13.07.2015

Dubai Wine Experience: lujo y placer en los Emiratos Árabes

Joy fue el único medio argentino convocado por Emirates Airlines para la presentación en Dubai de Dom Pérignon Vintage 2005. En esta crónica, los sorprendentes secretos de una aerolínea que busca ofrecer el mejor servicio de vinos a bordo.


Sobre la mesa de vidrio negro, junto a un platón blanco escoltado por cuchillos de oro de tres colores, cuatro copas esperan a ser servidas. El chef de cave Richard Geoffroy se pone de pie, carraspea y exalta con entusiasmo las virtudes de su nueva criatura. De inmediato, el chef Pascal Tingaud anuncia el menú: una entrada (carpaccio de vieira, papaya fresca y caviar de beluga) y dos principales (rodaballo con lentejas y foie gras y gallina de Guinea rellena con espuma de lemongrass y curry rojo tailandés). Un camarero asoma por detrás de mi hombro y en segundos el champagne se hunde en la copa. Es mediodía y el sol cae a través de los ventanales. Todo es perfecto. El refinamiento francés nos embriaga. Podríamos perfectamente cerrar los ojos e imaginarnos en el valle de Marne, en el corazón de la región de Champagne. Pero estamos en Dubai. En el piso 112 de Burj Khalifa, el rascacielos más alto del mundo, en una sala para eventos del Armani Hotel. Abajo, a 442 metros de distancia, en medio del desierto, los edificios colosales del Downtown y las autopistas semejan una maqueta. No se oyen ruidos. Solo el tintinear de las copas y la vajilla. Llegamos hasta aquí, a orillas del Golfo Pérsico, para asistir al lanzamiento de Dom Pérignon Vintage 2005, convocados por Emirates, la compañía de aviación.

¿Por qué Emirates? La aerolínea del gobierno de Dubai es la principal business partner de la prestigiosa bodega francesa; es la compradora de Dom Pérignon más relevante en el mercado internacional. Por eso se le concede el privilegio de ser anfitriona para el lanzamiento mundial de la nueva añada del champagne más deseado. Emirates, un ícono de la excelencia, se propone servir los mejores vinos a bordo y lleva adelante un millonario programa de inversiones, mientras se codea con los mejores. 

Si el champagne es sinónimo de refinamiento, Dom Pérignon es sinónimo de champagne. Frente a una audiencia de comensales embelezados, Richard Geoffroy –el carismático enólogo que crea Dom Pérignon desde 1990– explica que no ha sido sencillo elaborar el brebaje dorado que ahora chispea en nuestra copa: “El año 2005 parecía especialmente prometedor, hasta que las lluvias de principios de septiembre arruinaron todo. Para cosechar las uvas en su punto de madurez perfecta tuvimos que hacer una selección drástica de viñedos, de modo que la escasez es lo que caracteriza a esta cosecha”, describe. En términos de oferta y demanda, esto quiere decir que la escasez pondrá por las nubes el precio de esta añada que sobrevivió a las lluvias torrenciales con una notable madurez aromática. Los pasajeros de Emirates podrán beberlo, cerca del cielo, en sus cabinas de First y Bussines, mientras viajan hacia alguno de sus 240 destinos en 80 países.

Afuera, la temperatura sobrepasa los 47 grados en el verano impiadoso de Dubai. Sentados a la mesa, casi en la cima del edificio más alto, la frescura de un Dom Pérignon Rosé vintage 2003 corona el almuerzo, exaltando las texturas y los contrastes de un maravilloso postre de chocolate. Antes de decir adiós, brindamos por última vez en copas de vino blanco, del modelo Authentis, de Spiegelau. Había dicho Geoffroy, minutos antes, que la copa flauta –a contramano de lo que todos creen– no sirve para beber champagne: “La copa de vino blanco permite apreciar sus aromas y su color con mayor plenitud”. El tipo es el que más sabe de champagne en el mundo. Si lo dice, así debe ser. Anoten.  

