05.06.2012

Laura Catena: bodeguera, médica y escritora

La directora de Catena Zapata es una de las responsables por el suceso del vino argentino en EE.UU. Allí vive con sus tres hijos, sigue ejerciendo como médica y acaba de publicar un libro. ¿Cómo hace?


Laura Catena y su valija atraviesan rápidamente el lobby del hotel Madero. Pide disculpas por la demora y la deja caer al lado de una mesa. “La llevo a todas partes”, explica, “para viajes de tres días o de dos meses”.

Es una valija pequeña, negra, de cuero, que la acompaña desde su casa en San Francisco, California (cercana al famoso Golden Gate), hasta Mendoza, su lugar de nacimiento, donde se desempeña como directora general de la bodega Catena Zapata y maneja su propia bodega: Luca Wines. “A veces viajo a Londres solo por un día –cuenta–. Es que siempre priorizo volver para estar con mis hijos”. Sus hijos son Luca (13), Dante (10) y Nicola (6) (“es una nena y tiene un nombre de varón, como mi bisabuelo, pero le decimos Nícola, que sí es nombre de nena”).

Se sienta, se acomoda el pelo y sonríe para la foto. “Ahora vengo de Mendoza, pero de camino al aeropuerto tuve que pasar por la peluquería… viste cómo somos las mujeres”. Y vuelve a sonreír. Sonríe casi todo el tiempo.

Laura no es una típica empresaria vitivinícola. A los 44 años, aún siendo hiperactiva, jamás pierde el gesto de tranquilidad en la cara, ni tiene reparos en ignorar los beeps de su radio durante la hora y media que dura la entrevista. Multifacética, fue (junto con su padre, Nicolás) una de las responsables de abrir el mercado de Estados Unidos al vino argentino, acaba de publicar uno de los libros sobre vino más ambiciosos del mercado local y nunca dejó de lado su profesión: la medicina.

Ahora sostiene en sus manos Vino Argentino (Catapulta Editores): un libro de 30 por 30 centímetros, tapa dura, estuche y 200 páginas con entrevistas, historias y fotos de alta calidad. Un objeto de lujo, no sólo de lectura (ver recuadro).

¿Cuánto te tomó escribirlo?
En realidad no fue tan lento; me tomé un año y le dije a la gente de la bodega: “No contesto la radio, no voy a mirar emails”. Por un año básicamente me desconecté de internet, lo cual es un problema porque hoy sin internet no se puede hacer nada. Seguí trabajando en el hospital y cuidando a mis hijos.

¿En qué consistió el trabajo?
Fueron muchas entrevistas a diferentes personajes en Patagonia, Mendoza, Salta. Hice viajes, leí muchas webs de todas las bodegas. El Instituto Nacional de Vinicultura tiene muy buena información técnica sobre plantaciones y cosas así. Para el capítulo sobre el Malbec me ayudo mucho Hugh Johnson, el famoso escritor que es amigo de mi padre. También mi hermana (Adriana) que es historiadora y está haciendo un doctorado en Oxford fue a la biblioteca a buscar un par de cosas. También colaboraron  mucho mis colegas argentinos. Hubo gente que me dijo: “¿Cómo van a tener confianza tus competidores de que vas a escribir algo bueno?”. Mis intenciones son buenas, deberían saberlo si me conocen y saben que para mí criticar a un competidor es algo sucio. Mi idea fue solo incluir cosas positivas en el libro. Quise escribirlo porque no había un libro que contara la historia del vino argentino.

Jay Miller escribió el prólogo del libro y al poco tiempo lo acusaron de corrupto. ¿Cómo te cayeron las acusaciones? (ex crítico de la revista Wine Advocate, a fines del año pasado Miller fue acusado de recibir coimas del bodeguero español Pancho Campo).
Para mí son acusaciones un poco raras. Nadie ha demostrado que alguien le pagó. Yo creo que este señor  (¿es español o es chileno?) se aprovechó de él. Yo soy médica y creo en eso de la gente mala y la gente buena. Sonará como Caperucita Roja, pero hay gente que es incapaz de hacer una maldad y otra gente que es un poco maquiavélica y malvada. Jay Miller es buen tipo.

