17.10.2011

Girly Spring: guía gourmet para chicas con onda

¿Existe un gusto típicamente femenino? La respuesta, claramente, es... sí. Para las damas, esta hoja de ruta con sugerencias esenciales.

Foto: Coni Dietrich

Una chica JOY es chic, sensual, delicada y extrovertida: no le da lo mismo cualquier cosa. Así como a un hombre difícilmente le entusiasme merendar en una casa de té en Recoleta, a una chica JOY raramente le agrade ir a esos parrillones barriales con olor a humo y fútbol en tevé relatado por Marcelo Araujo. Estereotipos al margen, existen restaurantes, bares, comidas, bebidas y productos gastronómicos que se adecuan mejor a un sexo que al otro. Esta nota tiene una doble misión. Para ellas, es un mapa de sugerencias. Para ellos, una brújula para saber en qué lugar encontrarlas.

Una parrilla: MIRANDA
Chorizo a veces. Chinchulines casi nunca. Tripa gorda jamás. Las chicas huyen de los parrillones con paredes forradas con tapas de El Gráfico y baños tipo Kosovo. Cuando quieren comer carne, apuntan a lugares bien puestos, donde sirvan cortes de calidad y delicadas guarniciones. Miranda fue pensado justamente como un girly grill: vajilla y mobiliario de diseño, flores frescas en la barra, tapices en las paredes y cactus en las mesas. Son clásicos el bife de chorizo y la entraña para compartir. Se acompañan con vegetales asados, puré de berenjenas o alguna de las ensaladas que no por nada llevan nombre de mujeres: Jacinta, Antonia, Roberta. De postre, chocotorta. El dato es que suelen venir de cacería grupos de machos hambrientos. De carne somos.
(Costa Rica 5602 esq. Fitz Roy, Palermo / T. 4771-4255)

Un bar: RIO CAFE
A la hora de salir de copas, cada una buscará algo diferente: spirits de primera, buena música, ambiente relajado. Río Café congrega un poco de todo eso en un espacio de diseño moderno y un patio onda PH que la rompe en noches cálidas. ¿Qué día ir? Los jueves Copacabana, pensado por y para chicas. La RRPP Lola Carballo y la modelo Flor Blanco convocan a gente diferentes edades que a partir de las 23 se juntan a compartir los tragos en jarra creados por Inés De Los Santos (hay que probar el Pimps Up, de gin, bitters, almíbar de jengibre, frutas, pepino, menta y 7Up). Los DJ sets están a cargo de mujeres; este mes, en las bandejas, Loló Gasparini y Mecha Iñigo (novia de Charly García).
Honduras 4772, Palermo Soho / T. 4832-2318


Un restaurante con onda para las que viven eternamente a dieta: MAGENDIE
Lugares para comer rico y sano hay a patadas, pero Magendie es diferente. Los platos están diseñados para cumplir con el balance nutricional entre proteínas e hidratos de carbono, y la carta detalla la cantidad de calorías de cada uno. Al mediodía o a la noche, ensaladas y carnes magras sin sal agregada; por la tarde, pastelería con blends de té como el de miel de eucalipto, menta, jengibre y limón. Todo en un espacio blanquísimo con muebles antiguos, vajilla retro y una tienda para llevarse a casa desde mermeladas caseras, manteles y servilletas, hasta repasadores y platos de abuela pintados a mano. Honduras 5900, Palermo Hollywood / T. 4772-0022

Un bodegón: ENFUNDA LA MANDOLINA
A priori, no irías a un restaurante especializado en polenta y guiso de lentejas con chorizo y panceta. Ahora bien, si el lugar mezcla bohemia tanguera con mozos en zapatillas y un público cuya edad promedio no supera los 30, la cosa cambia. Enfundá la Mandolina es un típico bodegón chic: un restaurante moderno con una lograda propuesta vintage. Los precios bajos sumados a sus promociones (llega al 40% off con Club Nación, por ejemplo) lo convirtien en una fija para las reuniones de chicas que piden desde platos power (mondongo a la gallega) hasta algunas opciones light (calabaza al horno). De postre, flan casero con salsa de caramelo y naranjas, o tiramisú en vaso.
(Salguero 1440, Palermo / T. 4822-4479)

