29.03.2017

Esteros del Iberá, el reino de las aguas brillantes

Puerto Valle ofrece la mejor hotelería boutique para disfrutar del ecosistema de este destino que está en ascenso. Aves, monos, yacarés son parte de la fauna que descubre un paisaje único.


El turismo de alta gama suele ofrecer experiencias únicas, que no es lo mismo que suntuarias o caras. Aún queda un nicho de público que asocia el lujo con la cantidad de metros cuadrados de una suite, o la altura del piso del hotel en el que se encuentra. Sí: cuanto más alto y más grande, mejor. Pero hoy los cánones del lujo se han redefinido y pasan por poder disponer de tiempo, desconectar el celular y disfrutar de una experiencia personalizada, taylor made en el lenguaje de los sastres.

Sucede que un grupo cada vez mayor de turistas busca programas alternativos que le permitan aprovechar del tiempo y la naturaleza. Por fortuna, la Argentina es lo suficientemente grande y variada en sus atractivos naturales como para disponer de este tipo de oferta. Y la hotelería boutique, algo prácticamente desconocido hace tres décadas, fue creciendo sin pausa. 



HOTEL DELUXE A ORILLAS DEL LAGO
Hasta hace poco tiempo, los humedales de Esteros del Iberá pasaban desapercibidos para el profano, pero cualquier observador agudo descubrirá un paraíso digno de ser visitado. Obviamente, están desaconsejados para aquellos que vayan a buscar el mundanal ruido. Aquí se disfruta de la calma de estas grandes masas de agua que brillan con la puesta del sol (“iberá” significa brillante en guaraní) y de la vegetación ubicadas en el noreste de la provincia de Corrientes. Pero a no engañarse, que bajo ese manto de aguas sosegadas cubiertas de un entretejido vegetal reina la actividad, ya que hay un ecosistema único en ebullición formado por sinnúmero de reptiles, peces, mamíferos, batracios e insectos, además de una flora sin par.

Para llegar a los Esteros desde Buenos Aires se puede hacer el trayecto en auto o micro o en su defecto, en avión hasta Posadas. Y, si bien las posibilidades de alojamiento de primer nivel no abundan porque hace poco tiempo que esta maravilla natural está tomando fisonomía turística, una de las buenas opciones es Puerto Valle, un hotel boutique situado a orillas del lago Yaciretá, que forma parte del río Paraná. Puerto Valle es, entre otras cosas, el paraíso de los ornitólogos, ya que fue declarada IBA (Important Bird Area) por Aves Argentinas. En la zona hay más de 350 especies de aves, de las cuales el 90% son nativas. Afortundamente, y en parte gracias al impulso de Douglas Tompkins, el magnate recientemente fallecido, se creará el Parque Nacional Iberá.

El hotel cuenta con un casco, heredado de una antigua explotación agropecuaria de 1868, perfectamente remozado con 13 habitaciones con vista al lago, además de 8 habitaciones Deluxe a las que se llega recorriendo un sendero, con todas las comodidades, con vestidor separado del cuarto, integrado con el baño, terrazas individuales y amplios ventanales. Si como muestra vale un botón, basta decir que las habitaciones Deluxe miden 55 metros cuadrados y las camas king size tienen sábanas de algodón egipcio.

Los esteros propiamente dichos se encuentran a veinte minutos de auto de Puerto Valle. Sendas camionetas 4x4 trasladan a los visitantes hasta un muelle, donde dos botes con casco de acero y motor fuera de borda los esperan para luego ser conducidos por expertos guías. Con la ayuda del motor, de remos y pértigas, los botes se abren paso lentamente por un canal que llega hasta una laguna. El canal está flanqueado por carpinchos que miran a los recién llegados con curiosidad y desparpajo. Yacarés negros y overos, estos últimos muy codiciados por la calidad de su piel, también forman parte del habitat, y lejos de asustarse permanecen alertas y sigilosos a la vera del bote.



