09.08.2013

Molinillos on fire: especias frescas a una vuelta de rosca

En supermercados y almacenes se ven cada vez más marcas y variedades de molinillos con especias y hierbas aromáticas. Por lucir bien y ser muy prácticos, se convirtieron en uno de los objetos favoritos del público.


Tener a mano una gran variedad de especias y aromáticas frescas es fundamental para quien ama cocinar. Ramas de canela en frascos de mermelada, granos de pimienta que llenan viejos frasquitos de vidrio de yogur y sal marina en envases de cartón son apenas algunos de los ejemplos caseros e improvisados que se utilizan en casa para conservar intactos aromas y sabores de los productos.
 
Por suerte, para mayor comodidad y orden de la alacena, en el mercado se ven cada vez más molinillos que, además de moler granos, cuentan con muchas otras ventajas respecto de los molinillos tradicionales, que se venden vacíos en cualquier bazar. En primer lugar, conservan intacto el contenido gracias a sus envases herméticos (ver recuadro). Además se puede identificar fácilmente el producto ya que la mayoría son de acrílico transparente, de vidrio o bien vienen rotulados. Finalmente, algunos son lo suficientemente atractivos como para llevarlos directamente a la mesa.

Además, tener varios de ellos, soluciona la engorrosa tarea de vaciar el molinillo y llenarlo cada vez que se necesite moler otro tipo de producto, evita tener que utilizar un mortero o molinillo eléctrico para los granos que son demasiado pastosos (como la pimienta rosa) o muy grandes (como la pimienta de Jamaica) y, además, como su diseño es atractivo dan ganas de coleccionarlos.

La historia de todo esto se remonta a 1842, cuando la familia Peugeot creó el primer molinillo de pimienta y lo patentó. Más de un siglo y medio después, esta marca sigue siendo sinónimo de excelencia y sus productos, un lujo al que unos pocos acceden ya que, de acuerdo al tamaño, pueden costar entre 500 y 4000 pesos. Pero los ejemplos que aquí nos ocupan tienen una historia más breve: fueron creados hace apenas quince años por la marca italiana Drogheria Alimentari, que dio origen al primer molinillo para hierbas y especias en el cual el resto de las marcas luego se “inspirarían” para desarrollar todos los productos que encontramos en la actualidad.

OPCIONES NACIONALES
A nivel local fue Xtra Argentina la que en 2006, y luego de varios años de importar los molinillos españoles marca Carmencita, apostó por un desarrollo propio y lanzó Indo Deli. Con apenas siete opciones abrió el juego y, gracias a la aceptación del público, no tardaron en lanzar primero las recargas y luego más variedades. “La idea principal era ofrecer soluciones prácticas para los que cocinan: tener un condimento de calidad para cada tipo de plato que la gente quisiera preparar, desde una ensalada hasta un café”, cuenta Claudio Cura, alma mater de la firma.

Sales marinas, mix de condimentos para carnes, pollos, pescados, bruschettas y woks, hierbas aromáticas, ajo, preparaciones con cítricos secos y hasta chocolates, mezclas para transformar el café en capuccino. Hoy, cada plato, bebida, o incluso postre, parece tener su propio molinillo.

En apenas un par de años, este nicho se amplió para dar lugar a cada vez más y mejores opciones y, al mismo tiempo, competir con los productos importados. “Los molinillos son ideas que surgen con el uso de nuestros productos. Es un accesorio útil y lindo para tener en la cocina”, comenta Ricardo Esteves, dueño de Ricco.

Para entender por qué los molinillos nacionales gozan de este éxito, basta un simple análisis: mientras los de origen chino que ofrecen bazares gastronómicos y supermercados arrancan en 60 pesos y, no solo tienen una vida útil limitada por la calidad de fabricación, sino que muelen desparejo, estos productos cuestan la mitad y funcionan mucho mejor.

CÓMO ES CADA MARCA
Pero no todos los molinillos son iguales: mientras algunas marcas como Indo Deli o Ricco tienen la opción de recargar sus molinillos, otros como 1854 ofrecen productos descartables. Esto tiene una lógica: si bien los productos son buenos y funcionan de forma correcta, la realidad es que, por los materiales utilizados para su fabricación, no están pensados para que duren toda la vida.

Prácticos, económicos y decorativos, estos son los que con apenas un par de vueltas, logran darle ese ahumado perfecto a una salsa o el toque final a un plato antes de llevarlo a la mesa.

