13.07.2016

La última temporada del puchero en el Grill del Plaza

El año próximo el hotel cerrará por remodelaciones y habrá que esperar hasta su reapertura para probarlo. Te contamos todos los secretos del plato típico.


Cuando faltaba poco para que el país celebrara el Centenario de la Revolución de Mayo, la inauguración del Plaza dotó a Buenos Aires del último toque de esplendor y elegancia que venía construyendo mientras el tranvía avanzaba por la ciudad y marcaba su pujante desarrollo. Con el tiempo, el hotel se convirtió en un emblema porteño, tanto por su arquitectura, por sus huéspedes como por su oferta gastronómica.

El paso de los años no modificó su impronta. Hoy, el Plaza forma parte del ADN porteño y es uno de los mejores embajadores de la elegancia de la Belle Epoque. Para aggionarse a los tiempos que corren y para mantener su magnificencia, a comienzos del 2017 cerrará por remodelaciones por tiempo intederminado.

Es por esto que el invierno de 2016 es la oportunidad de conocer dos gemas de la gastronomía porteña como son el Bar y el Grill –aunque el proyecto de reforma estipula que se mantengan intactos–  y probar uno de los buffets más tradicionales de la ciudad: el del puchero del restaurante.  

Los secretos del puchero
Del 1º de mayo hasta finales de septiembre, todos los domingos –y las fechas patrias– el elegante salón del restaurante que se mantiene intacto desde 1909 ofrece el buffet de puchero, plato que nos legaron los inmigrantes españoles y que los argentinos adoptamos como una comida casera para curar cualquier pena.

El elegante salón recibe a los asistentes con una isla repleta de calderos que ofrecen más de 50 kilos de carne, verduras y variedad de aderezos, todo preparado por el equipo que comanda el chef ejecutivo del hotel, Donato Mazzeo

 

En las ollas se puede encontrar asado de tira, rabo, falda, panceta, pollo, vacío, codillo de cerdo, cuerito de chancho, lengua, carré de cerdo y caracú de aproximadamente 10 centímetros, la verdadera estrella del puchero y que el frigorífico prepara especialmente para la ocasión. Para acompañar, los rechauds de plata albergan papas, batatas, choclo, zapallo, zanahoria, porotos, garbanzos, repollo y espinaca. El pan es exquisito, y la tostada Melba la coprotagonista perfecta para el tuétano.

Los domingos no hay rotación en este restaurante, que es uno de los más antiguos de Buenos Aires. Los comensales llegan temprano, cerca de las 12.30, y se van pasadas las 15, después de más de un plato de puchero y de degustar los tradicionales postres argentinos. Ubicados en una mesa en el final del salón, los dulces esperan a que los asistentes terminen las rondas de carne. Entre ellos, se destaca el gateau Alvear -dulce de hojaldre crema y dulce de leche creado en la casa en honor al presidente argentino-, el flan, los pastelitos de membrillo o batata, las frutas en almíbar, los huevos quimbo o la yema quemada, un derroche de dulzura.


 
El puchero del Plaza tiene un costo de $700 por persona e incluye una jugosa empanada de carne frita de entrada, el puchero, los postres, una bebida sin alcohol, una botella de vinos Saint Felicien cada dos, y café con petit fours. 

El Hotel Plaza está en Florida 1005, Retiro. Para probar el puchero, reservar al 4318-3000 y tener paciencia ya que los lugares suelen ocuparse con mucha antelación. Por la demanda del público, el hotel decidió servir el buffet también los sábados desde agosto. 

Por Mercedes Spinosa


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