31.08.2017

Descubrí el nuevo polo gastronómico de Olivos

El recorrido foodie incluye patios de comida gourmet en torres de lujo, food trucks, omakase experimental, un bar secreto y comida étnica sin pretensiones.


Olivos está a pleno con un nuevo polo gastronómico que atrae tanto a gente de la zona como de otros puntos de la provincia y la ciudad de Buenos Aires. El desarrollo inmobiliario de lujo La Palmera, en Av. Libertador y Corrientes, es el eje de este perímetro gastro que se extiende hasta el Puerto y del otro lado de Av. Maipú. 

Cocineros de renombre, cadenas de fast good, helados instagrameables, bar speakeasy, restaurantes étnicos, sushi de autor y una feria de food trucks, en el barrio hay de todo. A continuación, un recorrido gastronómico por Olivos de la mano de Planeta Joy.

SUSHI FRENTE A LAS VÍAS EN ASATO
Si Jiro Ono logró sus estrellas Michelin con un pequeño restaurante en la estación del subte de Tokio, a Roy Asato le puede pasar lo mismo en este local que está a pasos del anden del tren Mitre donde sirve sushi con tradición japonesa, sabores del mundo e ingredientes locales.

Tras un viaje inspiracional por Europa y Estados Unidos en el que aprendió sobre el punto de encuentro entre la cultura nippona y la mediterránea, este nieto de japoneses ofrece un concepto diferente que va del salmón a la pesca del día; del Philadelphia al blue cheese; del mango a la manzana verde especiada. El treintañero se reconoce como revolucionario y busca contagiar a sus clientes: "La mayoría va a las piezas de siempre, nosotros intentamos guiarlos hacia lo diferente. Esa dinámica se da mucho en la barra, que en Japón se usa mucho, porque los espacios son muy reducidos”, explicó a Planeta Joy. Allí hay que acomodarse para probar el omakase, palabra que se pronuncia para ceder la autoridad al chef. A cambio del voto de confianza, se puede probar pepper sashimi (desde $170); geishas con hongos shiitakes (desde $115); natur roll (castañas de cajú, salmón ahumado, phila, gajos de naranja, rúcula y aceite de sésamo); ceviche con un toque francés (desde $115) y nigiris de carne con bife de chorizo tataki
Corrientes 584, Olivos 



COLAGRECO Y MASSEY, BUENOS VECINOS EN CARNE LA PANADERÍA
En Argentina, el premiado Mauro Colagreco (chef ejecutivo del restaurante francés Mirazur, cuarto mejor restaurante según The 50 Best y poseedor de dos estrellas Michelin) decidió ir por lo simple: una hamburguesería que apuesta por la trazabilidad del producto. La carne es de pastura; los quesos son de Mauricio Couly, maestro quesero de la Patagonia; y los vegetales provienen de cultivos agroecológicos de huertas. “Cada vez más personas se preguntan de dónde sale lo que consumen y se preocupan por la alimentación saludable y por el precio justo. La gente valora que cuidemos eso”, indicó Carolina Colagreco, hermana del cocinero.

Con una decena de ingredientes logran 64 combinaciones de hamburguesas que ofrecen en Carne La Plata y Olivos, “un barrio que está en despliegue gastronómico, donde podemos aportar más porque todavía no está saturado”, agregó Carolina, quien adelantó que en septiembre se inaugurará la tercer sucursal en San Telmo (donde estaba La Panadería de Pablo). “Mauro viene al lanzamiento. Este lugar es suyo. Aunque esté lejos está absolutamente involucrado en todo, hasta lee cada uno de los comentarios que hacen en las redes y mira cómo salen las hamburguesas a través de las fotos de Instagram”.

Más que vecino, La Panadería de Pablo es un primo de Carne, ya que comparten la dirección creativa de Guadalupe García Mosqueda y el interiorismo de Horacio Gallo. Lo porteño se une con el Mediterráneo en este restaurante de Massey que nació en capital y que en Olivos sumó una panadería donde elaboran panes y pastelería (imperdible la carrot cake, las focaccias y el pan de campo). La barra está a cargo de Inés de los Santos y los fuegos los maneja diariamente Rodrigo Da Costa, el cocinero que se ganó su lugar tras participar de Dueños de la Cocina. Para empezar la aventura, un pulpo español grillado con papines al pimentón y salsa romesco y una cazuela de humita con langostinos y queso de cabra. Como principal, ojo de bife Black Angus, con chimichurri, crema de ajos asados y puré de calabaza ahumada. De postre, una geisha de dulce de leche. ¿Cuándo ir? Los jueves, por sus noches de bartenders y DJs invitados. Además, al mediodía tiene un menú de tres pasos por $280 (más $90 una copa de vino) que está bueno para aprovechar.
Complejo La Palmera (Libertador y Corrientes), Olivos 


 
PARADA DELI EN LE PAIN QUOTIDIEN THE PICK 
La cuadra fue elegida también por dos potencias del fast good. Le Pain Quotidien llevó su característica biblioteca de plantas y carta trendy a Olivos. La cadena belga es el spot ideal para probar bebidas como el matcha latte (té verde en polvo japonés con leche de soja) y tumeric latte (leche de soja especiada con cúrcuma y canela, la golden milk que la rompe en Estados Unidos). Para comer, tapas de corte árabe como el hummus de remolacha ($68) y los tartines templados con queso halloumi ($192).