INDO DELI: los pioneros
“Molinillos de alta gama, económicos y reutilizables”, dicen sus creadores. Y están en lo cierto. Con más de veinte variedades entre saladas y dulces, son los referentes nacionales de la categoría. Su larga trayectoria y la calidad de sus productos lograron que tengan presencia en la mayoría de los supermercados. El sistema funciona muy bien aunque su tapa a rosca puede llegar a jugar una mala pasada si no se lo empuña de manera correcta. Además, fueron los primeros en presentar su línea de molinillos dulces, ideales para bebidas y postres (excelente la de capuchino, por ejemplo, para aromatizar la espuma del café) y, a fines del año pasado, redoblaron la apuesta y presentaron seis propuestas nuevas junto con Narda Lepes. Siempre inquietos, para fin de año están preparando un nuevo producto premium, así que habrá que estar atentos. Todos sus molinillos se consiguen en los principales supermercados de cadena, supermercados chinos y en el Barrio Chino entre 30 y 35 pesos. Sus recargas van de los 27 a los 30 pesos.

RICCO: el de los conejitos
Con diseños súper atractivos, muchos colores y sabores muy bien pensados, hace tres años Ricco llegó con opciones que van desde cristales de sal marina (solos o en combinaciones como curry y naranja o sal rosa con pimentón), hasta un mix de todas las pimientas. En cuanto al sistema, los “Shake” y “Rabbit” tienen una particularidad: no hay nada que gira sino que es una suerte de rallador que se mueve de manera vertical y hace el trabajo. Son recargables y sus diseños son de edición limitada. Se consiguen en los locales de Reina Batata y The Pick Market. Son los más caros en plaza (parten de 90 pesos), pero en Buenos Aires Market se los consigue a precio promocional.
 
1854: los descartables
Desde que aparecieron en 2002, esta empresa nacional no paró de crecer ya que toda su línea de productos sigue la misma premisa: buena calidad a un precio accesible. Y los molinillos no son la excepción. Los presentaron en 2006, poco después de Indo y, si bien la primera impresión no es la mejor ya que parecen frágiles y de poca calidad, con el uso nos damos cuenta de que, después de utilizarlos algunas veces, el mecanismo se asienta. Con una oferta acotada de seis variedades, se destaca por tener productos que no encontramos en la competencia como la pimienta de Jamaica o el cilantro, ambos excelentes. Todos los molinillos son descartables y de plástico. Cuestan alrededor de 30 pesos.
 
DROGHERÍA ALIMENTARI: diseño italiano
Calidad europea desde la primera vuelta. Fueron los primeros en patentar los molinillos descartables y exportarlos a todo el mundo desde Italia, su país de origen. La materia prima es de primerísima calidad y el mecanismo impresiona: en pimientas el tamaño de molido es perfecto, ni muy grande ni muy chico y en productos como el funghi porcini el resultado es un polvillo bien fino lleno de aroma y sabor. Pero eso no es todo ya que el envase de vidrio además de ser lindo y decorativo es práctico para maniobrar. Sal marina, pimientas, nuez moscada y varios mixes como el limón con sal son algunas de las opciones que se consiguen en locales como Puntocuc (J.L Borges 1732) a entre 37 y 50 pesos, según el producto.     
 
CANNAMELA: el tapado
Otro europeo que llegó para conquistar las Américas en pequeños recipientes de vidrio pero que tiene un perfil tan bajo que casi nadie los conoce. Cuentan con una importante variedad de molinillos entre los que encontramos pimientas, hierbas y “recetas especiales” como mezcla para bruschettas, pescados y carnes. El sistema de molido es excelente y muy similar al de Drogheria Alimentari, por lo que funciona de manera impecable desde el primer giro y ofrece una lluvia pareja de producto, independientemente de si estamos moliendo albahaca o una mezcla de sal con romero. Se consiguen en el Barrio Chino y en Coto a entre 25 y 42 pesos, según la variedad.
 
LA CLAVE DEL ÉXITO
Tener especias o aromáticas ya molidas es muy práctico, sí, pero la realidad es que, por más que estén conservadas cuidadosamente en recipientes herméticos y al reparo del sol y de la humedad de la cocina, a la larga el sabor y el aroma desaparecen. ¿Por qué pasa esto? Porque al moler cualquier producto y romper su cubierta protectora (piel, cáscara, etc.) quedan expuestos los aceites esenciales de la semilla, fruta, hierba o flor que estamos utilizando. Este “aceite esencial”, responsable del aroma y sabor característico del producto, es en realidad una mezcla de sustancias químicas intensamente aromáticas propias de cada elemento tan frágil que se oxida al contacto con el aire y sumamente volátil por lo que se evapora con mucha facilidad. Por eso, para obtener un mejor resultado en los platos, lo mejor es evitar los productos que ya vienen en polvo y utilizar siempre elementos frescos y recién molidos.

Por Maximiliano Kupferman

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