década vivió en su bistró homónimo de Palermo, en la esquina de Nicaragua y Costa Rica. Ese era su lugar. El lugar que ya no tiene. Y que disfruta no tener.



Sos francés, ¿pero tu apellido es francés?
No. Es de origen polaco. Mi abuelo era polaco y mi abuela yugoslava. Llegaron a Francia en la década del veinte o del treinta. Se conocieron en el pueblo donde nació mi papá y bueno… yo soy de Menars, a 12 o 15 kilómetros de Blois que no es un pueblo, es una ciudad. Chiquita, pero ciudad.

 ¿Te considerás un hombre de ciudades grandes, o de ciudades chiquitas?
Soy bicho de ciudad y bicho de campo. No puedo vivir sin los dos. Soy más de ciudad por mi trabajo pero si me puedo escapar, me alejo. Me voy al sur, al norte, me voy a pescar, me voy a Entre Ríos, a Mendoza.

¿Qué lugares te gustan? 
Voy del lado de Corrientes, más que todo. Y a Tucumán. Y voy mucho a Paraguay. Tengo un proyecto gastronómico como consultor en Encarnación, ya que en este momento me dedico a eso: asesorar, ser consultor, más que cocinero de restaurante.

Tuviste Christophe durante más de diez años. Y desde entonces, salvo tu asesoría en Cabernet, estás fuera de los restaurantes. ¿Por qué?
Christophe duró 13 años. Del 97 a fin del 2009. Y desde ese momento no fue necesario abrir un restaurante por dos razones. Primero, porque no estaba en el país; segundo, por la situación económica, que hace que hoy día un restaurante sea poco rentable y muy engorroso con el personal y los costos. Por lo tanto dije: “Para qué abrir un restaurante si estoy muy bien como estoy”. Me dedico a cocinar para otros pero de forma independiente, con mis eventos, con la consultoría y con las clases, cosa que me llena mucho. Pero el camino del negocio propio está muy vigente. Está armándose, por ahora en una etapa marketinera. Se viene algo de Christophe.

¿Vas a abrir un restaurante?
Va a ser una cantina, digamos. Quiero que puedas ir a comer rico. Simple, pero rico.

¿Cuándo abre? 
Eso es algo complicado de responder. El producto está definido, pero no lo voy a decir. Vamos a ver si será primero acá o en Paraguay, donde tendré que estar durante algún tiempo. La idea es abrir cinco o seis cantinas de ese estilo en Buenos Aires, para hacer sándwiches o algo así. Cualquiera lo puede hacer, pero hay que saber hacerlo bien y repetirlo bien.

O sea, no tenés que estar vos presente.
No, de ninguna manera. La idea es que sí esté encima del negocio, pero no siempre cocinando. 

¿Tu etapa como dueño de bistró ya no existe?
De bistros sí, de uno más grande como brasserie no. No estoy cerrado a ningún negocio en la gastronomía, pero tiene que ser algo que me guste y que sepa que me va a dar un fruto. No trabajo por amor al arte. Desde ya que no.

¿Christophe fue rentable?
Muy, muy rentable y eso que es un negocio que monté con 35.000 dólares. Se hizo a pulmón. Cuando empecé éramos dos obreros y yo. Lo abrí como pude… me acuerdo que tenía una campana, pero no tenía motor de extracción. Teníamos un split, pero no el motor afuera. Nos fue bien. Después cayó porque tuve un divorcio que me dejó un poco fuera de sí. Y vino la crisis de 2008. Y luego, entre la televisión y la crisis, ya era evidente que no tenía sentido seguir adelante. Pero con 35.000 dólares hoy día no creo que te hagas algo. A los sumo podés abrir un restaurante, pero será una cosa muy sencilla, muy básica.

Tuviste otro restaurante, mientras tanto.
El Café Cosmopolita. Ahí tuve una historia un poco más dramática: sufrí una estafa de parte de mi socio y me quedé sin el pan y sin la torta. Eso fue en el 2003. 

¿Económicamente la televisión es mucho más rentable?
A nivel de grabaciones, no. No te pagan nada. Son miserables. El cable de ese entonces, al menos. En 2005 te pagaban 500 pesos, 1000 por programa; no te pagaban nada. 

