19.07.2010

El norte también existe: 10 vinos salteños recomendados

Los buenos vinos cuentan un paisaje. En esta nota, elegimos diez etiquetas emblemáticas de Salta para que viajes al NOA en tu copa.

vinos de salta

Terruño (lo que se dice terruño) en Argentina no hay. Acá los vinos se distinguen por su cepaje mucho más que por su origen. Así, esa obsesión mundial de identificar un tipo de vino con una región aquí queda desdibujada detrás de estilos, variedades e intenciones de cada una de las bodegas. Sin embargo, existe Salta que, sobre todo en vinos tintos, lleva en sus botellas parte del paisaje de los Valles Calchaquíes.

En los últimos años la provincia más viñatera del Noroeste argentino dejó de dedicarse exclusivamente a los varietales blancos y los Malbec, Tannat y Cabernet Sauvignon comenzaron a ganar litros y hectáreas. Con esta nueva identidad roja, Salta despierta la curiosidad de los consumidores como ningún otro paisaje vitícola.

La singularidad de sus vinos tiene fuerza suficiente como para ser un lugar único en el mundo, ya que no existe otro lugar como los Valles Calchaquíes para la vid. Nacen con el sol adherido en colores profundos, que junto a una sequedad fuera de serie, moldea aromas vegetales y salvajes.

Estos son los diez vinos que tenés que probar para conocer Salta.
 
EL TOP TEN:

1. CAFAYATE TORRONTES 2009 ($18). La bodega Etchart es una institución en la zona y todos sus vinos llevan calada la impronta salteña. Sin dudas, el más destacado es el Torrontés de la línea Cafayate, un blanco fuera de serie en cuanto a su intensidad aromática y paso fresco. En eso, se parece a los atardeceres calchaquíes, cuando el aire adelgaza y las casas se  pueblan con el perfume húmedo de los jardines recién regados.

2. NANNI TANNAT RESERVA 2007 ($35).
Los vinos de la bodega Nanni solían conseguirse hace ya algunos años de la mano de Lávaque. Hoy tientan con su regreso. Son la primera bodega orgánica del país y sus vinos tienen un costado tan liviano como el aire que corre constante por el valle. El Tannat Reserva 2007, con un poquito de paciencia en la copa, es el mejor ejemplo del futuro de esta variedad en los valles: fruta limpia y frescura natural.

3. JOSE LUIS MOUNIER TORRONTES 2009 ($37). Un Torrontés  a la vieja usanza. A la nariz, abundan los jazmines del país, esos que trepan por las galerías de las casas coloniales, y echan sombra en las siestas calurosas del verano. En el paladar reverbera como el sol en las acequias, con chispas cálidas y sabor vegetal, como de agua pura que baja del monte a regar la viña de El Divisadero, en el pie del Cerro San Isidro.

4. CICLOS CABERNET SAUVIGNON 2007 ($65). Bodega El Esteco ocupa un amplio solar a la entrada de Cafayate y la vas a distinguir por su alto campanario blanco que se alza sobre el viñedo. Lo mismo pasa con este Cabernet, que levanta varios cabezas sobre el resto de la región, con una aromática frutal y especiada, y su gran cuerpo de paso suelto. Probalo con un cabrito de los que hacen en Salta y verás.

5. LABORUM MALBEC 2005 ($110). Es el resultado de una excelente y añosa finca con la cuidada enología de El Porvenir. Un Malbec de tanino fino como la arena de los suelos, con una madera bien ensamblada y ramificada en aromas, como los cardones que vigilan el río Calchaquí desde las laderas. Con empanadas salteñas y asado tenés el paisaje perfecto.

6. RD 2008 ($98).
Elaborado por la bodega Tacuil, este blend con mayoría de Malbec brilla solo en el áspero terreno salteño. Potente y frutal, la testarudez de Raúl Dávalos logra un tinto de aromas briosos y profundidad admirable, con un paso jugoso como el de las buenas empanadas, sin haber tocado la madera. Entre amigos, con un cordero braseado, despierta la picardía que hizo legendarios a los Dávalos.

7. COLOME ESTATE 2006 ($95). Un blend que es 85% Malbec y el resto Cabernet Sauvignon y Tannat. Aquí el impacto es el resultado del sol a pique sobre la hostería de lujo arrinconada en la cordillera. De ahí viene este tinto, que entrevera luz en su color petróleo como los haces que atraviesan los parrales. En sus aromas se adivinan la arena mojada y brillante de los ríos.

8. ARNALDO B 2006 ($90). De bodega Etchart, fue el primer vino de alta gama en salir de esta provincia. Marcó un camino que luego todas las marcas siguieron. Hoy es un icono infaltable de la región y cuenta por sí sólo el destino de una región. Representa el paisaje de uvas tintas que pobló Cafayate y alrededores desde mediados de la década pasada. El vino es un fuera de serie, potente y cordial a la vez.

9. YACOCHUYA 2003 ($170). Es el mayor emblema de la nueva enología “a la salteña”. Michel Rolland logra un Malbec concentrado, intenso y con un andamiaje de madera evidente que, reposado en decanter, amaina su paso hasta igualar la blanda pendiente del Valle, como se ve desde la finca en Yacochuya. A la nariz el trazo vegetal se cede paso a las frutas rojas. En este tinto la paciencia manda: conviene airearlo un buen rato antes de beber.

10. RUPESTRE 2006 ($170). Es la nueva cosecha de la etiqueta emblema de la bodega Domingo Hermanos. Un blend a base de Malbec, Merlot, Tannat, de una nariz compleja y compacta, con trazos frutales y vegetales agradables. Lo mejor, una boca rica con paso envolvente. Su suavidad agreste recuerda la roca gastada de los viejos morteros que abundan en el valle, y que verás a lo largo y ancho de la geografía Calchaquí.


por Joaquín Hidalgo

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