20.02.2012

Foodie tech: en qué nos cambia la tecnología a la hora de comer

Internet y los nuevos dispositivos móviles están cambiando radicalmente nuestra forma de entender y de consumir la gastronomía. De la cocina hogareña al restaurante, este es el nuevo panorama de la comida tecno.

Foto: Lobo Velar / Modelo: Mailén Gil (Multitalent Agency)

El último 13 de noviembre, el capítulo estreno de los Los Simpson, transmitido por la cadena Fox a más de siete millones y medio de televidentes se llamó “The Food Wife”. ¿De qué se trató? Marge, Bart y Lisa abren un blog de recetas y se convierten en célebres food bloggers. Tan célebres que llegan a cruzarse con Tony Bourdain, Gordon Ramsay y Mario Batali, tres de los chefs más famosos del mundo, quienes grabaron sus voces para el capítulo.

Los Simpson son personajes de ficción, pero lo que transmiten es un reflejo de la realidad. Y el fenómeno de los blogs sobre comida (hace dos años sumaban un total de 33.000, según el sitio Technorati), es hoy tan trascendente que uno de los programas más vistos de la televisión a nivel mundial le dedica un capítulo.

Los food blogs son hijos de dos tendencias que en los últimos dos años han cambiado radicalmente el estilo de vida en la civilización occidental: por un lado, las nuevas tecnologías (en este caso, internet). Por otro lado, un marcado interés por la alimentación: si hoy intentamos comer mejor, es porque tenemos acceso a información que nos dirá cómo hacerlo.

Esta es sólo una punta de una revolución gastronómica y tecnológica que está cambiando nuestra forma de consumir y de entender la comida. Y no sólo en nuestros hogares, donde ganarán un rol preponderante, al mismo tiempo que desaparecerán los recetarios y los libros de cocina. Gracias a las redes sociales y a los nuevos dispositivos móviles, pronto será común, por ejemplo, salir a cenar con desconocidos. En los restaurantes no habrá más menús impresos en papel y cada cliente pagará un precio diferente de acuerdo a los beneficios y descuentos que logre obtener por sus propios medios. Seremos voceros de los restaurantes y habrá una comunidad invisible que nos ayudará a planear nuestras salidas.

Todas estas tendencias se están consolidando en el exterior (especialmente en Estados Unidos) y ya se vislumbran en la Argentina.

DOÑA PETRONA 2.0
“La gente no ve la comida como hace cinco años: con el boom de food bloggers que dan a conocer sus conocimientos surgió una cultura por comer sano que sólo pudo haber surgido con internet”, subraya Julián Gallo, periodista y consultor en nuevos medios. “Paralelamente, sobre todo en EE.UU., hay una revalorización de la cocina como un organizador de la vida. Si la cocina está mal, la familia está mal”, agrega.

¿Pero cómo se relaciona la navegación on line con la ingesta de verduras y las cenas en el comedor diario? Gallo, autor del blog gastronómico Cukmi, explica que hay dos tipos de food blogs: por un lado los que escriben los foodies que reseñan desde restaurantes de alta gama hasta puestitos callejeros (Wasabi, el blog Carolina Aguirre en Planeta Joy, sigue esta línea). Por lo más novedoso, asegura, pasa por una enorme cantidad de blogs dedicados a los aspectos prácticos de la logística de la comida diaria: desde cómo congelar la comida (frostbitefood.blogspot.com) hasta qué viandas prepararle a los chicos para que lleven al colegio (kidapprovedmeals.com). “Eso nunca estuvo en las publicaciones tradicionales. Ahí internet logró agrupar en forma de información un conocimiento que iba de persona a persona; no había donde aprenderlo”, indica Gallo.

“Es el conjunto de blogs lo que logra el cambio. Cada uno de ellos, aisladamente, puede ser solo algo divertido, pero todos juntos forman una biblioteca de conocimientos prácticos relacionados a la comida”, agrega.
Este interés por la alimentación cotidiana se ve reflejada en Google que, al observar  que más del uno por ciento de las búsquedas on line eran de recetas, lanzó a principios de este año Google Recipes, un buscador que las indexa y facilita su acceso.  

