24.02.2015

Microcentro foodie: la nueva cara de la city porteña

En el emporio del sanguchito y la tarta recalentada, se abren paso propuestas que, sin dejar de ser rápidas y prácticas, cautivan a oficinistas exigentes. Aquí, algunos de los locales más novedosos de la zona.


“El centro ya no es lo que era”, podrá decir sin temor a equivocarse algún oficinista con años en la zona. Basta con caminar por calles que fueron escenario de la vorágine de la city porteña y que ahora, transformadas en peatonales, dan la oportunidad de transitar a un ritmo menos caótico y sin temor a ser atropellado por algún yuppie acelerado. Ahí están también las veredas ensanchadas, pobladas de mesas y sillas de restaurantes. Sí: el centro cambió y su transformación sigue, en gran parte, gracias a su variada oferta gastronómica. 

Si el primer paso lo dieron, hace ya varios años, los pubs irlandeses y luego llegaron los negocios de café, vinotecas y algunos aislados locales para almorzar, ahora es el turno de bistrós, fast good y nuevos restós que no solo vieron su oportunidad en la transitada calle Reconquista, sino que también le están cambiando la cara a otras vías como 25 de mayo o San Martín.

Sin dejar de lado al sándwich, instalado casi como el menú inevitable del trabajador apurado y como una posibilidad de esquivar la comida por peso (barata, pero no siempre de la mejor calidad), en el último año el Microcentro se pobló de pequeños locales gastronómicos que ampliaron el horizonte de los oficinistas en el horario de almuerzo.

Si trabajás en la zona y querés terminar con los picnics improvisados entre el ruido de los colectivos en Plaza Roma, o con la incomodidad de la vianda arriba del escritorio, los siguientes lugares pueden ser una buena y original elección a la hora del break:  

DOGG
No hace falta ir a Estados Unidos para probar un tradicional hot dog al estilo yanqui. “Nuestras salchichas se elaboran con una receta de 1920 introducida en Brooklyn por inmigrantes polacos que dio lugar a los primeros hot dogs”, enseña un letrero de Dogg, el local de Máximo Togni que elevó a la categoría gourmet a una comida otrora considerada chatarra. En un ambiente informal, de mesas comunitarias, banquetas, cerámicas blancas en las paredes y ladrillo a la vista, Dogg ofrece salchichas cocinadas al grill a las que se le pueden agregar una veintena de salsas y condimentos: desde mayonesa y barbacoa caseras hasta chucrut, pepinos agridulces y salsa criolla, entre muchas otras. A los panchos ($26) se los puede acompañar con papas fritas o nachos, bañados en chili, palta, panceta y cebolla de verdeo ($58). También hay wraps, ensaladas y pastelería para merendar. Uno de esos lugares que invitan a ir en grupo.            
San Martín 657 / T. 4313-9735 

LIKE
Este bistró con capacidad para 36 personas, de paredes y mesas coloridas le aporta al mediodía del Microcentro una buena variedad de platos elaborados. Tiene la opción para desayunar, pero sin dudas es en los almuerzos cuando sobresale ese toque que lo hace diferente. “Sé que la gente viene con poco tiempo, pero si hay algo con lo que no tranzo es que la comida se cocina en el momento”, avisa el chef Pablo Rolandi (ex Design Suites de Bariloche). La espera, sin embargo, vale la pena: pollo grillé, con cebolla caramelizada, lechuga y salsa tártara ($40), varenikes de papas y ricota con salsa crema con panceta y puerros ($45) o la ensalada Like, con papas asadas, frutos secos, queso, hongos y varios ingredientes más ($40). Completan el menú woks, wraps, tartas y los postres. Fuera de la carta, siempre hay un plato del día para dejarse sorprender. Si buscás un plato original y barato, Like es de esos lugares para ir a conocer y probar. 
25 de mayo 757 / T. 4312-1348

