02.07.2015

Kiboo: cocktails y platos de inspiración japonesa en Palermo

El primer sake bar de la ciudad, semioculto en el Soho porteño, impacta por su diseño y por su barra bien nutrida de codiciadas etiquetas orientales, con las que preparan tragos frescos y frutados.


Está semioculto detrás de una puerta de madera sin marquesinas. Solo un hombre de seguridad y un logo sobre la pared dan indicios de que allí podría funcionar un establecimiento gastronómico. Se trata de Kiboo, un nuevo restaurante de estilo japonés que se presenta como “el primer sake bar de la ciudad”, ya que el tradicional destilado del país oriental es el corazón de su carta de cocktails: difícil de conseguir en los canales comerciales masivos, los dueños de Kiboo manejan contactos propios para hacerse de varias botellas de sakes coreanos (en realidad llamados soju) y japoneses (marca Ozeki).

La barra tiene un papel preponderante en Kiboo. Basta ver la breve (aunque muy cuidada) carta de vinos para tener en claro que se incentiva a acompañar los platos con tragos o sake puro. Los diez cocktails de autor giran en torno a este destilado y fueron creados por Esteban Iglesias (que también ideó la carta de otro restaurante oriental como Captain Cook) y son ejecutados con precisión por Emanuel Mohamed. Frescos y frutados, se lucen en sabor y en estética. Vaya como ejemplo el Go, con sake, jugo de aloe vera, syrup de lima, de lemon grass y kiwi, decorado con pepino y servido en vaso old fashioned coronado con semillas de sésamo negro. Una pinturita.



Pero más allá de la barra, el lugar impacta por su diseño: luces tenues –pero suficientes- le dan intimidad a un espacio amplio subdivido en varios sectores: un living, otro con mesas bajas, otro con almohadones para comer en el piso y una isla, literalmente, ya que está rodeada por un pequeño arroyo y se accede ella mediante pequeños puentes (si bebiste más de tres cocktails, tené cuidado). Además, una linda terraza que cobrará vida cuando afloje el frío.

Los platos fueron creados por su chef propietario Adrián Ishii, hijo de un chef japonés y madre cocinera, con una larga trayectoria, aunque siempre en sitios alejados del circuito gastronómico mainstream. Trabajó con Mallmann y en restaurantes célebres de los 90, como Dolly y Kathrine. Estuvo a cargo de Cardón, en San Isidro, y se ocupó de poner en marcha toda la gastronomía del parque Temaikèn, entre otros trabajos. Tras un largo viaje por Europa, decidió instalar Kiboo en Banú (Ibiza), pero finalmente prefirió volver a la Argentina.


Las propuestas se dividen en fingers, entradas, principales y postres. Muy bien los Ebi Crispy ($110), porción de ocho langostinos rebozados acompañados de tres salsas. Entre los principales, probamos el Umami ($220), un ojo de bife dry aged (lo compran madurado en 21 días), que llega jugoso con un kimchi picantón y bastones de mandioca frita. Las Ichiban Ribs ($170) son pechito de cerdo con carne casi deshilachada sobre rodajas de ananá y chips de batata, y marinado en cerveza artesanal negra marca Ichiban (del hermano de Ishii, que la elabora especialmente para este plato).

Que esta sea la cerveza de corte, que el agua sea Evian y que el espumante sea Cruzat, son detalles interesantes. En cuanto a los postres, sobresale el crème brûlée de té verde, con helado de la misma variedad de té, que le aporta un toque fresco. Un lugar perfecto para salir en pareja. No cobran cubierto.

Kiboo Sake Bar está en Honduras 5248, Palermo Soho / T. 3831-2456. Abre de martes a domingo, de 20.30 horas al cierre.   

Por Claudio Weissfeld

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