Otro indicador del atractivo que despierta la cocina hogareña se percibe en la industria editorial donde las ventas libros de cocina crecieron un 7% durante el año pasado. Sin embargo, en muchas repisas están haciendo un lugarcito para el iPad. Está claro que los recetarios impresos resultan menos versátiles que las aplicaciones para tablets y smartphones. No sólo se tiene acceso a más información (¿cuántos libros harían falta para contener las 28.000 recetas que ofrece Epicurious, una app que al día de hoy suma más de cinco millones de descargas?), sino también la posibilidad de compartir datos con otros usuarios, acceder a fotos y videos, y obtener información en base a tu ubicación. Por ejemplo, en pleno auge de la comida orgánica, la aplicación Locavore detecta el lugar en el que estás y te cuenta qué lugares tenés cerca para conseguir productos elaborados localmente.

GEOLOCALIZACION: LO QUE VIENE
Locavore utiliza una tecnología que dictaminará gran parte de los cambios que notaremos en el corto plazo a la hora de salir a comer: la geolocalización. Esto consiste, básicamente, en detectar la ubicación de un dispositivo mediante GPS, con aplicaciones como “Foursquare, Facebook Places y Google Places, eso es lo que se viene”, afirma Leandro Zanoni, periodista especializado en nuevos medios.

Llegás a Palermo y, rodeado de bistrós y resto bares, no sabés adónde ir a comer. Te parás en la esquina. Te fijás en tu smartphone y no sólo te informás sobre qué restaurantes tenés a tu alrededor, sino también qué opina la gente sobre ese lugar y qué promociones tenés en caso de que decidas ir y hacer tu “check in”.

Eso es, básicamente, lo que proponen herramientas como Foursquare, que ya cuenta con más de diez millones de usuarios a nivel mundial y tres millones de check ins diarios. No es el único. Gowalla y Scvngr son otras de las más populares en Norteamérica, en tanto que Foodspotting es un geolocalizador que funciona como un buscador de platos: los comensales sacan fotos de su plato y lo suben a la web. La revista Time la eligió como una de las 50 mejores websites del año. Cuenta con más de 650.000 usuarios y más de un millón de fotos posteadas. Así, podés saber fácilmente en qué restaurante comer una buena fugazzeta y dónde conseguís unos ñoquis al filetto como la gente.

Ocurre que el perfil del foodie es proclive a usar este tipo de tecnologías. Según el informe anual 2011 de la National Restaurant Association, el 13% del público de restaurantes utiliza mobile apps (versus el 8% del público en general). Y entre el 77 y el 81% de los clientes de restaurantes “usan internet frecuentemente” versus 72% del promedio.

La geolocalización recién está dando sus primeros pasos en la Argentina (Foursquare desembarcó aquí en agosto de 2010 y hoy representa solo el 1,63% del total de visitas a su web, según información del sitio Alexa, que mide el tráfico en internet), pero es la gran apuesta de los restaurantes y también de sitios de compra colectiva como herramienta para personalizar las ofertas, según confirman Carla Acevey, country manager de Pez Urbano, y Cristina Raunich, PR & Marketing Manager de Groupon en nuestro país.

TWITTEANDO EN EL RESTO
“El otro día estaba esperando una mesa en La Cabrera y veo en Twitter una oferta de Marcelina & García, que queda al lado. Me tentó y terminé yendo a comer ahí. A través de una red social, el restaurante logró en el acto un cambio en la conducta del consumidor”.

Esta anécdota la cuenta Guillermo “Fierita” Catalano, periodista, foodie confeso y amante de las nuevas tecnologías (con más de 491.000 followers, es uno de los argentinos más populares en Twitter), quien este año twitteó una degustación de la nueva carta del restaurante peruano Sipan.

Estos datos dan cuenta de que en Buenos Aires, los restaurantes poco a poco van comprendiendo la importancia de hacer pie en las redes sociales. “En gastronomía, donde la tasa de infidelidad es tan alta, es estratégico. De otra forma, la comunicación con el cliente es cara y difícil”, indica Martín Blanco, director de Moebius Marketing, consultora especializada en marketing gastronómico.

