14.01.2015

Food Halls: los patios de comida gourmet son tendencia en EE.UU.

Grandes espacios que reúnen buenas propuestas de gastronomía al paso se reproducen por todo el país. Pronto, Anthony Bourdain y Claus Meyer se sumarán a sus filas. Atenti.


Comida recalentada, precios insólitos y un sinfín de niños corriendo alrededor. Enormes comederos que dividen sus propuestas entre el fast food de siempre (McDonald’s, Burger King) y opciones “gourmet” que nunca, o casi nunca, están a la altura de su pretensión. Esta parece ser la postal fija de un patio de comidas en cualquier shopping de nuestro país. Sin embargo, afuera la experiencia es diametralmente distinta: los llamados “food halls”, grandes espacios dedicados a la gastronomía con locales de comida al paso y venta de productos, son una de las tendencias culinarias más importantes del último tiempo. Si bien los mercados, ferias y, de forma más incipiente, los food trucks ya coparon las principales ciudades del mundo, estos nuevos templos del buen (y rápido) comer renuevan la oferta foodie con aperturas resonantes y el respaldo de prestigiosos chefs.


Gotham West Market

DE ESTE A OESTE
Más precisamente, el epicentro de la movida es Estados Unidos, y no solo Nueva York. Desde Brooklyn hasta Los Ángeles, el mapa de food halls (también conocidos como “food courts”) se viene expandiendo a toda velocidad desde 2012, y con más fuerza en 2014. A imagen y semejanza de algunos nombres fuertes como Eataly (el mega emprendimiento del celebrity chef Mario Batali, con el acento puesto en la cocina italiana), Chelsea Market (un clásico de la Gran Manzana) y The Plaza Food Hall (del famoso cocinero y restaurateur Todd English), en el último año y medio abrieron un puñado de patios de comida para sibaritas en locaciones poco obvias, como es el caso del nuevísimo Krog St Market, en Atlanta; The Source, en Denver, y Central Table Food Hall, en Saint Louis. A estos se suman numerosos proyectos en el canal mainstream: Gotham West Market, en Hell’s Kitchen (Manhattan); Hudson Eats, en Brookfield Place (Lower Manhattan); Gansevoort Market, en West Village (Manhattan); Berg’n Beer, en Crown Heights (Brooklyn); Stir Market, en Los Ángeles (California) y The Hall en Mid Market (San Francisco), entre otros.


El imponente food hall de Denver


¿Qué tienen en común todos estos lugares? Se instalan en gigantes construcciones, que suelen ser fábricas, depósitos o antiguos edificios abandonados y remodelados, o bien complejos de oficinas y departamentos con look industrial. El tamaño varía: los food halls más pequeños rondan los 400 metros cuadrados, mientras que los más imponentes (como The Source) se acercan a los 2500 metros cuadrados. Allí se distribuyen estaciones de comida al paso –muchos de los restaurantes más renombrados de cada destino se adaptan a este formato para no quedar afuera de la movida–, puestos y locales de productores de la zona, junto a mesas comunitarias y barras que pueden llegar a albergar a más de 600 comensales. También hay sectores especialmente diseñados y equipados para dar vida a mini-restós o bistrós. Sea como sea, la filosofía es clara: ofrecer excelente gastronomía a precios todavía más excelentes. En Gotham West Market, por solo citar un ejemplo, todo cuesta menos de 15 dólares, y la oferta comprende desde tapas españolas hasta comida asiática (con una buena variedad de ramen), pasando por pastelería y sándwiches de autor.


Krog Street Market

EL FOOD HALL NÓRDICO DE CLAUS
No solo de escenarios hipsters y modernos viven los food halls. En la emblemática Grand Central Terminal de Nueva York, se está planeando desarrollar un patio de comidas nada más ni nada menos que a cargo de Claus Meyer, fundador de Noma (el restaurante danés elegido como mejor del mundo por la revista británica Restaurant). El proyecto, que está cerca de su aprobación -aseguran los medios-, ocupará parte de la planta principal y del nivel inferior e incluirá un salón de 1400 metros cuadrados con restós y opciones de take away, además de una brasería high class de impronta nórdica con lugar para un centenar de personas. Se espera que el nuevo food hall esté terminado dentro de dos años. 

Y LA AMBICIÓN DE BOURDAIN
A la ola de aperturas de este tipo también se acoplará, en un tiempo aún indefinido, la última locura del chef Anthony Bourdain: un food hall en Manhattan que recorrerá la gastronomía callejera de distintos puntos del globo. De acuerdo a algunos dichos y especulaciones, se supone que tendrá 50 puestos dedicados a ofrecer dos o tres especialidades de street food cada uno, divididos en tres categorías: un espacio estará destinado a la culinaria asiática (sobre todo con platos de Singapur y Malasia), otro será dominio de una región diferente a elegir cada año y en el tercero habrá una selección de comidas al paso elaboradas por chefs locales y extranjeros. Un mercado foodie enorme y estático, en el que se podrá comer desde fetas de jamón ibérico cortadas por un experto en la materia hasta fideos chinos con cordero, pho vietnamita o falda a la parrilla como la hacen en Texas. En su más reciente declaración al respecto de este emprendimiento, Bourdain aseguró: "Estoy trabajando duro en el food hall. Parece que se convertirá en algo grande. No puedo decir mucho sobre esto, pero estoy involucrando gente muy, muy, muy interesante. Quiero decir, gente realmente alucinante. Esto no será un food hall más. Ni siquiera cerca". Suena prometedor. La ubicación exacta no fue revelada, pero se estima que se instalará cerca de Three World Trade Center (el nuevo rascacielo en Lower Manhattan, Nueva York, construido junto al lote que antes ocupaban las Torres Gemelas).

Por Abril Correa Leveratto

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