19.11.2018

Divisadero, un pasaje a la costa sin salir de la ciudad

La nueva apuesta gastronómica de Tato Giovannoni recrea un parador de playa en plena jungla de cemento; lo visitamos y te contamos qué podés esperar.


La playa forjó el ADN de Tato Giovannoni, creció en Pinamar, lugar donde se padre tenía emprendimientos gastronómicos; después vivió en otras mil ciudades: Buenos Aires, Los Ángeles, Baltimore, Boston y Río de Janeiro, desde donde hoy maneja sus emprendimientos. 

Creó cervezas inspiradas en la playa y el bosque -ese perfecto combo de la naturaleza que se da en Carilo y Pinamar, sedes de su infancia- y hasta abrió, y al poco tiempo cerró, un bar en la carioca Praia Do Pepê, pero nada de eso alcanzaba para llevar el Atlántico a sus clientes.

Entonces planeó abrir uno de esos paradores que la rompían en la costa argentina allá por los 80, pero en un lugar sin mar ni arena; ni siquiera cerca del río ni alejado del caos porteño sino a pasos de Av. Del Libertador, una de las arterias más transitadas de la Ciudad de Buenos Aires. Cualquiera diría: “una locura”, pero la insensatez de Tato pudo materializarse, se llama Divisadero y es un parador de playa en Palermo.

Todo evoca a mar, aunque quede a cientos de kilómetros, las sillas están inspiradas en esas verdes o naranjas que son marca registrada de los balnearios; el piso parece forrado con pelotas pulpo, esas de goma roja con rayas blancas que fueron uno de los hitos de la industria del juguete nacional; no faltan las sombrillas ni el techo recubierto en paja.

Divisadero, como es de esperar, tiene mucho espacio al aire libre: mesas en la calle y un gran patio trasero, pero al ser todo vidriado, una de sus ventajas es que la luz del día se disfruta en cualquiera de sus mesas. 

 

Comida playera

¿Qué se come en la costa argentina? Cornalitos, rabas, calamaretis, churros, etc. Todo lo que se encuentra en un parador de la costa también se consigue aquí; aunque, por supuesto, con un toque más gourmet y una cuidada presentación.

Las rabas salen con salsa tártara ($315) en una abundante porción que necesita compartirse. Cero aceitosas, sabrosas y con la textura correcta (no son gomosas ni nada que se le parezca).

Entre los principales también se destacan los platos de mar, como la pesca del día a la parrilla-$700 también para compartir entre dos o tres-, acompañada por vegetales. El pescado sale entero, con cola y cabeza. Y el clásico filet a la romana ($310), que deja de lado las tradicionales fritas como guarnición y en su lugar, se sirve con ensalada rusa y mixta.

Pero, claro, no todo es pescado en la costa argentina, también mandan los sándwiches de todo tipo, por eso en la carta se encuentran hamburguesas, sándwich de picanha ($310, con jamon, queso, huevo, cebolla caramelizada, lechuga, tomate y papas fritas) y el infaltable sandwich de mila con papas fritas ($350).

La influencia brasileña se hace notar con el infaltable choclo -que aquí se prepara a la parrilla y se sirve con manteca de hierbas y puré de pimientos asados, $125- y el queso a la parrilla ($230) -o queijo nas brasas si você quiser falar em portugués- que viene con upgrade gourmet gracias a sus acompañamientos: al chutney de tomates, pesto y praliné de almendras.

Para beber

Con Tato como dueño de casa y la playa como inspiración, es probable que el comensal espere encontrarse con caipis, gin tonics y otros cócteles. Sin embargo, Divisadero apuesta a otras opciones, como las aguas saborizadas caseras y las cervezas, entre ellas “Marítima” y “Bosquísima”, las birras que Tato co-creo junto a Antares.

Por supuesto, a la hora de la merienda en la playa sale el mate, pero en la ciudad -aprovechando que la arena no vuela- se cambia por café. Y si se trata de lo dulce para acompañar las opciones sí son las esperadas: medialunas ($30), alfajores de maicena ($90), churros (con pastelera, dulce de leche o chocolate) y algunas no tan playeras, pero muy acordes a la ciudad: torta rogel, variedad de budines y lemon pie.

Como hay una gran cantidad de cubiertos, en la semana suele estar tranquilo y el comensal puede sentir el relax de una playa alejada del centro turístico, pero los fines de semana, Divisadero pasa a tener la vibra de las playas céntricas. 

Más información:
Av. del Libertador 3883 - Arcos 3 y 4, Palermo.
@divisaderoparador  

Por María Paula Bandera
@paubande 


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