Una bebida: CHANDON ROSE
El rosé está de moda. El gusto por los espumantes rosados expresa una tendencia mundial que se inició hace poco más de 5 años en Europa y hoy se manifiesta en todo el mundo, incluso en la Argentina, donde según datos de mercado Chandón concentra el 80 por ciento del segmento. Los rosados –y el Chandón Rosé en particular- descollan por su versatibilidad. El rosé es un vino espumoso con algún gramaje de azúcar residual, por lo que resulta apto para toda ocasión y estación. Está elaborado a base de Pinot Noir, una variedad tinta que le da estructura, color y una buena aromática frutal. El Chandón Rosé tiene menos acidez y más cuerpo. Por eso funciona  perfectamente para beber solo o para acompañar comidas y postres. Esa es su principal virtud: la versatibilidad. Es ideal, por ejemplo, para acompañar sushi o pescados con salsa a base de crema., para una picada de quesos o para platos a base de verdura. De punta a punta, es la respuesta perfecta para las necesidades del paladar de una dama. En formato 187, 375 o 750 centímetros cúbicos,  resulta la opción más sexy y glamorosa.

Una chocolatería: VASALISSA
Paredes blancas, arañas de techo con caireles, mobiliario estilo Belle Epoque y vitrinas con bandejas repletas de trufas, tabletas y figuras de chocolate. Cuidadas al detalle, cada una de las cinco boutiques de Vasalissa Chocolatier son pura delicadeza. Da gusto entrar y tentarse con chocolates elaborados con cacao peruano y venezolano, rellenos de ganaches, cremas y frutas. Dadi y Federica Marinucci, hija y la nieta del creador del bocadito Cabsha, son las fundadoras de esta chocolatería chic y bautizaron la tienda con el nombre del personaje de un cuento de hadas ruso. Si aquí encontrás un hombre, es porque está comprando algo para su mujer.
(Callao 1940, Recoleta, y sucursales 4806-4185)

Un deli: B-BLUE
En Buenos Aires abundan los delis con jugos y comidas naturales, pero por su audacia y su ubicación (en plena zona de boutiques palermitanas), B-Blue es el elegido por madres e hijas y grupos de amigas que ocupan sus mesas, en especial los sábados a la tarde. Con una propuesta basada en los arándanos (los dueños los cultivan, en Corrientes), es el rincón perfecto para un brunch o una merienda y para pasar el rato hasta que caiga el sol. Podés tomar el capuchino de la mañana, picar un sándwich veggie o una ensalada macrobiótica al mediodía y pasar a los brownies y la Lemon Cream sin escalas. Todo con jugos energizantes con wheatgrass, ginseng o spirulina, para terminar con una rica caipiroska de lima, maracuyá y menta.
(Armenia 1692, Palermo / T.4831-7024)

Un bazar: REINA BATATA
Todo lo que necesitás para presumir a la hora del té en sólo lugar. Teteras de colores con infusor incorporado y mango de bambú; tacitas y platos con estampados floreados y aires vintage, azucareras con forma de cupcakes, campanas de vidrio y pies de tortas. También hay una larga lista de cosas que acaso sólo una dama puede apreciar en su justa medida: desde latas con ojo de buey, como las que se usaban en el almacén veinte años atrás, hasta almohadones cancheros para tunear un sillón viejo y vinilos para levantar un mueble de cocina sesentoso. Los precios no son un regalo, pero la atención es amable y cero inquisidora: podés chusmear a gusto. Nadie te va a mirar con mala cara si no comprás.
(Gurruchaga 1859, Palermo / T. 4831-7572)

Una experiencia gourmet: A NOS AMOURS
Pequeño gran bistró de alma francesa y enclave porteño. Creado por el chef y fotógrafo galo Constant Anné, ocupa la antigua casa de la calma esquina de Gorriti y Aráoz, El ambiente es cálido, envolvente, de mágica simplicidad: antiguos muebles de madera, sillas thonet, barra con vitrinas y un seductor clima de sobriedad europea. Hay discos de vinilo (tienen un viejo wincofón) y libros en francés y castellano. La propuesta seduce: cocina orgánica y de mercado (Constant hace las compras a diario). La carta varía y sus platos se anuncian en una pizarra; ofrecen delicias como el parfait de queso de cabra, salmón blanco con pesto de pasas y tomates secos o blanquette de pollo, todo para maridar con vinos biodinámicos y orgánicos. Ideal para vivir una experiencia gourmet-cultural: pura joie de vivre.   
(Gorriti 4488, Palermo / T. 4897-2072)

Un trago: BUBBLE LOVE
Si le pedís a un barman que te sugiera un trago, mecánicamente recitará los cocktails for ladies más clásicos. ¿Estás harta del Cosmopolitan? Worry no more: para estos casos, el bartender Tato Giovannoni creó –en exclusiva para Chandon- el primaveral Bubble Love, colorido, aromático y especiado. Está en restaurantes como Gardiner (Costanera Norte y Pampa), pero también lo preparás fácilmente en casa: en un vaso old fashioned machacás dos frutillas junto a una cucharada de azúcar, un toque de pimienta negra y un dedito de jugo de naranja; agregás hielo roto y completás con Chandon Rosé, a gusto (la botellita de 187 cm3 es ideal); revolvés para integrar todo, et voilá. ¡Alto ahí! Si te sobraron frutillas, reservá una para decorar el vaso.
  