En 2008 te fuiste de ElGourmet y pasaste a América.
ElGourmet me alejó de ellos por dos razones y eso está bueno que lo hablemos: ElGourmet se alejó de mí cuando hice la película Ratatouille. Hice este doblaje y ya fue un corte claro en el canal que no quería que esté con otros, pero tampoco me pagaba exclusividad. 

¿Cuál fue tu trabajo en Ratatouille?
Era una voz, un segundo rol donde preguntaba que había para comer y estaba cansado de comer siempre lo mismo. Era un apoyo a la película que estaba buscando cocineros que quisieran ser partícipes para darle difusión. Fueron seis frases nada más. Pero fue muy bueno. Lo de América fracasó. Se llamó La Casa de América (era conducido por Fernando Bravo) y hacía 0.2 de rating. Pero fue una buena experiencia igual, no me arrepiento. Pero para hablar sobre ElGourmet, se fue gastando la relación. Me ofrecieron hacer otro tipo de programa que eran más fanfarrón, payasesco, y dije que no. No puedo hacer ese tipo de programa donde me pidan hacer misión imposible con cocina.

¿Cómo era el programa?
Tenían que hacer que me llamaban por teléfono o por radio y yo salía al rescate de una fiesta o algo así. Era un embole, una cosa horrible. Pero en fin. Mi experiencia con ElGourmet fue corta, se terminó y espero volver algún día.

¿Extrañás Francia?
Extraño más la Argentina cuando estoy allá. Ya tengo en los poros la vida porteña y mi relación con Buenos Aires es indisociable, ya no podría vivir lejos de acá. Buenos Aires es mi tierra, mi lugar. Francia será siempre Francia, pero es un dilema. 


La cocina de Francia fue referente desde siempre, pero en los últimos años apareció también Japón, España… ¿Cómo vivís este cambio, siendo francés?
Muy bien. Además, el narcisista francés que piensa que es todo Francia, como el argentino que piensa que todo es Argentina, está re equivocado. Está muy bien que haya un cambio, que haya gente nueva de otras culturas, de otros aportes. Igual, cuando veo gastronomía argentina de hoy, de China, de EE.UU. y de otros países, siempre está un poco también la raíz francesa, la italiana y la española. Es una linda mezcla cultural gastronómica.

¿Trabajaste para un embajador de los Estados Unidos en la Argentina?
Sí, ese fue mi lanzamiento. Lo que me propulsó. Fue el trabajo más aburrido que tuve en mi carrera. Era la época de Menem y Cavallo. El embajador se llamaba Terence Todman. El negro era un fenómeno y tenía un carisma impresionante. Era muy consultado por Menem y sus secuaces. Entonces la gente decía “Christophe, el cocinero de Todman”, pero el tipo vivía comiendo una lata de atún y ensalada de zanahoria. ¡No pedía nada! Pero fue una época muy importante porque ahí me abrí mi catering.

¿Menem y Cavallo iban a comer seguido?
Es muy gracioso porque un día a las dos o tres de la mañana me tocan la puerta para decir que querían algo de picar y era Cavallo. Fue el día antes de su renuncia al gobierno. Después de esa experiencia en la embajada me lancé con mi empresa de eventos, pero me fundí. Me agarró el efecto Tequila en el 95. Qué mal la pase, ¡qué mal la pasé!

¿Cómo fue que te fundiste?
Los clientes de mi catering eran todos extranjeros y el efecto Tequila hizo que el 85 por ciento de los extranjeros se fuera del país. Había muchos problemas económicos en la Argentina y me fui al tacho. Hasta que hice una promoción para Betty Crocker, unas marca de tortas pre hechas. Fue un trabajo agobiante pero me dio mucho dinero. 

¿Disfrutás de la tele? Porque el que no te conoce dice “este hombre está enojado, lo están obligando a estar ahí sufriendo, probando esas cosas”.
Es un trabajo. No se hace como una diversión, es un rigor. Están ellos, estamos nosotros, están los participantes. El programa tiene un formato que hay que respetar y te adaptás, con tu personalidad. Eso es lo más duro: no perder la esencia de uno para ser el del programa.