Claro que para sacar provecho de las redes sociales no alcanza con crear un perfil en Facebook y postear cada tanto un “buen día”. En la antípodas de la improvisación, la cadena de cafeterías Starbucks está a la vanguardia tanto a nivel mundial como local, donde tiene 25.400 seguidores en Twitter y casi 200.000 en Facebook, de los cuales 50.000 se sumaron en un solo día, cuando en abril de este año lanzaron la campaña Shared Planet, en la que regalaban café a quienes fueran a sus locales con su propia taza. “Es difícil demostrar que el tiempo que le dedicamos vuelve en ventas. Por ahora, no es medible, pero creemos que trae resultados”, asegura Paz Valdés, Marketing Specialist de la empresa.

Los dueños de la La Cabrera (los mismos que los de Marcelina & García) lo entendieron bien y contrataron a una agencia para que administre su perfil en la web. Hoy la parrilla de Palermo es uno de los restaurantes porteño con mayor cantidad de seguidores: 25.000 en Facebook, 3100 en Twitter y más de mil check ins en Foursquare. A través de todos estos medios se mantienen en contacto con sus clientes y ofrecen regalos y descuentos. Según anticipa Ioni Rodgers, de Vespa Media, en el corto plazo agregarán su propio canal de videos en Youtube (vas a poder ver cómo preparan su famoso ojo de bife) y se sumarán a otra de las grandes novedades que se irrumpieron en 2011: los códigos QR.

Los habrás visto en revistas y en la vía pública. Son unos cuadrados blancos y negros. Si los escaneás con tu smartphone, te llevan directamente a una página web determinada. En La Cabrera tienen pensado incluirlos en tarjetas y cajas de fósforos y van a conducir a promociones especiales para quienes los escaneen. Además, según Rodgers, en 2012 planean implementar el sistema walkIN, que ya funciona en EE.UU. Se trata de un código QR en la puerta del restaurante que, al escanearlo, te coloca automáticamente en la lista de espera. “Buscamos estar a la vanguardia. La idea es que el restaurante esté involucrado en la última tecnología. Fidelizar a la gente sin necesidad de recurrir a otras empresas, como las de cupones”, concluye.

LA MUERTE DE LOS PRECIOS
Los portales de compra colectiva desembarcaron este año con fuerza en el país y están causando estragos en los precios de los restaurantes con ofertas que llegan vía e-mail y que en algunos casos llegan al 70%. El record de ventas lo tiene Pez Urbano que entre el 17 y el 18 de noviembre vendió 21.400 cupones de Subway en todo el país: un sándwich, una cookie y una Coca a $9,90, lo que implicó un descuento del 64%.

“Desde que empezamos a operar en la Argentina (en marzo de este año), vendimos más 500 ofertas de restaurantes con un total de 150.000 cupones y logramos un ahorro de mas de siete millones de pesos”, declara Carla Acevey. En Goupalia, en tanto, indican que vendieron 40.000 cupones lo que redundó en un ahorro de dos millones de pesos. Y estos son solo dos de los casi veinte portales activos en el país.

“Son campañas tácticas que le permiten al restaurante hacer un shock promocional, sumar clientes nuevos; mientras tanto no les conviene tener otras promociones para no diluir el full price”, explica Acevey.

Pero lo concreto es que siempre hay otras promociones: las de los bancos y las de tarjetas como Club Nación y 365 (de Clarín), el concepto de precio se ve difuminado. En un mismo restaurante todos pueden pedir el mismo plato y cada uno abonar algo diferente. ¿O acaso nunca te sentiste un poco tonto juntando los billetes para pagar lo que dice el menú, sabiendo que en la mesa de al lado todo costará un 20% menos?
“Asistimos a un periodo nuevo en el que en un mismo lugar cada uno puede pagar un precio distinto”, confirma Gallo. “Lo que vemos es el principio de una economía variable. Si vas diez veces a un mismo restaurante, sería lógico que tuvieras un precio especial. Hoy eso no se considera, pero pronto sí. Y la clave para interconectar esto está en los medios tecnológicos. Desaparecieron los precios”, sentencia.