¿Hablaste con él después del escándalo?
Sí, pero no dice nada. Para él, es una maldad que le han hecho. Tomó esa decisión de seguir su propio negocio que tal vez le haga bien, porque te digo que ser crítico de Parker no es fácil: te la pasás viajando y tomando un montón de vino todos los días, tenés que salir a comer día por medio… creo que le estaba también pesando anímicamente. Uno también podría decir que él podría haber sido más sospechoso (sic), pero es una persona tan buena, es un tipo súper justo ¡Mirá lo que hizo por Argentina! Cómo promovió la calidad del vino argentino en todo el mundo. No fue sólo a las bodegas famosas. Dio a luz un montón de bodegas que eran completamente desconocidas, les dio gran fama por sus degustaciones. Para mí, él cayó en una trampa de una persona malévola.

PACIENCIA CON EL VINO, URGENCIA CON LOS PACIENTES
Laura vive en Estados Unidos desde principios de los años ‘80. Se radicó allí con su familia cuando su padre, que es economista, fue Visiting Scholar (algo así como profesor invitado) en la universidad de Berkeley. En esa ciudad terminó el secundario y luego fue a las universidades de Harvard y Stanford a estudiar Medicina con especialidad en Emergencias, trabajo que sigue ejerciendo como Assistant Professor (jefa de Sala) en el centro médico de la Universidad de San Francisco. “Estoy ahí una vez por semana… es poco”, admite.

Elaborar un vino requiere de mucha paciencia, pero como emergentóloga tenés que decidir todo con urgencia. ¿Compensás un trabajo con otro?
Por suerte no estoy en la bodega todo el tiempo porque haría alguna barbaridad. Porque hay que tener paciencia y yo tengo muy poca. Pero sí tengo mucha energía, sé tomar riesgos y no me cuesta decidir. En el hospital me la paso decidiendo qué hacer con los pacientes.

¿Qué hacés exactamente?
Soy especialista en Emergencias. Me encanta. Estás en la sala de emergencias, te vienen pacientes de todo tipo. Te puede venir alguien con un ataque de corazón, con un tiro en la cabeza o con un resfrío. Primero tenés que asegurarte de salvarlos. A veces te viene alguien que le duele el cuello pero en realidad está teniendo un ataque de corazón. Poder detectar eso en una persona que no conocés implica mirar toda la situación, tomar una decisión y no equivocarte.

¿Qué fue lo más difícil que te tocó?
Las personas accidentadas que te llegan vivas y se te mueren en la sala de emergencias. Eso es terrible. A veces te viene una persona que llega inconsciente y nunca la conociste, pero a veces te viene alguien con un tiro en el estómago, por ejemplo, que está sangrando pero se contiene y te habla, lo conocés y de repente empieza a perder sangre y no lo podés salvar. Y lo peor son los niños, los niños muy enfermos es difícil. Una vez a mi mamá le dije: “Mamá, no sé si puedo seguir haciendo esto” porque había tenido un niño muy enfermo. Mi mamá me dijo: “Alguien lo tiene que hacer y mejor que seas vos que al menos sentís tanto”.

PIZZAS Y CHATEAU LATOUR

“Nunca tuve la más mínima intención de trabajar en los vinos –señala–. Era muy independiente y no me interesaba seguir con el negocio familiar. Quería ser escritora o científica ¿Cómo iba a ser médica y dedicarme a los vinos? Imposible”. Eso era lo que pensaba Laura hace 25 años, cuando comenzaba su carrera como médica, pero poco a poco, se fue apasionando por los vinos:

“Mi padre me venía a visitar a EE.UU. muy seguido e íbamos a comer a algún restaurante y siempre teníamos que tomar los grandes vinos porque él estaba haciendo toda una revolución en Argentina en los años ‘80 y principios de los ‘90. Me había dado una tarjeta American Express con la que yo podía comprarme todos los vinos que quisiera para que los probáramos juntos. Yo llenaba un carrito, llegaba mi papá y nos sentábamos en mi dormitorio de estudiante a comer pizza y tomar Chateau Latour. En esa época, cuando estaba estudiando Medicina, me encantaba el vino, pero no tenía la más mínima intención de dedicarme a eso”.