Un mercado gourmet: THE PICK MARKET
Para las compras diarias basta con ir a cualquier almacén de barrio, pero si buscás papines andinos, pan de campo casero, orecchiette de Di Cecco, algún molinillo de pimienta de Jamaica o inclusive el corte de carne más tierno y menos grasoso, marcá en tu GPS la dirección de este mercado gourmet en Recoleta. Ambiente moderno y luminoso, con góndolas prolijas, muy coquetos changuitos de madera y mercadería de primera. Además, tiene un pequeño deli con ensaladas, tartas y sándwiches para comer ahí mismo o llevarte a casa. Lo más parecido a un Dean & Deluca en Buenos Aires.
(Libertad 1212, Recoleta / T. 0800-777-0204)

Un libro de cocina: MI PRIMER LIBRO DE RECETAS
“La cocina de Juliana López May es como ella: sensible, armónica, delicada, sana, llena de amor”, avisa el chef Fernando Trocca en la contratapa de “Mi Primer Libro De Cocina” (Editorial Sudamericana), y te pinta a la perfección lo que vas a hallar en sus páginas: recetas con sensatez y sentimientos, con un diseño de aire naïf muy bien logrado. Por allí desfilan bebidas (tragos, jugos, infusiones), fotos de vajilla, sopas, ensaladas, panes, pastas, conservas, dulces y menúes varios para toda ocasión, donde predominan las frutas y verduras. Juliana López May creó un libro simple y entretenido, con espíritu fresco y satisfacción garantizada: todas las recetas son factibles, quedan bien y –lo más importante- son sabrosas. Atenti: para diciembre anuncian la segunda parte. Se consigue en librerías a 139 pesos.

Un restaurante peruano: LIMA MIA
Los restaurantes peruanos en Buenos Aires se dividen en tres grupos: los bodegones, los caros y los que tienen onda. Entre estos últimos, sobresale Lima Mía, en Las Cañitas. Sus dueños son los mismos del restó mexicano Lupita, ahí pegadito, y el ambiente lo tiene todo para deslumbrar. Dos plantas en rojo, blanco y turquesa: abajo es más vintage, con manteles de hule, lámparas de mimbre y notable pecera; arriba, bola de espejos y colorida barra con vista a la calle Báez: allí hay tragos clásicos y de autor a base de pisco, preparados por la bartender Gabriela Potochek. La carta de platos de Maxi Luque propone un piqueo compartible, enfocado en la exótica fusión nikei-chifa: tiradito de pulpo a las dos olivas, saltado de carne con crema, ceviche de camarón a la piedra, parrillada de mariscos.
(Báez 211, Las Cañitas / T. 4775-5616)

Una casa de té: PANI
Hablar es un placer, aún mayor cuando se está entre amigas y hay novedades para comentar, temas para debatir y cueros para sacar. A este sublime acto Pani le pone marco adecuado, con una sabia mezcla de sandwichería y patisserie rodeada de paredes albas, cocina semi a la vista y patio-jardín cubierto, con estudiada informalidad en sofás, sillas y silloncitos tapizados, adornos, macetas. Un clima ideal para disfrutar un almuerzo con sándwiches, tartas y ensaladas, o bien un té con budines, waffles, bollos de canela (deliciosos), yogures, scons frescos con queso crema, brioches, tortas (la oreo cheesecake al frente) y todo lo que el deseo te pida y la cintura resista. En materia de amenidad, Pani –y vos- tienen la palabra.
(Nicaragua 6044, Palermo Hollywood / T. 4772-6420)

Un after office: TERRAZAS DEL ESTE
Ocho horas de oficina pueden parecer ocho años, pero por suerte existen los after office para distenderse, tomar tragos y de paso (o tal vez principalmente) conocer gente. El que se perfila como hit de la temporada para las chicas es Terrazas del Este, que cada miércoles ofrece fiestas en su megaespacio de Punta Carrasco, donde caben 2000 almas. Al imponer un estricto dress code masculino, no verás a proto adolescentes en jeans y zapatillas sino a muchachos de más de 25 bien empilchados. Hay para ver, elegir y solazarse. Cuatro pistas, diez barras, salón VIP, un lounge donde también se cena (pastas, sushi, woks), deck al aire libre y DJs que pasan desde hits de los ’80 y ’90 hasta el más movidito reggaeton.
(Av. Costanera y Sarmiento, Costanera Norte /  T. 4806-8002)

