06.12.2011

Helados en el recuerdo: 10 palitos que extrañamos

No importa cuántos helados nuevos salgan cada verano, algunos son parte de la memoria colectiva y nos encantaría que vuelvan. Que el dios del frío nos oiga.


Sí, hay dos que ya volvieron: el Patalín hace ya tres veranos y el Lolly Pop, para alegría de todos, hace poquísimo, relanzado por Frigor para celebrar sus 40 años. El primero mantuvo su perturbadora forma, ideal para fetichistas, pero la frutilla a la crema perdió un poco de sabor y, comparado con el de antaño, se achicó un poco. El otro, “el doble”, “el de dos colores”, “el que tenía verde”, el clásico palito de manzana y ananá que se puede compartir es, hoy por hoy, uno de los más originales del kiosco. Ahora vamos por estos 10.

Frutidedo
La contracara al agua del Patalín. En su misma línea fisiológica, como su nombre lo indica, tenía forma de mano, con un dedo que señalaba. Aunque se decía de frutilla, tenía un retrogusto chicloso que, más bien, recordaba al tutti-fruti.

Popsy
Una cara hecha de ananá y frutilla que hoy haría las delicias de los niños con fobia a los payasos. El toque de gracia era la nariz: un chicle globo muy difícil de masticar (y más difícil todavía de inflar) porque nunca llegaba a descongelarse.

Cola de Tigre
Este delicioso helado de vainilla y chocolate surgió en Chile de la mano de Savory (el Frigor del Oeste) y, cuenta la leyenda, fue una idea conjunta de un creativo publicitario y un operario de la fábrica. Aunque todavía no lo vimos en los kioscos, hace unos meses Nestlé anunció que lo relanzaría este verano: a prestar atención.

Jem
Frigor lanzó este helado para pequeñas divas pop a comienzos de la década del 70 y fue uno de los primeros en el país. Con forma de ala delta, sabor mitad frutilla-mitad limón y la punta bañada en chocolate, era especial para indecisas.

Frutare
“Helado no tengo, tengo jugo de fruta en palito”, le decía una chica sexy a un musculoso de pelo largo en una “selva”. Por suerte, el sabor era mucho más fiel a la verdad que el entorno selvático de la publicidad y venían en geniales sabores que extrañamos, como mandarina y durazno.

Smash
La desaparición del Smash es una de esas arbitrarias, que no se entienden. Todo el mundo lo consumía y todo el mundo clama por su vuelta. Era una tableta con dulce de leche natural helado, helado de dulce de leche y chocolate bien duro, que no se pegoteaba en los dedos. Hace unos años parecía que volvía con el nombre “Smash XL”, pero fue un triste amague que nos dejó con las ganas.

Exagelado
Estaba el original, que era verde, y la versión hippie (así se llamaba), multicolor. Aunque el sabor era más bien indefinido, era muy rico, como una versión helada del chupetín pico dulce. Lamentablemente, al ser medio retorcido (y muy alto) era bastante difícil de comer: siempre terminabas chorreándote o se te partían al medio.

Egocéntrico
Los conos helados del 2011 sentirían vergüenza si se compararan con este cilindro que debutó en los 90. Era helado de avellanas, cobertura de chocolate con cereales y un increíble centro de galletita bañada en chocolate. Lo más parecido a un Ferrero Rocher helado que se nos ocurre.

Batitú y Pistón
Como Tita y Rodhesia, hay que mencionarlos juntos. La Vascongada producía estos helados típicos del recreo. El Batitú era un bombón helado clásico, pero si no alcanzaba la plata había que conformarse con un Pistón, simple palito de agua.



Por Rosalba Pico Estrada


¿Qué helado es el que más extrañás?

 

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