Por su parte, The Pick aporta comidas ricas, saludables y rápidas para comer al paso al mediodía, en una zona que tiene cada vez más oficinas. Desayuno con café italiano, cenas, té con pastelería artesanal (imperdibles los alfajores sablée bañados en cacao), aperitivo con tabla de quesos y fiambres, o los clásicos sándwiches y ensaladas, tiene una opción para cada hora. Además, buenos vinos, fiel a su concepto de proveeduría gourmet. 
Av del Libertador 2413, Olivos y Av del Libertador 2337, Olivos 



HELADO CON ESTILO EN LUCCIANO´S
Sabores de lujo elaborados con recetas italianas a base de productos importados y paletas customizables ($90) son la clave del éxito de esta heladería marplatense que se expande por Buenos Aires.

La tentación es inmediata. El mostrador vidriado exhibe las texturas de los gustos de autor, como chocolate gianduja, flan, torta de coco, mandarina y pomelo (un dato es que aquí, los sabores frutales no son al agua ni a la crema, son 100% fruta). Al lado, surtido de ice pops: corazones de crema, garritas de Kinder, helado con forma de Minions y caritas sonrientes de frutilla. Además, la propuesta de diseñar la propia con baños de chocolates y toppings, que atrae a chicos y grandes.
Av. del Libertador y Corrientes, Olivos



FOODTRUCKS EN GASTRONÓMADA
Enfilando hacia el río casi frente a la clásica parrilla La Nelly, estacionan los food trucks de Gastro Nómada, una feria gastro con vista a los veleros que se realiza los fines de semana. La entrada es gratuita y se puede probar variedad de cocinas rodantes: los crêpes de Bon Bouquete, los platos griegos de Delphos, las pizzas de La Comarca, los panchos alemanes de El Rodazo, cervezas artesanales y raclette. Hay música y actividades culturales.
Puerto de Olivos, Camacúa y el Río (a la altura de Av. Del Libertador 2600), Olivos

UNA NOCHE INESPERADA EN KOROVA
El recorrido foodie sigue por la calle Corrientes. Tras cruzar las vías, justo antes de Maipú, hay una calle transversal. Allí, una puerta con un dibujo de copa de Martini esconde al speakeasy del barrio. Coctelería para el pueblo –término que acuñó Popi, su dueño durante una década- y buenos whiskys. La carta creativa con precios amigables invita a disfrutar más de un cóctel en un ambiente distendido con patio y living. Tienen, además, su propia cerveza con carácter de Old Fashioned, ya que tiene reposo junto a bourboun y chips de roble.


MÁS ALLA DE MAIPÚ, MARMARA Y EL CLUB HUNGÁRIA
Las decenas de objetos típicos que pueblan las paredes de Marmara generan la sensación que, al entrar, se ingresa a un bazar típico; mientras que los aromas en el aire –mezcla de comino, menta, pimienta negra, eneldo y canela- le adelantan al comensal las maravillas que va a probar.

Osan llegó a la Argentina hace 40 años y hace 6 abrió este restaurante, una joya que conquistó a los vecinos. El tapenade de aceitunas verdes, el Meze (dips árabes para compartir), los niños envueltos en hojas de parra, los keppe de carne cruda y trigo macerados y la mousse de tahini son algunos de los must del lugar, que cuenta con un sector de almacén para llevar.

Camino hacia La Lucila, a metros de Santa Fe y Paraná, el Club Hungária espera con su tradicional goulash con spätzle, un guisado típico de Europa del Este. Señorial sin refinamiento, porciones grandes de sabores contundentes y buena pastelería austriaca, lo convierten en ideal para una comida grupal de fines de semana al mediodía o días laborales por la noche. ¿De postre? El strudel de frutos rojos o la tradicional torta Dobos, con crema de chocolate y caramelo.
Carlos Gardel 2018, Olivos y Pasaje Juncal 4250, Olivos
 
Por Carolina Cerimedo


comentarios

Los comentarios y opiniones enviadas a este espacio de expresi�n, son de exclusiva responsabilidad de sus autores. Groser�as, acusaciones sin fundamento e insultos ser�n eliminados por el moderador. Al dejar su comentario el usuario acepta recibir nuestro newsletter y autoriza a Planeta JOY a incorporar su mail a su base de datos.

Dej� tus comentarios