¿Entraste a la bodega o te pidieron que entres?
No, no me pidieron. Lo que me pasó fue que en los ‘90 yo venía a Mendoza y me puse a mirar lo que hacían en investigación. Yo había hecho mucha investigación en Harvard y en Stanford, hice mi tesis sobre Alzheimer, y le decía “Papá, esta investigación que estás haciendo es pésima; si no tenés experimentos bien controlados, esto no es científico, te están aconsejando mal”. Le impuse que yo quería manejar el tema de la investigación. Me involucré en eso, y en realidad hoy por hoy hago investigaciones muy parecidas a las que hacían en esa época. En enología y en viticultura no tiene que ser todo científico. A veces, decís, “voy a plantar este viñedo acá, me parece que va a salir bien y lo voy a probar”. Después ves si te sale bien o mal, pero la biología del vino es algo mucho más artesanal y experimental, donde te jugás por una cosa u otra y después te fijás si salió bien.

O sea que lo que le decías a tu papá en su momento era erróneo.
Exacto. La razón por la que me metí en la empresa era equivocada. El vino no es lo mismo que la medicina. Vos con un paciente no podés experimentar, pero con el vino y la uva sí. Cualquier enólogo te va a decir que sus mejores vinos salieron de un error. La enología tiene un grado muy grande de arte, experimentación, tomar riesgos, hacer cosas locas. Nuestro enólogo Alejandro Vigil es la persona perfecta para trabajar así, porque es un científico artista. Eso es lo que necesitás para hacer un gran vino. Si te ponés demasiado científico, te salen vinos aburridos. Después fue una cuestión de, en un momento, decir: “Papá, no estamos haciendo bien el trabajo en los Estados Unidos, poneme a cargo”.

¿Por qué estás vos con Catena Zapata y tu hermano Ernesto con Escorihuela?
Se dio así porque yo empecé a trabajar con mi papá antes que Ernesto. Ernesto estaba todavía en Inglaterra. Cuando él vino yo ya estaba trabajando con Catena Zapata, y además Ernesto vino con la idea de hacer sus propios vinos.

El es mayor que vos…
Sí. ¡Uy! (se pone las manos sobre la boca), no puedo decirlo… Bueno, ya lo dije. Es que con Ernesto tenemos un chiste: como la gente muchas veces piensa que el es más joven, yo le digo… bueno… no importa. La verdad es que a mí me encanta todo lo que hace mi hermano. Siempre le digo a mi papá: “Catena Zapata nunca va a ser aburrido porque lo tenemos a Ernesto haciendo cosas tan interesantes, diferentes blends, diferentes vinos, diferentes nombres de vinos, diferentes conceptos. Mi hermano es una persona súper creativa que siempre está inventando cosas. Le va muy bien. El quería hacer algo con mucha innovación y mucho cambio, y también le gustó la idea de hacer su propio vino. En Escorihuela le ha ido súper bien. Es una división natural. Funciona bien teniendo cada uno su mundo.

UN LIBRO DE LUJO
Vino Argentino es uno de los libros sobre vino más ambiciosos del mercado local. No sólo por su cuidada edición, sino también por la información que contiene. Lejos de promocionar los productos de su bodega, Catena se enfocó en retratar el vino argentino desde su historia y su gente. Incluye entrevistas con estrellas internacionales como Alberto Antonini, Paul Hobbs y Michel Rolland (“me costó encontrarlo para la foto; tuve que perseguirlo y acorralarlo en Napa”), pero también bodegueros argentinos que son competidores, como Alberto Zuccardi, Roberto de la Mota y José Luis Mounier, entre otros.“Mucha gente me hablo de mi padre, de cómo habían sido los viejos tiempos. Escribir el libro fue un viaje muy divertido, mucho más interesante desde el punto de vista personal de lo que yo me había imaginado”, rescata Laura. Salió a la venta primero en Estados Unidos en 2010, en una edición compacta y más explicativa de conceptos básicos de la gastronomía argentina. En cambio, la edición local (con textos en castellano y en inglés) se editó a fines de 2011, incluye un capítulo dedicado a la historia del Malbec y tiene una edición de primera calidad. Se consigue en librerías a 360 pesos.

Por Claudio Weissfeld

comentarios

Los comentarios y opiniones enviadas a este espacio de expresi�n, son de exclusiva responsabilidad de sus autores. Groser�as, acusaciones sin fundamento e insultos ser�n eliminados por el moderador. Al dejar su comentario el usuario acepta recibir nuestro newsletter y autoriza a Planeta JOY a incorporar su mail a su base de datos.

Dejá tus comentarios

más leidasmás comentadas