¿Alguna vez te retaron a vos de la misma forma en que vos retás a los participantes?
¿Cagada a pedos? Sí, sino no se aprende. ¿Una cocina profesional en la que nunca te cagaron a pedos? Decime dónde, un solo lugar. La cocina es exigencia y rigor. Es casi servicio militar. De hecho, hay una cadena de mando bien marcada, con roles y jerarquía. Pero el reto no es maltrato. Para el común de los mortales entiendo que sí, lo puedo entender. 

¿Lo hacés para que aprendan?
No lo harían de otra manera. Porque tanto yo, como Donato y Germán, cuando hacemos devoluciones y les decimos lo que decimos, por más duro que parezca, es así. En eso consiste el juego: en poner a prueba a 16 participantes que van a estar frente a nosotros día a día para crecer y aprender. Tienen que tener ganas de crecer y aprender, es fundamental en este juego, si no te jugás a ser mejor, al día siguiente te vas.

Algunos dijeron que era contradictorio que en MasterChef Argentina hubiera un francés y un italiano ¿Qué opinás?
Me chupa  un  huevo. Eso lo podés escribir tal cual como te lo acabo de decir porque me chupa un huevo. Eso lo dicen los xenófobos, los racistas y los resentidos que no logran hacer algo de su vida. Yo tengo dos hijas, dos nietos, pago mis impuestos, hago todo para que a la Argentina le vaya bien. Es un aporte y lo hago con mucho orgullo. Soy francés, nací en Francia pero vivo en la Argentina. Este cuestionamiento viene de ustedes, la prensa, no de la gente, y me parece un poco estúpido. 

¿Por qué?
Porque… ¿qué es la Argentina sino una tierra de mezcla cultural y de todos los horizontes culturales? Francia, Alemania, Italia, España, Polonia, Japón, China, Rusia… de todos lados del mundo vinieron para hacer la Argentina de hoy. Por eso digo que me chupa un huevo. Porque tienen poca memoria y qué te puedo decir…  vos cara de Mapuche no tenés. Es como juzgar por la ascendencia racial, o por las ideologías de uno o el color de piel o por la religión. Eso me parece retrógrado. Salvo unos pocos que me dicen estas cosas, hubo miles y miles y centenares de miles que me mandaron mensajes de lo bueno del programa y de la buena tripleta que hacemos con Germán y con Donato.



YA CONOCE AL GANADOR
Si bien MasterChef se emite semanalmente desde abril (los domingos a las 22hs, es el programa más visto de Telefe), todos los programas fueron grabados entre febrero y marzo. “Está todo grabado hasta el final, salvo la entrega de premios”, explica Christophe.

¿O sea que los concursantes conocen al ganador?
No lo saben todavía, pero sí saben quiénes son los finalistas. Está grabado hasta que Mariano Peluffo está por abrir el sobre para ver al ganador. Y el 27 de julio vamos a hacer la final en directo, la entrega de premios y ahí se va a revelar quién ganó. El nombre está en un sobre guardado bajo llave en una escribanía. Solo lo conocemos Donato, Germán, yo y tres personas de la producción.

¿Habías visto MasterChef antes?
No. Tuvieron que mandarme videos porque no tenía la más mínima idea de lo que era.

¿Normalmente mirás programas de cocina en la tele?
No. Ahora es la primera vez que miro todos mis programas. Nunca en todos los años he visto completo un programa de televisión mío, nunca jamás. Me he visto en un par de programas míos de Chez Christophe, en ElGourmet, vi un poco y dije “No, olvidate, no sirvo, no me miro y no me miro”.

Por Claudio Weissfeld / Fotos: Víctor Álvarez

comentarios

Los comentarios y opiniones enviadas a este espacio de expresi�n, son de exclusiva responsabilidad de sus autores. Groser�as, acusaciones sin fundamento e insultos ser�n eliminados por el moderador. Al dejar su comentario el usuario acepta recibir nuestro newsletter y autoriza a Planeta JOY a incorporar su mail a su base de datos.

Dejá tus comentarios
más leidasmás comentadas