12.05.2015

Miras Jovem: vinos de autor en la Patagonia

Con casi 25 años de enólogo en la región, Marcelo Miras trae al mercado una nueva línea de vinos propios. Perlitas que hay que probar.


La historia de Marcelo Miras es, de alguna forma, la de la Patagonia y sus vinos. Al menos en lo que se refiere al último cuarto de siglo, desde que llegó en 1991 a la región para trabajar en los primeros pasos modernos de Humberto Canale. Su mentor fue nada más y nada menos que Raúl de la Mota, enólogo clave de los grandes tintos argentinos de otro tiempo.

Miras es, desde 2002, enólogo en Bodega del Fin del Mundo. Pero en sus ratos libres, que no son muchos, lleva adelante en familia un proyecto personal. Ya tenía una línea llamada Miras Reserva –cuyo Pinot Noir y Cabernet Franc se destacaron por lejos– y ahora lanza una línea llamada Jovem (con “M” de Miras).

La experiencia del enólogo es clave en esta nueva cruzada porque seleccionó los mejores viñedos disponibles en Río Negro para elaborar vinos de un estilo moderno, con cierto trazo desprolijo que realzan su naturalidad. Al mismo tiempo, Miras se da el gusto de proponer algunas rarezas. Va un ejemplo: la curiosa uva Trousseau, de origen francés, produce un tinto ligero (2014, $150), que recordará al Pinot Noir pero mentolado. Otro: un excelente Semillón (2014, $96), de boca cremosa y con una frescura deliciosa, perfecto para acompañar tablas de quesos.

Se destacan también Jovem Merlot (2013, $108) por su fruta roja bien expresiva, con taninos activos y textura tersa; Jovem Rosado de Malbec (2014, $100), de un llamativo color cereza, boca untuosa y marcada frescura; y su par Jovem Malbec (2013, $108), de perfil claramente frutado, boca apenas rugosa y de largo final. Termina la gama un Jovem Blend (2013, $150), de Cabernet Franc, Malbec y Merlot, que es a nuestro juicio el más completo de la línea: expresivo, especiado y con boca gustosa, es un tinto complejo incluso para su gama.

RÍO NEGRO PARA DESCUBRIR

En el Alto Valle del Río Negro, donde en otro tiempo llegó a haber unas 10.000 hectáreas plantadas, quedan viñedos viejos con ciertas rarezas que son un lujo para los enólogos. Conocerlos es la clave de Marcelo Miras. Así salió a la luz el viñedo de Trousseau, perdido en el mapa, y rescató la uva para el Semillón y el Merlot. Porque si algo tiene de especial Miras, es su perseverancia sobre lo que le gusta a él, más que lo que pide el mercado. Y ahora parece que la góndola lo escucha.

MIRAS DE BOLSILLO
Desde comienzos de la década de 1990, cuando desembarcó en la región, Marcelo Miras se fue convirtiendo en el referente de la enología para la Patagonia. Nacido en San Rafael, Mendoza, en los últimos 25 años elaboró vinos para Humberto Canale, participó de las primeras producciones de Noemía, desarrolló los viñedos y estilos de Fin del Mundo, asesoró en Del Río Elorza, metió mano en los vinos de Patritti, plantó los viñedos de Agrestis y le dio forma a Océano Patagonia. Desde 2005 trabaja en su proyecto familiar y en 2014 alquiló la bodega Estepa para darle escala a sus planes.

Por Joaquín Hidalgo

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