30.05.2014

Granolas: las mejores variedades del snack de moda

Cereales, semillas, miel, frutos secos. Este mix saludable, popularizado por los hippies en EEUU durante los 60, suma versiones locales de la mano de delis, restaurantes y pequeños productores. En esta nota, las mejores.


Quién diría que en Woodstock, además de drogas, solos de Jimi Hendrix, pantalones pata de elefante, barro y mucho amor, también hubo cientos de kilos de granola? Es un dato histórico, pero no muy conocido. Y hasta suena un poco inverosímil. Pero fue a partir de ese festival de 1969, largamente sobrepasado en su capacidad (nadie imaginó que convocaría a más de 400.000 personas, mucho menos cómo se alimentarían durante tres días), que la granola pasó de convertirse en un alimento alternativo, consumido solo entre los hippies por sus propiedades benéficas, a formar parte del desayuno “de campeones” de las familias tipo norteamericanas. La mezcla poderosa de cereales, frutos secos y miel que había aplacado el hambre de miles de jóvenes –en las fotos se los ve haciendo fila con algún recipiente para esperar su ración– se empaquetó, se bautizó con diferentes marcas, llegó a la góndola de los supermercados y se publicitó.

Lo bueno de la granola era, y sigue siendo, que además de saludable y completísima en nutrientes, es rica. Su composición puede variar pero la receta de la mayoría de ellas combina avena (suele ser el ingrediente preponderante), semillas, frutos secos (nueces, avellanas, almendras, castañas de cajú) y pasas de uva o pasas rubias. Todos estos ingredientes se mezclan con miel y se  hornean hasta estar crocantes. Luego se comen acompañados con leche, yogur o frutas. A veces, la granola también contiene arroz inflado, coco, banana o manzana desecada y, en sus versiones menos recomendables, altas dosis de azúcar o fructosa.

¿Y qué pasa acá? Su consumo es relativamente nuevo. No formaba parte del desayuno o la merienda de quienes hoy rondan los 30.  Recién empezó a crecer cuando los conceptos de orgánico y saludable ganaron espacio, en paralelo con la fiebre del running y el deporte (la granola, por su alto valor energético, es especialmente recomendada para gente que hace actividad física). Hoy, la oferta es enorme, no solo en supermercados, sino también en dietéticas, delis y ferias saludables. La mayoría de los fast-good también tienen su propia versión, que ofrecen solo en el menú (es el caso, por ejemplo, de Fifí Almacén, en Palermo) o que además embolsan para que el cliente se lleve, como pasa en Green Eat, Farinelli o Möoi. Hay de todo: de nivel premium, medio y otras que más vale dejar pasar. En JOY catamos muchas de ellas y hablamos con quienes las elaboran. Esto es lo que tenemos para contarte:

GREEN EAT: un gran hola
Podría ser pura cáscara (viene empaquetada en una cajita muy linda con dibujos de panales, abejas y pajaritos), pero no: es una de las más ricas. Sabrosa, homogénea en su textura –todos los ingredientes tienen un tamaño parecido– y muy crocante, trae una buena cantidad de frutas secas, semillas de lino y girasol y es endulzada con miel, reforzando el aporte dulce que le dan de por sí las pasas rubias. Una pequeña porción es más que suficiente, tal vez por el arroz inflado y los copos de maíz integral, sus ingredientes de mayor sustancia. ¿Dónde se consigue? Bajo el nombre de ¡Gran Hola!, en cualquiera de los cinco locales de Green Eat la cadena de fast-food que crearon los mismos dueños de Tea Connection (cuatro están por la zona de Tribunales, Centro y Barrio Norte y uno en el DOT). Los 400 gramos cuestan $41. Su única contra es que no tienen una versión sin pasas, pero aseguran que están en proceso de creación de nuevas variedades.  

MÖOI: con semillas antiguas
Jessica Lekerman, dueña y chef del restaurante Möoi (Cuba 1985, Belgrano), es la responsable de esta granola que se destaca por su originalidad. Su versión no recurre a ningún cereal inflado, sino que se basa en “semillas antiguas”: principalmente quinoa y amaranto, que se combinan con almendras, castañas y nueces (no tiene pasas).  Al basarse en semillas, la granola queda un poco chiquita; lo mejor es acompañarla con un yogur para que no se pierda en el bowl. De hecho, en el local la sirven en el área de yogur bar, donde hay opciones con frutas asadas o frescas y otros ingredientes. Lekerman usa la granola también para preparar tortas como la Key Lime Pie. Para llevar, se vende en una bolsa de 200 gramos por $40.

SCHATZI: la histórica
Es la granola con más tradición en el mercado (más de 33 años), la que tiene más variedades y la que cuenta con certificación orgánica. “Lo que nosotros vendemos es lo que nosotros comemos”, dicen desde esta pyme familiar, compuesta por siete hijos. De sus cinco versiones probamos las más calórica (“Potencia”), especial para deportistas: junto a los ingredientes típicos, trae castañas de cajú, banana y fruta desecada, coco y azúcar orgánica. El resultado es una granola fresca, aromática, frutal y contundente. Otras variedades vienen con coco y almendras; manzana, canela y miel y una versión light con ciruelas deshidratadas. Además tienen una granolita para chicos con crocante de arroz integral y coco. Se consigue en Jumbo, Coto, Walmart y la mayoría de las dietéticas (seguro en Felices las vacas: Las Heras 2211, Recoleta). El precio del envase de 180 gramos varía entre $20 y $30, según el punto de venta.