SOLO LO MEJOR
La wine experience celebrada por Emirates Airlines en Dubai se había iniciado el día anterior, en la tarde del primer lunes de junio, cuando asistimos a una degustación de vinos que se están sirviendo actualmente en algunas de sus rutas. Probamos Sancerre Lucien Crochet 2011, Château Smith Haut Lafitte Blanc 2011, Château Montrose 2003 St Estepeche y otras etiquetas de Napa, La Toscana e incluso de la Argentina (Zuccardi Aluvional El Peral 2009, el único de nuestro país entre las 60 etiquetas que sirven a bordo en la actualidad). Son pocos los vinos del Nuevo Mundo que forman parte de su porfolio. En el centro de la gestión de la carta de vinos de Emirates se encuentran los vinos de la región francesa de Bordeaux, que acaparan casi el 50 por ciento de su oferta. ¡Y qué etiquetas! Château Lafite, Château Margaux, Château Latour y Château Mouton Rothschild son algunas de sus casas favoritas: la crema de la industria.

Guiados por el holandés Joost Heymeijer (vicepresidente de catering de Emirates) y por el británico Oliver Dixon (responsable de su programa de vinos) realizamos la cata en las oficinas de MMI, una distribuidora de vinos y espirituosas de lujo que también es propiedad de Emirates, pues la compañía no se dedica solo a la aeronavegación. También tiene intereses en otras industrias relacionadas con el turismo y el lifestyle: son dueños de hoteles de lujo, agencias de viajes y de restaurantes, entre ellos la cadena de cafeterías Costa (algo así como la Starbucks de la región). MMI, la líder en la zona, opera en Medio Oriente, norte de África y el subcontinente indio.

Mundo de contrastes. Mientras que en la mayoría de las aerolíneas del planeta hacen lo posible para achicar sus costos (lo cual incluye, entre otras cosas, servir pésimas comidas a sus pasajeros), Emirates lleva adelante un plan de inversión por 550 millones solo para garantizar la calidad de los vinos que ofrece a sus pasajeros. Y es sorprendente el camino que han elegido. “Para nosotros el vino es una experiencia. Nuestros clientes quieren disfrutar a bordo tal como lo harían en un restaurante. No solo se limitan a elegir entre tinto, blanco o rosado. Quieren saber de dónde procede la uva o la tradición de la bodega. Por eso decidimos dar un paso más allá del proceso de adquisición corporativo habitual y tomar las riendas de nuestro propio destino”, nos explica Joost Heymeijer, citando a Tim Clark, el presidente de la compañía.

Para abastecerse, Emirates no realiza concursos de compra entre proveedores: se ocupa “personalmente”. Sin intermediarios, su equipo de especialistas desarrolla vínculos directos con las bodegas con prácticas poco habituales para la industria de la aeronavegación. Por ejemplo, comprar “en primeur” a las principales bodegas de Francia. Esta es una modalidad que permite adquirir vinos de alta calidad, cuando aún están barrica, años antes de que se embotellen y salgan a la venta. “Las buenas añadas son limitadas, por eso las compramos tan pronto como sea posible. Queremos tener el mejor stock para nuestros clientes”, se enorgullece Dixon, el experto que sigue de cerca el día a día del vino dentro de la compañía. Dato para el asombro: Emirates incluso es dueño de una bodega en Borgoña, Francia, donde almacenan actualmente dos millones de botellas, algunas de las cuales recién estarán listas para beber en 2021.

Los criterios de selección de Emirates no solo tienen en cuenta la calidad de los vinos y cómo maridan con la comida servida a bordo, sino también cómo reaccionan al ser servidos a 10.670 metros de altura. Nada queda librado al azar en este camino hacia lo más alto de la excelencia gourmet. Del mismo modo en que saben cuán grande será su flota y a dónde volarán estos aviones, saben qué vinos van a servir en cada clase de una determinada ruta con cuatro años de antelación. 

