30.06.2017

Los secretos gastronómicos del Sofitel de Cardales

La propuesta combina la alta cocina gala con alimentos agroecológicos cultivados en el mismo terreno y convierte al hotel en un spot ideal para una escapada foodie de alto vuelo.


Sólo un corto viaje de 60 kilómetros es necesario para llegar desde el centro de Buenos Aires hasta este destino gastronómico en donde el lujo se expresa tanto en la vajilla delicada como en los platos a base de vegetales y frutas agroecológicas, que se cultivan a metros de la cocina. Es que, desde 2008, el Sofitel La Reserva Cardales se posicionó como un spot ideal para escapadas de fin de semana, especialmente para los amantes del buen comer. Relax foodie.



El entorno, una reserva natural con humedales y bosques, marca el pulso del hotel. La estética se completa con la unión en armonía del contexto natural con el estilo francés de esta cadena internacional. La propuesta gastronómica representa esta mixtura con platos que combinan los sabores galos con toques argentinos y propios de la cocina de esa zona de la provincia de Buenos Aires.



LUJO, DE LA HUERTA AL PLATO
El hotel dispone de dos restaurantes y el piano bar Bernané en los que se puede degustar los platos que elabora el equipo del chef ejecutivo y maître artisan pâtissier Diego Irato y la chef pâtissier, Romina Rodríguez. Los tres están abiertos para los huéspedes y el público en general. 



Por un lado, La Butaca, un restaurante de estilo informal que está disponible a toda hora y cuenta con una imponente vista. Allí se sirve el desayuno –un típico buffet francés con frutas, pâtisserie, panificados a base de masa madre, quesos, embutidos, platos calientes, infusiones y espumante premium argentino- el almuerzo buffet con opciones rápidas y livianas y la cena diaria. Los jueves por la tarde, el atardecer se acompaña con un servicio de té especial que viene con variedad interminable de mini bocados dulces y salados. 



El otro es Le Lac, un restaurante de fusión gourmet con platos de alta cocina argentina con un toque francés. Recibe a los comensales los viernes y sábados por la noche y para una cena romática y sofisticada con opciones más elaboradas, como ojo de bife grillado y mollejas doradas, cebolla roja con interior de papas, panceta y romero o el magret de pato a la parrilla sobre cremoso de maíz, salsa de malbec y uvas frescas, y postres exclusivos como el Martillazo, una esfera de chocolate que hay que golpear para descubrir un interior de cremas heladas caseras y un biscuit húmedo. 

Pero el lujo no reside únicamente en las técnicas de elaboración, el paisaje, el servicio de primera categoría ni la vajilla elegante, también está en la calidad de las materias primas. “La carta la pensamos caminando por la huerta, viendo qué está creciendo. Empezamos a jugar con los productos que tenemos en la huerta y plantamos en función de la carta”, explica el chef Diego Irato, sobre la quinta agroecológica ubicada a metros del hotel que hace seis años se expande y provee a la cocina de verdura con sabor a verdura sin agregados químicos. “La huerta nos abastece el 100% en algunos productos según la temporada y otros durante todo el año, como los brotes. Aprendimos a elegir qué cultivar y cuándo y hacer producción escalonada para tener más vegetales en cada estación”, agregó. 



Eso no es todo. Cada fecha especial se convierte en una excusa para visitar el hotel, ya sea alguno de sus restaurantes o como para una estadía corta. Día de la Padre o de la Madre, Pascuas, Fin de Año, para todas ellos hay un pack especial, un brunch potente o una cena única que justifica el trayecto. Además, suelen realizar comidas especiales a cuatro manos con Irato y otros chefs reconocidos, así como también ciclos dedicados a la enología.  

ENTRE COMIDAS
Por supuesto, el hotel es mucho más que desayunos, almuerzos buffet, tés con mini pastelería y cenas gourmet. Ubicado en un terreno de 250 hectáreas frente a la reserva Rómulo Otamendi, está compuesto por siete torres acomodadas en forma de herradura que desemboca a una gran laguna artificial. Repleto de árboles y pastizales, en la propiedad convive el resort con un campo de golf de 18 hoyos y un barrio cerrado. 



Por su ubicación, Sofitel Cardales ofrece el combo completo para un viaje de fin de semana que comienza por las 160 habitaciones, todas ellas con terraza propia, vista privilegiada y cama XL, además de tres bungalows independientes que están sobre la laguna. Además, cuenta con un fitness center, una piscina in-out con hidromasaje y jacuzzi, servicio de spa y un circuito de aguas muy completo para revitalizar el cuerpo y el espíritu. Así como también espacios de deporte y aventura, como el circuito en la arbolada, actividades náuticas, cancha de tenis, cancha de fútbol, circuitos para jogging & bike, un kid´s center y una sala de juegos con bowling. 

CÓMO LLEGAR
Sofitel La Reserva Cardales
está en Ruta Panamericana No. 9, Km 61 de Campana. Desde la zona céntrica de la ciudad de Buenos Aires, el viaje es de aproximadamente 50 minutos en automóvil. Para quienes quieran comenzar el relax desde la puerta de su casa y opten por no manejar, el viaje en remis comienza en los $1000.

Se puede reservar la escapada por teléfono al (03489) 435832 / 806 / 867 o por mail a reservassofitelcardales@sofitel.com.

Por Mercedes Spinosa


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