SE VA EL CAIMÁN, SE VA EL CAIMÁN…
Pero no sólo de pan vive el hombre, también de yacaré. Claro, porque este reptil no sirve únicamente para hacer billeteras y carteras: su carne es exquisita. Esto lo sabe bien Guido Tassi, el afamado chef titular de Restó, también responsable de la gastronomía de Puerto. Si bien él no suele estar presente porque su base de operaciones está en Buenos Aires, viaja con regularidad y delega sus instrucciones en un equipo solvente encabezado por Romina Pozzebon, a cargo del día a día. La cocina se basa en productos regionales. Pero volviendo al yacaré, el grupo inversor propietario de Puerto Valle también explota un criadero. Con su carne blanca nacarada preparan empanadas y un esmerado yacaré en confit. Otra particularidad de la gastronomía de Puerto Valle es que tanto en el desayuno como en el brunch uno se encuentra con los quesos de Mauricio Couly, un cocinero y maestro quesero patagónico que hace los mejores ejemplares del país. 
 
Puerto Valle también cuenta con un quincho vidriado, en un extremo del parque, donde Pozzebon y su equipo hacen asados de antología. También hay una pileta y solarium, con una extraordinaria vista al lago. No falta el kit para jugar al crocket mientras se toma un “five o’clock tea” al más rancio estilo británico. El personal es joven y solícito, razón de más para disfrutar la estadía a pleno.



PASEOS, AVISTAJE, CABALGATAS Y MONOS
La estancia a la que pertenece Puerto Valle tiene un vivero que  produce más de cuatro millones de plantines de eucalipto, grevillea, kiri y yerba mate al año, que son utilizados para llevar adelante el manejo de las plantaciones forestales. Como se dijo anteriormente, los huéspedes también pueden disfrutar de excursiones en lancha o a pie para avistar aves, como el cardenal amarillo, capuchino corona gris, leñatero, crestudo, yetapa grande, monjita dominica, jabirú, halconcito colorado, águila coronada y muchas especies más. Tampoco faltan senderos para hacer cabalgatas. La estancia tiene caballos dóciles, aptos para los jinetes bisoños, y también se pueden hacer paseos en kayak por las aguas plácidas del lago. Además, se puede recorrer el sendero de los monos carayá o aulladores. Son monos arborícoras que viven en grupos, llamados así porque emiten unos rugidos que se escuchan a más de un kilómetro y medio de distancia. ¡Otra que el Demonio de Tasmania!



MERCURE IGUAZÚ
Al norte de los Esteros del Iberá se encuentra otro de los principales atractivos turísticos de la Argentina. Se trata de Puerto Iguazú, localidad fronteriza con Brasil y Paraguay, muy visitada por locales y extranjeros. Como todo el mundo sabe, el principal activo de la región son las Cataratas, pero hay muchos otros puntos de interés para conocer, entre ellos la selva de Iryapú. Y es allí donde se encuentra uno de los principales hoteles de la provincia de Misiones, el Mercure, del grupo francés Accor. Es un hotel moderno, sustentable, recién estrenado, construido en consonancia con el ecosistema que lo rodea. Tiene 78 habitaciones Standard, 10 de categoría Superior, 10 Junior Suite y 2 Suites, que dan a la estupenda piscina con desborde o a la selva, cuyo follaje llega prácticamente hasta los balcones de las habitaciones. Además, cuenta con un centro de convenciones con capacidad hasta 300 personas, un cómodo spa con jacuzzi panóptico, que permite disfrutar de una vista privilegiada, y un luminoso restaurante que se caracteriza por una carta con ingredientes de la cocina autóctona. A pocos metros de allí se encuentra una reserva de indios guaraníes llamada Jasy Porá, que bien merece una visita. El Mercure está a 20 kilómetros del aeropuerto internacional de Puerto Iguazú y a 20 minutos de la entrada del Parque Nacional. Imposible concebir una mejor ubicación.

Por Luis Lahitte



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