24.11.2011

Nuevos helados de palito: los mejores y los peores del kiosco

Como ocurre con cada cambio de temporada hay lanzamientos tentadores, fiascos y alegrías para los días de calor. Aquí un minucioso detalle de cada novedad.


Con la llegada del verano y el calor que hace en la calle, le decimos adiós a los alfajores y saludamos a los helados de kiosco. Probamos los nuevos de la temporada para que los aventureros no se claven con los peores y los tradicionales exploren nuevas opciones. Y los dividimos así:

LOS MEJORES

Slice de maracuyá
Cuando lo sacamos del paquete inmediatamente se huele ese aroma tan característico del maracuyá, lo que es una buena señal. Probarlo es un poco confuso, porque es menos ácido de lo que uno creería. ¿Por qué? Aunque se anuncie como “de maracuyá”, tiene la misma cantidad de papaya, lo que le baja un poco la intensidad. Buena consistencia, más parecida a un puré de frutas que a un bloque de hielo saborizado. Una buena opción para los que se aburrieron del palito de limón.

Tortuguita
El helado de Tortuguita no tiene nada que ver con la golosina en la que se inspira (que tiene siempre un relleno de chocolate con granas, de dulce de leche o de maní), pero eso no lo hace menos rico. Es un helado de chocolate muy aireado, casi con textura de mousse, y con sabor intenso a cacao. Su única desventaja (y solo por marcar alguna) es que, por su forma de tortuga, es algo difícil de comer. Muy recomendable.

Alfajor Blanco y Negro
Si te gusta el clásico alfajor de Bagley, te va a gustar el helado. Tiene la misma forma que el alfajor, pero bastante más grande. Los pedacitos de maní por sobre la cobertura de chocolate real son abundantes y ricos. Las tapas de masa recuerdan a un alfajor real y el helado de dulce de leche sorprende por su calidad.

Slice de frutilla

El helado perfecto para los que se cuidan. Tiene menos de 70 calorías, sabor a frutilla en serio, saca la sed y el tamaño ideal para tomarlo con comodidad, sin que se nos chorree jugo rosado en los dedos. La belleza de lo simple.


PROBALOS SOLO BAJO TU RESPONSABILIDAD

Cofler Dúo
Un cono de tamaño muy interesante. Lo primero que notamos al morderlo es que el chocolate es verdadero y suave, cosa rara para este tipo de helados. El relleno es mitad americana granizada, mitad dulce de leche y, aunque son demasiado parecidos, el sabor es bueno. El cucurucho es rico y crocante, pero queda opacado por una cantidad obscena de baño de repostería, un masacote aceitoso sin un dejo de sabor a chocolate que arruina la experiencia. ¿En resumen? Podía ser un gran helado, pero no lo es.

Cabsha
El bocadito de oblea híper delgada, dulce de leche alicorado y suave chocolate es uno de los preferidos de los argentinos por una muy buena razón: es perfecto. Lamentablemente, el helado no le hace honor. El chocolate no tiene buena textura y el helado de dulce de leche es algo soso. Pero lo peor, definitivamente, son los casi inexistentes hilos de dulce de leche, que se pierden en un mar de crema helada y no tienen nada del licor que tanto nos gusta. Una pena.

Slice batido de piña
Este helado es muy confuso: por el paquete esperamos un simple palito de ananá. Cuando lo abrimos se ve como un simple palito de ananá. Pero al degustarlo tiene notas lácteas (y ahí entendemos la parte de “batido”), algo que no nos termina de convencer en un palito frutal y mucho menos a la hora de defenderse del calor. Sólo para valientes.


LOS PEORES

Copa BC de americana con frutillas
No, no y no. No alcanzan los no para describir lo terrible de este helado: la “crema americana” aterrorizará a fans y a detractores por igual con su textura poco cremosa, su sabor incomprensible (no sabemos qué es, pero no es crema americana) y la capa pegajosa que deja en la boca y en la cuchara. La “mermelada de frutillas” tiene más gusto a jarabe de heladería barata que a la dignísima mermelada que compramos en frasco de vidrio.

Torpedo Monkey
Su tamaño sorprende para mal: es mucho más chiquito que un torpedo normal. Este palito simula una banana rellena con dulce de leche que hay que “pelar”. Pero es imposible. Cuando nos reponemos de estas desilusiones y decidimos morder, nos encontramos con la desilusión número tres: la cáscara no tiene sabor a banana, sino más bien a algo cítrico. Una rápida leída a los ingredientes confirma nuestras peores sospechas: está hecha de naranja. Es una pena, porque la idea es divertida, pero este Torpedo no vale la pena ni por curiosidad.

Pop's Lanzarinos Tutti Frutti

Si querían hacer un helado sabor a chupetín, lo lograron, porque es exactamente a lo que sabe. No estamos seguros de que sea algo bueno. Es demasiado dulce, deja la garganta pegajosa y el supuesto “juego” (lanzar el pingüino que hace las veces de palito) es imposible de entender. Sólo para niños entusiastas.


Por Rosalba Pico Estrada


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