05.12.2017

Cinco hamburgueserías porteñas que ya son de culto

Buenos Aires ya se rindió a la fiebre de las hamburguesas y algunos burgers bars ya se convirtieron en objetos de culto, aquí nuestros cinco elegidos


La fiebre por las hamburguesas no se detiene y los burguers bars suman cada vez más aperturas. Claro que muchas propuestas son poco originales y repetitivas, pero entre tanta oferta, hay algunos locales que despertaron un verdadero fanatismo y ya se convirtieron en opciones de culto. Todos tienen tres puntos en común: son atendidos por sus dueños, elaboran su propio pan a diario y pican su carne utilizando cortes específicamente seleccionados.
El valor agregado que da lo artesanal hace que el producto se destaque, pero esto a su vez genera que la demanda sea mayor que lo que cualquier plancha pueda ofrecer, y las esperas para comer son algo normal. Poco le importa esto a los fanáticos hamburgueseros que, pacientes, no tienen problema en esperar lo que haga falta para satisfacer sus necesidades de pan, carne, cheddar y panceta. Estos son cinco de los locales que mayor fanatismo despiertan entre los porteños:

París Burger: 
Comandada por el Francés Christ Arrighi, este sucucho de Suipacha al 180 es la gloria para los oficinistas del microcentro. Su ubicación, que cuente con apenas 6 banquetas para comer y que solo abra de lunes a viernes al mediodía, hace que sea la figurita difícil para el resto de los apasionados por las hamburguesas. Los precios son súper accesibles, las papas fritas de las mejores de la ciudad y las burgers tamaño XL. Si bien el pan artesanal es excelente y los medallones de 200 gramos son deliciosos, como buen restaurant francés Paris Burger se destaca por sus quesos. El morbier, el comte o el brie le dan una personalidad única a sus sandwichs, aunque también cuentan con combinaciones de quesos mas tradicionales. La Eiffel con salsa del chef, queso reblochón y jamón crudo es algo que no vas a encontrar en ningún otro lugar de Buenos Aires. Vista la escasez de espacio lo ideal es pedir para llevar, o intentar llegar fuera del rush hour del almuerzo.

Suipacha 180, Microcentro.
 
 

Tierra de Nadie:
Un referente indiscutido en el mundo de las burgers porteñas. Pioneros, fueron los primeros en hacer hamburguesas rellenas con queso cheddar o ponerle mollejas a una burger. Se instalaron en una zona de Caballito que, literalmente, era Tierra de Nadie.
La calidad de su producto hizo que los vecinos se encariñaran con el local y lo adoptaran como un ícono del barrio. Hoy la gente ya forma cola minutos antes de la apertura.
Por suerte recientemente inauguraron una sucursal a pocas cuadras con la novedad de contar con parrilla a la leña, lo que le da un toque distinto al producto. En este local cuentan con pagers por lo que la espera es más cómoda (y por ahora mas corta). La Villa (queso cheddar La Suerte, panceta, cebolla crispy, lechuga, tomate y relish casero) o la Wild TDN (queso pategras, mollejas a la plancha, berenjenas en escabeche, rúcula y emulsión de chimichurri) son combinaciones que no fallan, al igual que las papas fritas que salen bien crocantes.

Avellaneda 588, Caballito.
Acoyte 263, Caballito.
 
 
La Birra Bar
Este local de Boedo tomó las redes por asalto hace poco más de un año gracias a sus hamburguesas monstruo. Configuraciones como la Burgerkid (doble carne, doble queso, doble panceta y cebolla crocante), la Burgerlove ( doble carne, cheddar, dambo, panceta, pepinillos, cebolla crocante, cebolla morada, alioli) o la Heartbreaker (pulled pork ahumado, cheddar, pepinos agridulces, tomate, bbq y crispy onion) sorprenden por su altura pero fundamentalmente por su sabor. Un blend de carne sabroso y con la cantidad justa de grasa, un pan que parece una nube, ingredientes abundantes y combinados artesanalmente de una manera precisa son el secreto del éxito. La demanda en el primer local de la calle San Juan (que abre solo al mediodía) fue tal que tuvieron que expandirse rápidamente con una sucursal mucho más grande a pocas cuadras en Carlos Calvo (abre solo de noche). La clave es ir a las 12 o a las 8, ya que luego la cola es impresionante. La frase más escuchada: “Esperé mucho pero valió la pena”.
 
Av. San Juan 4359, Boedo.  
Carlos Calvo 4317, Boedo.
 
  

Dellepiane bar
En este otrora ignoto pasaje a pocos metros de Callao y Córdoba,  Dellepiane supo crearse un nombre propio. Un lugar que empezó abriendo solo de día y que era el secreto de unos pocos oficinistas hoy se llena todas las noches.
El pasaje ya no está vacio y siempre se pueden ver jovenes rondando la puerta esperando su turno para comer. En este bar usan la técnica de “smashed burgers”, se arman pelotas de carne que luego se aplastan contra la plancha logrando así una hamburguesa extra crujiente por fuera sin que quede seca por dentro.  Para sentarse lo ideal es evitar la hora pico tanto de almuerzo como en la cena, y sino también se puede hacer como hacen mucho habitúes: pedir para llevar o quedarse a comer en el pasaje. La Doble Dellepiante (panceta x 4, Cheddar x 4, cebolla a la plancha, pepinillos, salsa secreta Dellepiane y BBQ splash) es una de las hamburguesas más ricas de la ciudad y te va a hacer volver. Las papas con salsa “curryliptus” (curry suave, raya dura de limón, puerros, hojas de menta fresca y queso parmesano) es una combinación fresca y original ideal para quienes buscan probar cosas nuevas.
 
Luis Dellepiane 685, Centro.
 
 
 
Burger Joint
La primera hamburguesería “de las buenas” de la ciudad, y luego imitada hasta el hartazgo. Burger Joint fue el primer local en ofrecer hamburguesas caseras bien hechas acompañadas de cerveza tirada artesanal. La propuesta única, el ambiente relajado, la buena onda del staff, la música especialmente programada por su dueño y chef, Pierre Chakra, sumado a precios competitivos hicieron que rápidamente se convirtiera en un éxito y que hoy sea un lugar de culto en Palermo. El fanatismo es tal que circulan fotos de clientes comiendo en una mesa bajo la lluvia con un paraguas en una mano y la hamburguesa en la otra! Las filas aunque a veces lucen intimidantes suelen avanzar rápido y es mas fácil conseguir mesa que en otros lugares. La mexicana (guacamole, queso suizo, cheddar, jalapeños, cebollas moradas) es una de las mas elegidas por el público, pero La Blue (rúcula, tomates, portobellos, cebolla caramelizada y queso azul), no se queda atrás.  
 
Jorge Luis Borges 1766, Palermo.
 
 
 
 
Por Leandro Volpe
Autor del libro “101 hamburguesas que tenés que probar antes de morir” (Editorial Planeta).

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