30.10.2018

Comida sabrosa en modo relax: abrió Malagrino al polo gastronómico de Olivos

A pocos pasos del rio, con una ambientación impecable y una propuesta gastronómica que cumple, Malagrino es sinónimo de buenos momentos para los foodies que frecuentan la zona de Olivos.


“Lo bueno si simple, dos veces bueno” asegura el refrán. Y Malagrino se suma a esta nueva camada de restaurantes y delis que cumplen con la máxima al pie de la letra. La propuesta es comer rico, saludable y estacional con una carta breve que rota todas las semanas.

Los fines de semana sirven brunch durante todo el día; no viene armado, el comensal puede elegir entre una serie de platos y bebidas y generar así su brunch perfecto. Entre las opciones más pedidas figuran la Burger ($310) que sale en un exquisito y casero pan brioche y trae 180 gramos de carne, queso cheddar, cebollas caramelizadas, pickles de pepinos y papas.

Otro clásico es el Chicken Sándwich ($290) viene con pan ciabatta, pollo grillado, mermelada de tomates, rúcula selvática y se acompaña con papas.

Atenti a las papas, salen en varios de los platos y son perfectas, puré por dentro y crocantes por fuera, y ni siquiera dejan rastros de aceite en el plato o la mano (si el comensal es de esos que prefiere pasar por alto los cubiertos).

Tampoco faltan dos clásicos del brunch: la Burrata (con berenjenas asadas, ensalada tabule, y avellanas, $270) y el Gravlax (pan de campo, mascarpone, gravlax y huevo a 65°, $285). 

Días de semana

Durante la semana la propuesta varía un poco, es que sale el menú fijo del brunch y la gran barra mostrador se llena de propuestas apetitosas que rotan en forma semanal. Siempre hay variedad de ensaladas y tartas, más una proteína y un sándwich.

En materia de bebidas también está todo muy cuidado. Para huir de la clásica limonada, proponen sodas de pepino (muy rica, pero con un toque de anís, un dato a tener en cuenta por quienes no gusten de este sabor un tanto invasivo) y de pomelo.

También ofrecen una selección breve, pero cumplidora, de vinos, donde predominan etiquetas de Ernesto Catena (Animal, Padrillos, etc.) y algunas que llevan la firma del enólogo Alejandro Sejanovich, como Anko y Manos Negras. Tampoco faltan las cervezas ni los tragos clásicos como el gin tonic o el Aperol Spritz.

 

De merienda

La pastelería es un capítulo aparte, todo se elabora en el local y tiene el sabor inconfundible de lo casero. Entre los más pedidos figuran el banana bread, Alfajor Jackson (de chocolate con un relleno inspirado en las galletitas oreo, una auténtica bomba) y las barras de granola.

La carrot cake ($120) es super codiciada, húmeda y super sabrosa. Se suman opciones infaltables como el cheescake y la chocotorta. 

El café es de Ninina y un simple cortado sale con Latte Art -un gesto que se agradece-; además, hay té en hebras que cumplen con lo clásico -como el Earl Grey y el English Breakfast- y añaden el factor sorpresa con tés verdes, rooibos y el aclamado matcha en versión latte ($90).

 

Uno de los puntos más fuertes es el lugar en sí mismo; ya que cuenta con varias mesas al aire libre en un patio trasero -ideal para disfrutar del aire libre y trabajar sin estar pendiente de robos y esas cuestiones-; también tiene una gran barra con vistas a la calle y mesas cómodas y separadas para poder charlar sin temer que el vecino sea testigo involuntario de la conversación.

Sin dudas, Malagrino es un lugar cálido que invita a ir y volver una y otra vez.

Dónde:
Corriente 321, Olivos. Teléfono: 4528-2221.
Horario de atención: lunes a sábados, de 8 a 20; domingos de 9 a 20.
Facebook: @malagrino.ba - Instragram: @malagrino.ba


 

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