RAMÓN BISTRÓ
Luces cálidas, entre publicidades, botellas y juguetes de otras épocas son el marco para los habitués de Ramón. Una moto Siambretta en la entrada termina de darle el toque vintage a este bistró atendido por el ex participante del reality Gran Hermano, Santiago Almeyda, quien ahora en una etapa más tranquila, administra un local con capacidad para 80 cubiertos. Con la opción para desayunar, ir a Ramón al mediodía es ir a dejarse sorprender, ya que sus platos varían día a día. El menú ejecutivo, que empieza con una entrada, sigue con el plato principal, bebida más un postre o café ($100), puede incluir desde arroz con calamares, ñoquis con estofado hasta un roll de filet con crema de brócoli y calabazas al horno. “Cocina popular argentina”: así auto-describe Ramón su oferta tradicional, de platos abundantes y que pronto estrenará los viernes de happy hour, para aprovechar una importante variedad de aperitivos y whiskies que exhiben en sus mostradores de antaño.  
Tucumán 775 / T. 4393-2761 

 

LOLEA
En la ruidosa e inquieta avenida Corrientes, con un gran ventanal que permite medir el vertiginoso andar de la gente y un sistema de lámparas colgantes con luz directa a las mesas comunitarias, se encuentra Lolea, un local que se convierte en un buen “escondite” para hojear revistas, tomar un café y acompañar con algunas de las opciones de pastelería, brownies o galletitas. Al mediodía, en el momento de menos calma de Lolea, lo más pedido son sus ensaladas: se luce la llamada Salmon, con papa, chauchas, tomate cherry, aceitunas negras, rúcula y, claro, salmón ahumado ($62), o la Lentil, con lentejas, palta, trucha ahumada, queso de cabra, nueces caramelizadas y rúcula ($51). En la misma línea “sana” hay hamburguesas veggie ($55), y si lo que se busca es algo más carnívoro, lo indicado puede ser un sándwich de milanesa, pero no cualquiera: con tomate asado, rúcula y mostaza de Dijón ($66). Lolea también gana por su estética: con una onda neoyorquina, es la muestra fiel de lo último en el diseño de allá y bien reproducido. 
Av. Corrientes 320 / T. 4393-2779 

STORE & CO
Un deli que podría estar en Nueva York y que sin embargo eligió a la peatonal San Martín para mostrar su propuesta descontracturada en su ambientación y elaborada en su menú. Aquí confluyen el que come un NY Wok, con carne braseada, arroz yamaní, cebolla, champiñones, cherries, mostaza y miel ($47) con el que pide un sándwich de pechuga con queso en media baguette ($36). La última promo para el mediodía es el sushi de 12 piezas ($61) aunque las ensaladas no se quedan atrás, como la Tommy, con salmón ahumado, rúcula, cherries, papines, alcaparras y almendras ($55). Con la cocina a cargo de Fernanda Martínez (graduada de Le CordonBleu, California), Store & Co apuesta cada día por tres platos con opciones de pastas, de carnes y veggies. Mesas, sillas y mostrador de madera clara junto a las lámparas de luz componen el lugar ideal para la pausa, la lectura y abierto a que, como dice Estefanía, su encargada, “todo el mundo encuentre algo”. 
San Martín 545 / T. 4328-2181

 

PÉREZ-H
El afiche pegado debajo de la cocina a la vista es enfático: “Basta de comida chatarra, la hamburguesa ¡no! tiene que caer mal”. Con esta contundente premisa fue que los dueños de Pérez-H contrataron al chef Antonio Soriano (ex Algodón Mansion, actual Astor), quien diseñó un producto de un solo ingrediente: carne. Sin aditivos, las hamburguesas son caseras a partir de tres cortes: roastbeef, tapa de asado y un tercero que es secreto y que no quieren divulgar. Con mesas comunitarias y otras con caballetes para comer en grupo en la vereda, Pérez-H tiene lugar para 70 personas que lo que más piden es la hamburguesa con doble cheddar, panceta y cebolla caramelizada ($60). Pero si hay una que se distingue, sin dudas es la Criolla, con provoleta, salsa criolla (¿qué otra podía ser?), lechuga y tomate ($45). Se pueden acompañar con papas o batatas fritas caseras y, para tomar, son muy recomendables las limonadas o pomeladas con menta y un toque de jengibre ($15). En otro de los afiches se lee: “Hamburguesas posta! Si encontrás alguna mejor, encará al Guinness”. El desafío está planteado.
Maipú 618 / T. 4328 -8780