ANTES DE PARTIR
La fascinación de Emirates por el vino no solo se expresa en sus aviones. También reluce con potencia antes del abordaje. Desde 2008 son los dueños de Le Clos, una vinoteca que cuenta con cinco tiendas distribuidas en el aeropuerto. La diversidad apabulla frente a sus escaparates. Le Clos expresa el espíritu que impulsa a Dubai en su crecimiento: nada es imposible. Hay de todo y para todos. ¿Vas gastar 100 dólares para comprar un vino de regalo? Algunos de sus empleados –capaces de hablar en 20 lenguas diferentes– te podrán sugerir, por ejemplo, un Pauillac de Latour 2006, procedente de Bordeaux. ¿Querés agasajarte o impresionar a alguien? En ese caso, su vino más caro es una botella de 12 litros de Château Margaux 2009 que cuesta 195.000 dólares. 

Le Clos es un hotspot para coleccionistas, ya que se caracteriza por sus etiquetas de edición limitada. Aspiran a convertirla en la tienda de vinos y espirituosas de lujo más reconocida del mundo. Para ello no dejan de hacer mérito. Su última novedad: acaban de poner a la venta por 180.000 dólares la colección más completa del ícono australiano Penfolds Grange (61 botellas, con añadas desde 1953). 

VOLAR EN EMIRATES
Emirates opera en la Argentina desde enero de 2012, con un vuelo que parte a diario desde Buenos Aires hacia Dubai, con escala en Río de Janeiro: cubrir ese trayecto le demanda 18 horas. La compañía está considerada entre las mejores del mundo por la excelencia de su servicio y las comodidades que ofrece a bordo (y no solo en las clases First y Bussines; también en Economy). Con su flota de 230 aviones, transportó durante su último ejercicio a más de 44 millones de pasajeros. Gigante del lujo y la eficiencia, es la mayor operadora global de Airbus A380 y Boeing 777. Su A380 –el avión de pasajeros más grande que existe– es especialmente famoso entre los fanáticos de la aviación: tiene baños con duchas y un bar con barra y sillones. La aerolínea de Dubai es un prodigio de crecimiento. Actualmente vuela a 145 destinos en los seis continentes. En la Argentina es una de las favoritas para los turistas y hombres de negocio que viajan a Medio y Lejano Oriente. 

DUBAI, DONDE NADA ES IMPOSIBLE
El rascacielos más alto. El único hotel 7 estrellas del planeta. La mayor pista cubierta de ski (¡nieve con 40° a la sombra en verano!). El shopping más grande del mundo. Conjuntos de islas artificiales que vistas desde el aire semejan a una palmera (The Palm) o un mapamundi (The World). El nuevo iPhone 6 bañados en oro en los escaparates de las tiendas de electrónicos. Desarrollos hoteleros que superan en espectacularidad a los célebres hoteles de Las Vegas. Todo es sorprendente en Dubai, uno de los sietes emiratos que conforman los Emiratos Arabes Unidos. Hace poco más de 40 años nada de esto existía. Pasaron del camello al Roll Royce casi sin escalas, gracias a un notable programa de inversión y crecimiento desarrollado por su monarquía constitucional encabezada por la dinastía Al Maktoum. Contra lo que podría creerse, Dubai no navega en la abundancia de petróleo. Tiene petróleo, sí, pero su economía crece merced a los servicios financieros y el turismo. Cosmopolita, tiene 2,3 millones de habitantes de los cuales sólo el 15 % son emiratíes (el resto son inmigrantes venidos desde todas partes del mundo en busca de oportunidades para prosperar). Moderno, lujoso, innovador, el emirato de Dubai es un destino de ensueño: familias con niños, parejas, grupos de amigos, viajeros de trabajo, amantes de las compras, fanáticos de la playa, fans de la aventura, Dubai ofrece opciones para todos.

               

Por Juan Aznarez


comentarios

Los comentarios y opiniones enviadas a este espacio de expresi�n, son de exclusiva responsabilidad de sus autores. Groser�as, acusaciones sin fundamento e insultos ser�n eliminados por el moderador. Al dejar su comentario el usuario acepta recibir nuestro newsletter y autoriza a Planeta JOY a incorporar su mail a su base de datos.

Dejá tus comentarios

más leidasmás comentadas