FOODIE WEBS
Localmente, la semilla del techno foodie porteño la plantó Guía Oleo, la web que comenzó en 2005 como un directorio de restaurantes y, gracias a los comentarios de miles de usuarios, se instaló como una referencia a la hora de determinar si un lugar es bueno o malo. Hay voces a favor y en contra de la confiabilidad que despierta una comunidad de anónimos, pero lo concreto es que puse en jaque el rol de los críticos gastronómicos. Uno puede buscar información en blogs, en diarios y en revistas, pero antes que nada, chequea guiaoleo.com.ar.

El otro sitio que hoy funciona como referente de consulta para foodies locales es Planeta JOY. Lanzado en 2009, actualiza diariamente su contenido sobre vinos, bares y restaurantes, alcanzando picos de un millón de visitas mensuales, lo cual la convierte en el sitio especializado en comidas y bebidas con mayor tráfico de Latinoamérica. El volumen de lectores mensuales de planetajoy.com equivale a la cantidad de lectores de todas las revistas argentinas del sector gastronómico en un año.

RESERVAS ON LINE, MENUS EN EL IPAD
Otros cambios importantes vienen dado por pequeños detalles que hacen a la calidad del servicio de un restaurante.

En febrero de este año llegó al país la empresa Restorando con la idea de demostrarle a clientes y restaurateurs que vale la pena utilizar su servicio de reservas on line en lugar de llamar por teléfono o jugarse a no conseguir lugar. Ya cuentan con unos 230 locales adheridos en Buenos Aires. “La mayor barrera de entrada es la confianza: convencer al usuario de reservar una mesa on line es tan confiable como hacerlo en un hotel o un avión”, dice Franco Silvetti, co fundador de la empresa, que tiene el fuerte de sus operaciones en Brasil.

Mientras tanto, lentamente, las tablets se acercan a las mesas. En las grandes ciudades de EE.UU. ya no es una rareza que en lugar de un menú impreso te entreguen un iPad. Aquí, por el momento lo tiene el restaurante Tô de Recoleta, mientras que una decena de restaurantes de alta gama ya cuentan con Entaste, un software para ofrecer en tablets la carta de vinos, incluyendo info inmediata y precisa sobre precios, varietales, cortes y orígenes, con fotos, videos y sonido.

COMER CON DESCONOCIDOS
Fuera de los restaurantes tradicionales, la web también incentiva la creación de nuevas formas de salir a cenar. En JOY ya hemos publicado notas sobre el auge de los pop up restaurants (cenas nómades que utilizan Internet para tomar reservas e informar dónde se llevan a cabo) y de los food trucks (camiones con cocina que preparan platos étnicos y gourmet, utilizando Twitter para avisar a sus cientos de seguidores en qué calles estacionarán).

Este año la novedad pasa por una nueva forma de salir a comer: las cenas con desconocidos.

Todos hablan de Grubwithus, una red social creada en Chicago a mediados de 2010 y que en un año sumó 22.000 usuarios en siete ciudades de Estados Unidos y consiguió inversionistas por 1.600.000 dólares. La idea es que uno se dé de alta, brindando mínima información sobre uno mismo, y compre a 25-35 dólares cenas grupales (ocho personas) temáticas (veggie, kosher, fashion) que se llevan a cabo en diferentes restaurantes de la ciudad. Durante la comida, la premisa es apagar los celulares y dedicarse a charlar cara a cara con gente que uno jamás ha visto antes.

Lo interesante del concepto, según remarca una reciente nota en el New York Times, es que trasciende lo meramente gastronómico: utiliza técnicas contemporáneas para fomentar encuentros personales, como en los viejos tiempos, sin pantallas ni teclados de por medio.

Otra rama de esta tendencia son las “food raves”, muy populares en sobre todo en San Francisco. Se trata de encuentros multitudinarios de hasta 2500 personas con un centenar de puestos de comidas atendidos por chefs amateurs. No faltan tragos, baile, DJs y música en vivo. Según la consultora inglesa The Future Laboratory, los food raves son “el futuro de la comida”: “la gente usará redes sociales como Twitter para construir comunidades de comida on line y organizar eventos”, indica.

Por Claudio Weissfeld  

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