SAM BUCHERIE
El dicho afirma que en la variedad está el gusto y de eso se trata este pequeño restó. La historia creada por sus dueños indica que Sam Bucherie fue el mayordomo de Napoleón y el creador del sándwich al envolverle la comida entre dos panes al militar francés en sus misiones conquistadoras. Como sea, el oficinista apurado o la recepcionista curiosa van a poder encontrar platos y sándwiches originales, calientes y con diversidad de ingredientes. Tal es el caso del roastbeef a mirepoix (los nombres son complicados) en baguetín, con cebollas caramelizadas, panceta, cheddar y salsa barbacoa ($36) o sorrentinos de calabaza con salsa de langostinos  ($65). Además hay ensaladas (listas para llevar) y woks, y todo puede ser consumido en la vereda, en la barra que tiene una buena cantidad de diarios y revistas, o en las mesitas, que no son tantas a la hora del almuerzo. Como curiosidad, tiene para llevar unas mermeladas de durazno, caseras, casi como un souvenir. ¡A la carga los foodies! 
25 de mayo 562 / T. 4312-4051

 

GUAICA BAR
No todo es tecnología en la Galería Jardín. Escondido para la mayoría, Guaica es la variante fresca, novedosa y sobre todo latina o, más bien, venezolana: en un reducidísimo espacio, con ambientación que remite a un caribe soñado, en sus platos nunca faltan las legumbres, el arroz y sobre todo, la arepa (una tortilla de maíz), que acompaña o que se rellena con carne, jamón y queso derretido, mariscos. El menú ($50) cambia todos los días, pero por ejemplo, una carne de ternera al vino, arroz y guiso de caraotas (porotos), pasticho (más conocido como lasagna) con ensalada y arepa de avena, o hallaca (un tamal venezolano) son algunos de las creaciones del chef Javier de León. Para tomar, hay cerveza artesanal y para que el que se anime, cocktails a base de ron venezolano.
Florida 537, local 315 / T. 4328-1872

WICHE & GO
Para el indeciso al que le cuesta elegir qué pedir, este pequeño local puede ser una perdición porque su variedad de platos es muy amplia. Con estanterías de maderas, frascos con galletitas y fácilmente confundible con una heladería (porque en verdad tiene una), Wiche&Go ofrece desde una hamburguesa (ancha, generosa) en pan casero de sésamo, lechuga, tomate, cebolla rehogada y queso ($50) para salir del apuro, hasta calzones a la piedra ($35) o los sándwiches con salmón, brie, palta y tomates confitados ($45). Un dato no menor es que durante los próximos meses, cuando el calor empiece a hacer difícil la jornada de trabajo, este local hará la diferencia con la oferta de helados de Fragola: tiene los gustos clásicos (a los que se les pueden agregar cookies y confites), y los nuevos gustos “gourmet”, también conocidos como “helados para valientes”: de amarula, chocolate a la naranja o zanahoria y mango (¡!).  
San Martín 687 / T. 4516-0635

FRANCIA AL PASO
Una esquina del centro alberga una auténtica muestra de gastronomía francesa. Con su cocina a la vista y las instalaciones a nuevo, La Galette se destaca por sus crêpes saladas y dulces como una verdadera “alternativa rápida, sana y rica”, como cuenta Ximena Bustamante, una de sus dueñas. ¿Su recomendación? Probar la galette St. Michel, con champiñones, cebollas caramelizadas en sidra y crema de leche o la Olivia, con espinaca, panceta, queso fresco y salsa béchamel ($80). Al mediodía, el menú ejecutivo ($102) incluye una galette o ensalada y, lo importante, una copa de sidra: la bebida ideal y tradicional para estos platos. Para dar un gran cierre al almuerzo, cualquier goloso se verá obligado a probar el postre Maison: una degustación fría de crêpes de ganache, dulce de leche y mermelada ($50). Con una atención joven, entendida y preocupada por la clientela, este nuevo reducto es una buena elección para saborear Francia comme il faut.  La dirección es Marcelo T. de Alvear 801 / T. 4313-2313.

Por Nicolás de la Barrera


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