LE PAIN QUOTIDIEN: encocada
Recién salida del horno, la granola de Le Pain Quotidien se acaba de sumar al listado de ítems para llevar que brinda esta cadena de restaurantes de origen belga. “La incorporamos en la carta porque es parte de nuestra ideología ofrecer alimentos saludables, energéticos y de calidad”, dice Fátima Cebral en representación de la marca. Los 250 gramos cotizan $55 y se pueden conseguir en sus locales de Palermo (Salguero 3075), Palermo Soho (Armenia 1641) y Belgrano (Sucre 2151). Como distintivo principal, sobresale su gusto intenso a coco –el mix incluye láminas muy finitas de coco desecado– y tanto la avena como los cereales aparecen agarrapiñados con la miel. Muy rica. También tiene pasas de uva, pero en trozos muy chicos que complementan bien la textura de la granola y le agregan sabor.

FARINELLI: con jugo de manzana

El deli de Marina Bissone, ya con dos sucursales en la ciudad (Bulnes 2707, en Palermo, y Arroyo 900 en Retiro), nos tiene acostumbrados a la buena pastelería y a las cosas ricas (acaban de desarrollar la panadería Farinelli). Su granola no es la excepción. Empezaron haciendo una variedad con canela y con bastante manteca, pero hace solo dos semanas incorporaron una versión más ligera, a la que el sabor del jugo de manzana le aporta mucho carácter y frescura. Más allá del distintivo de hacerse con jugo combinado con miel, tiene pasas de uva (que serán reemplazadas por arándanos en pasas, cuando llegue su época), vainilla, coco, girasol, avena, castañas, azúcar rubia, sal, aceite, miel y canela. De todas la que probamos es la que más ingredientes incluye. Viene en una coqueta bolsita de medio kilo ($42).

LOS PELONES: mucha pecan
Esta granola se produce en una isla en el Río San Antonio del Delta o por su página web se vende solo ahí o en  Se diferencia de las demás en que no trae tanta avena. Los sabores más predominantes son el de la miel hecha en Tigre y el de los frutos secos, en particular las nueces pecan que, a pesar de ser uno de los ingredientes más caros y que no muchos incluyen, las trae en abundancia. La textura es homogénea, muy crocante (es más oscura que la mayoría de las granolas por la alta concentración de miel) y muy sabrosa. Ideal para acompañar con yogur o con helado.

SU SANA DIETA: para golosos
La marca que comercializa Jardín Orgánico en su tienda online (www.jardinorganico.com.ar) produce cuatro granolas distintas: una con chips de chocolate, otra con pasas de uva, una tercera con canela y manzana y una cuarta, más premium, a base de un mix de castañas de cajú con otras semillas y cereales, sin sal ni azúcar. Degustamos la primera, que es la más golosa y calórica (212 kcal por porción de 40 gramos). Al tener chocolate y bastante crocante de arroz y arroz inflado se deja comer sola: no hay necesidad de realzarla con otro alimento. Es una muy buena opción como snack a la hora de la merienda. Tiene fructosa. El precio es de $35,50 los 200 gramos.

MARÍA E: ni miel ni azúcar
Empezó en 2005 como una fábrica de galletitas. Hoy, María E (de Villa Lugano) comercializa además cereales y granolas, que se encuentran fácilmente en las dietéticas de la ciudad. Probamos su Granola + Fibras: un combo de avena, copos de maíz, ciruelas desecadas y salvado, ingredientes a los que se suma un potente sabor a vainilla. No tiene ni miel ni azúcar, sino jarabe edulcorante, y tampoco contiene aceites hidrogenados ni grasas animales. Es agarrapiñada y no apta para paladares amargos: es una de las variedades más empalagosas de esta lista.  Su valor ronda los 30 pesos por 200 gramos.

GO NATURAL: a gran escala
Oriunda de Oncativo, Córdoba, esta marca vende sus granolas en muchos supermercados de Buenos Aires. Su amplia distribución y su packaging –uno de los más modernos y llamativos– hacen que sea una de las más consumidas entre los porteños. Go Natural tiene un sabor más “industrial” (menos casero) y es la de mayor duración en su vencimiento, pero no por esto deja de ser una opción saludable. Son recomendables su versión con berries (frutillas y arándanos desecados) y la “seeds & nuts”, con avena, miel, almendras, avellanas, semillas de zapallo y de girasol. El paquete de 300 gramos cuesta entre 29 y 32 pesos.

DESAYUNO DE CAMPEONES
Vitaminas A, B, C, D y E. Hierro, calcio, potasio, fósforo, cobre, zinc, selenio, magnesio y manganeso. Fibra y ácidos grasos omega 3 y 6. La granola es un cóctel explosivo de nutrientes. Es por eso que, en el marco de una creciente concientización mundial sobre la necesidad de llevar una alimentación saludable, este snack es el más recomendado para incorporar en la dieta diaria. Sirve para todo: la avena ayuda a disminuir el colesterol y el riesgo de contraer enfermedades cardíacas; la fibra de los cereales facilita el trabajo del sistema digestivo; los frutos secos y semillas son ricos en proteínas y brindan energía; la miel funciona como antibiótico natural. En conjunto, el mix es un poderoso antioxidante y funciona como eficaz protección contra enfermedades, si se lo consume diariamente. El mejor momento para sumarlo a tu rutina: el desayuno.

Por Cecilia Boullosa / Fotos: Erika Rojas

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