21.05.2018

Nos sumamos al festejo mundial con secretos, maridajes y tips del whisky irlandés

Cada tercer sábado de mayo el mundo celebra al destilado que nació en Escocia alrededor del año 1500. ¿Brindamos?


La fecha se estableció en 2012 y desde entonces se celebra en más de 200 ciudades del mundo. Resulta que, a pesar de su antigüedad, el whisky no tenía un día destacado en el calendario y el escocés Blair Bowman propuso hacerle los honores el tercer sábado mayo. ¿Por qué ese fin de semana? Porque está entre dos eventos clave para los amantes de la bebida, el Spirit of Speyside Festival y el Islay Whisky Festival. Aprovechamos la excusa para meternos en el universo del whisky irlandés.

“Digamos que es una familia de bebidas con un montón de whiskies distintos y los más conocidos son los americanos, los irlandeses y los escoceses. Durante mucho tiempo el whisky irlandés ocupó el 60% del mercado mundial, a principios del siglo 20 cayó al 5% y ahora es el que está registrando un crecimiento más grande”, explica Ciaran Gaffney, Brand Ambassador de Jameson en Argentina. Cada uno tiene sus particularidades, claro. Ellos trabajan con blends de cebada malteada, cebada sin maltear y maíz. “Lo que se conoce como whisky de alambique”, apunta. 

 
 
Resulta que en tiempos del dominio británico el impuesto a la cebada malteada (procesada para activar sus almidones y azúcares) era muy alto, entonces los irlandeses decidieron empezar a usarla sin maltear para bajar los costos de producción. “En Escocia se suele usar turba para calentar los hornos durante ese proceso, pero en Dublí es ilegal y por eso no es tan ahumado”, avanza Gaff, como lo conocen todos. El sabor más especiado es consecuencia de la reacción que se produce al pasar la cebada sin maltear por el alambique de cobre.
 
Tras pasar por un proceso de triple destilado el whisky se añeja en barriles durante tres años, como establece el protocolo de origen, y se mezcla. “Después se envasa y se exporta. En el caso de Jameson, todo el proceso transcurre en la Isla Esmeralda. En este momento en la Argentina tenemos tres variedades: Clásico, Caskmates y Black Barrel”, ejemplifica.
 
¿Cuáles son sus consejos para los que recién están empezando en el mundo del whisky? Primero oler la bebida con la boca un poco abierta, de modo de abrir los receptores de sabor tanto en la garganta como en la nariz. Tomar un sorbo muy pequeño y dejarla unos segundos para que recorra toda la lengua antes de tragar. “Y acá viene lo más importante, el truco número uno, es clave: exhalar. Muchos dicen que no toman whisky o gin o ron solo porque les quema la garganta y sucede que en realidad lo que quema es el vapor, no el líquido. Cuando sentís que te está quemando el líquido ya pasó”, simplifica Gaff.

 
Funciona en la coctelería clásica como el Old Fashioned o el Manhattan y en las mezclas con café, como el clásico café irlandés o la reversión del Espresso Martini. También con cervezas. “En este caso mi consejo es que se tomen dos vos vasos e ir intercalando las bebidas. Es interesante como se expresan diferente en el paladar. Combinaría Classic con rubia, honey o Golden; Caskmates con Stout o roja; y Black Barrel con IPA”. ¿Y para comer? “Classic con frutos secos, Caskmates con dulce de leche, Black Barrel con queso azul o pescado”, cierra.

 

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