Un restaurante para ir con amigas fashion: VOULEZ BAR
Creado, gerenciado, atendido y frecuentado mayoritariamente por mujeres -grupos de amigas paquetas con o sin chicos, con o sin joggings, con o sin mascotas, con o sin novios-, Voulez Bar se erige como la opción topísima de la zona del Botánico. Una esquina donde cada detalle remite a Francia: la arquitectura, el piso de baldosas, la vajilla, los vitraux, los adornos, las fotos de París y claro, el menú. Café au lait para el desayuno o merienda, con french toasts (torrejas, bah), pan casero y torta Voulez Bar (discos de almendras con crema chantilly y frutos rojos); por la noche, ambiente y menú de bistró (imperdible el cordero en cocción lenta con puré y chips de batatas), presencia de caras famosas y charme cosmopolita.
(Cerviño 3802, Palermo Botánico / T. 4802-4817)

Una casa de postres: SMETERLING
¿Antojada de algo dulce? En Recoleta está la perdición. Smeterling se posiciona como “el” lugar donde encontrar esa maldita y necesaria glucosa. La culpa la tiene Isabel Vermal, ex CEO de Kingston (sí: la marca de pendrives) que dejó todo para estudiar en el Gato Dumas, perfeccionarse en el IAG y abrir el lugar del que todas hablan. Cakes y mini cakes. Macarons, cookies, cupcakes. Todo a la vista, para que te tientes, elijas y pruebes allí mismo (hay una barra con cuatro banquetas) o te llevés a casa. El must es la torta Smeterling. ¿Cómo es? Respirá hondo. Biscuit de chocolate cubierto con mousse de chocolate y corazón de mousse de chocolate blanco.
(Uruguay 1308, Recoleta / T. 5294-6070)

Un lugar para hacer un stop cuando salís de compras: MALVON
Con más de 50 locales, la zona de outlets de la calle Aguirre es un hot spot para ir salir a revolver percheros sin caer en el encierro de un shopping. Después de elegir un taza soft rojo en Caro Cuore y par de peep toes en Sofi Martiré, Malvón se presenta como el lugar de paso para hacer un break. Una vieja casona reciclada con patio tipo abuela, panadería propia y carameleras repletas de Media Hora. Hay cornbreads, popovers, huevos benedict y demás delicias neoyorquinas. Si te sobra espacio en la bolsa de Paruolo, podés meter un pumperickel casero o una carrot cake para llevarte y comer en casa.
(Serrano 789, Villa Crespo / T. 3971-2018)

Un restaurante de sushi: TÔ
El sushi es una de las comidas preferidas de las chicas ¿Pero cuáles son los rolls preferidos de las porteñas? Uno de ellos es Tô. El restaurante de fusión franco-japonesa se posicionó desde su apertura en 2009 como centro de la farándula palermitana. Marcelo Tinelli y Adrián Suar lo eligieron como bunker para cenar con sus troupes. Los siguieron otras celebrities como Gastón Gaudio, Carla Peterson, Romina Gaetani, Griselda Siciliani, los Babasónicos y hasta el actor norteamericano John Cusack, cada vez que visita el país. Para comer bien, para mirar, para ser vistas: cuando se trata de agarrar los palitos, Tô pica en punta.
(Arévalo y Costa Rica, Palermo Hollywood / T. 4772-8569)

Un lugar para ir con hijos o sobrinos chiquitos: CASA MUA
No es un bazar, pero vende fanales, jarrones y tazas. No es una biblioteca, pero podés sentarte en un sillón a leer libros de Borges o revistas de decoración. No es una galería, pero las paredes tienen cuadros de flores, árboles y mujeres de la artista santafecina Poupee Tessio. No es un pelotero, pero hay un espacio para chicos, con telas, pelotas y ositos. Casa Mua (en Soler y Julián Alvarez, Palermo) es el lugar más chic para ir con hijos, propios o ajenos, sin necesidad de condenarse a sufrir en Casimiro. Mientras tomás un jugo de zanahoria, naranja y jengibre, ellos se entretienen sin dibujitos ni Playstation: los días de semana hay coordinadoras que dan clases de arte y música. Sábado y domingo (cuando el lugar se llena), los dejan retozar a piacere y vigilan de cerca para que no se coman los crayones. Además de pastelería y panadería (de L'Epi), podés almorzar sándwiches o ensaladas.  


Por Vanesa Klover / Fotos: Coni Dietrich / Modelo: Julieta Prandi (Multitalent Agency)

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