26.08.2016

Los secretos del brunch del Alvear Palace

Pionero a la hora de servir la tradicional combinación de almuerzo y desayuno, el hotel ofrece un buffet elegante y variado. Una experiencia que vale la pena probar.

Foto: Facebook/alvearpalacehotel

Todos los domingos al finalizar el desayuno, dos imponentes cortinas cierran el salón de L'Orangerie. De 11 a 12.30 horas, el equipo comandado por Dario Giorgieff, chef de Restaurante & Banquetes en el Alvear Palace Hotel, corre –sin perder la calma- una carrera contrarreloj para preparar el imponente buffet del tradicional Sunday Brunch. Cuando las agujas marcan la hora indicada, los comensales –que esperan pacientemente en el lobby- ingresan al salón para vivir una de las experiencias gastronómicas más sofisticadas de Buenos Aires.

Emblema del lujo, la elegancia y la aristocracia porteña desde su inauguración en la década del ´30, el hotel Alvear sirve, desde 1992, un brunch internacional que combina lo mejor del desayuno y del almuerzo. Abundancia, calidad, estacionalidad y frescura caracterizan a los platos que, semanalmente, disfrutan alrededor de 140 comensales. Las mesas las ocupan argentinos que van todos los domingos y quienes eligen el brunch para conmemorar una fecha especial. Además, nunca fallan los extranjeros de distintos puntos del mundo que se acercan a probarlo por su reputación.

Con estaciones de platos fríos, calientes, sushi preparado en el momento, postres para todos los gustos, quesos y fiambres originales, flambeados y vinos de las mejores bodegas del país, es fácil decir que la comida es el principal atractivo del buffet de los domingos del Alvear. Sin embargo, el marco que brinda el salón de L`Orangerie -con paredes que parecen obras de arte-, el encantador jardín de invierno –donde están las mesas más solicitadas-, el servicio de excelencia de los mozos y maitres, los cubiertos de plata, la vajilla y la cristalería que no se encuentra en otros establecimientos de la ciudad, hacen que la experiencia sea de primera clase en todos sus aspectos.

ESTACIÓN POR ESTACIÓN
La propuesta gastronómica del Sunday Brunch varía de semana a semana, por lo que la experiencia se renueva constantemente. “Está hecho para repetir”, explicó a Planeta Joy Alfredo Daniel Rodríguez, Encargado de Alimentos y Bebidas del hotel. “Se trata de un verdadero brunch, porque incluye productos del desayuno”, agregó, como croissants, huevos revueltos, salchichas y panceta.



Al ingresar al salón, la estación de mar sorprende por su variedad, que lleva a muchos a repetir la pasada. Ostras de la patagonia, salmón en diferentes preparaciones, pulpo español, camarones chilenos, atún rojo glaseado, trucha ahumada de Bariloche, langostinos y hueva de algas marinas son algunos de los protagonistas de la mesa que diferencia a este brunch de otros de excelente calidad de la ciudad. Para completar, sushi preparado en el momento por la sushiwoman del Champagne Bar. Rolls, sashimis y niguiris de salmón, pulpo y atún rematan la experiencia marítima.

“Primero hago el mar, y después hago la tierra”, explicó Dario Giorgieff, al referirse a la isla central que está repleta de ensaladas y preparaciones con productos frescos y de estación. Durante la temporada de invierno, las remolachas, los espárragos y los repollitos de bruselas ocupan un lugar protagónico en la mesa de entradas. El chef a cargo del brunch reveló a Planeta Joy una combinación imperdible: una porción de magré de pato, un pedacito de foie y una gotita de jalea de tomate. Impecable.

En la misma mesa, otro de los puntos fuertes de este servicio: quesos servidos en sus hormas. Gorgonzola, camembert, cabrambert, brie, chevrottin, gouda, gruyere, pepato con pimienta,azul, reblochón... la variedad es asombrosa, tanto como la calidad. Para acompañar, charcutière como jamón crudo, salame de jabalí, bresaola o ciervo ahumado. Además, panes especialmente preparados para la ocasión. La cocina del Alvear elabora diferentes estilos de panificados para La Boutique de Jean Paul, para los desayunos y brunchs, y para los eventos que se realizan en sus salones.  

Al llegar a la mesa, a cada comensal lo espera el menú del día con el detalle de los platos calientes, que varían de semana a semana y que están planificados con un mes de anticipación. En esa estación, siempre hay una pasta, un domingo seca y otro rellena -para no cansar a quienes van semanalmente-, dos opciones de carne –desde pollo de campo hasta bondiola de jabalí, pasando por todos los cortes y animales imaginables-, dos guarniciones con vegetales y algún hidrato, y una opción de pescado. El brunch incluye platos y postres aptos para celíacos y diabéticos, que están identificados tanto en la carta como justo a cada rechaud francés, y opciones especiales para los más chicos, como supremitas a la mostaza con papas noisettes.

Cuando parece que ya no entra más comida en el salón ni en el cuerpo, llega el carro Christofle de Paris, un ítem tradicional del brunch inglés. El mismo transporta una pieza de carne, siempre diferente y que puede ser desde un salmón entero hasta un bife dry age, que se filetea en el momento y a la que se acompaña con salsas.

Los postres, como siempre, merecen un párrafo aparte. En el Sunday Brunch ocupan un lugar central en medio del jardín de invierno. Allí espera la inigualable oferta de mini patisserie, que va desde tortas con mousse de chocolate hasta cheesecake frutales, merenguitos con frutas, crème brûlée y alfajorcitos. Además, los comensales pueden optar por frutas de estación fileteadas con garantía de calidad asegurada, ya que cada partida que ingresa a los restaurantes del hotel es testeada para que cumpla con los estándares fijados. El momento dulce se complementa con una estación de crepes flambeados y helados artesanales.

 
El precio del brunch del Alvear incluye el consumo ilimitado de bebidas. La variedad se corresponde con la comida: bebidas gasificadas, agua, jugos naturales, licuados y vinos tintos, blancos y espumantes de alta gama de las bodegas más importantes del país. 

La experiencia termina con un buen café o té y con los emblemáticos petit fours del hotel. Mini macarons, trufas y bombones con el logo del hotel, que esconden un secreto imperdible para los más golosos. El dulce de leche con el que se rellenan los cientos que se ofrecen con cada café, al finalizar toda cena o almuerzo, y que los húespedes encuentran al llegar a su cuarto, fue especialmente desarrollado para el Alvear y presenta el sabor tradicional con la consistencia del repostero. Quienes se queden con ganas de más, pueden comprarlo en La Boutique, y seguir disfrutando de la experiencia gastronómica del Alvear en casa.

El Sunday Brunch cuesta $1100 por persona (incluye bebidas con y sin alcohol, café y petit fours) y se sirve en L´Organgerie del Alvear Palace Hotel, ubicado en Av Alvear 1891, Recoleta. Para reservas y  más información, llamar al 4808-2949 o ingresar al sitio.

Por Mercedes Spinosa 

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