17.09.2011

Punta Cana, la joya más preciada del Caribe

Rodeada de 60 kilómetros de playas de arena fina, frente a un mar templado y turquesa, el hot spot de República Dominicana ofrece un mix de lujo, calidez y gastronomía caribeña.


Ubicado en la llamada Costa del Coco, donde se despliegan casi 60 kilómetros de playas de arena fina y blanca, se encuentra uno de los destinos más bellos y lujosos del Caribe: Punta Cana, en el sudeste de la República Dominicana.

No es fácil encontrar, en otro lugar del mundo, aguas tan turquesas y una oferta tan nutrida de hoteles y gastronomía de primer nivel. Días de sol bajo la sombra de los cocoteros y noches de melodías caribeñas y merengue, es todo lo que se necesita -además de la pulserita del all inclusive- para acceder al paraíso.

Punta Cana ha ganado fama internacional por su increíble infraestructura hotelera y por haber impuesto el concepto del all inclusive, con su clásica pulsera de colores para comer, beber y disfrutar ilimitadamente. La mayoría de los grandes hoteles están situados en playa Bávaro, considerada un tesoro nacional por su rica flora y fauna, y también en Cortecito y Cabeza de Toro.

Este polo turístico ha captado inversiones multimillonarias en los últimos diez años. En esas arenas, la paz del mar transparente convive con la pasión de quienes disfrutan los deportes acuáticos como el kitesurf, windsurf, snorkel y jet ski. También la aventura tiene un lugar propio en Punta Cana, ya que se pueden hacer travesías 4x4 para explorar playas desiertas, o tomar una excursión al Manatí Park, la isla Saona o la isla Catalina, un santuario para los amantes del buceo.

Sin dudas, es imposible describir Punta Cana sin referirse a sus magníficos hoteles, que son una atracción en sí misma. Hace tiempo, esta región era conocida como “Monte y Culebra” porque casi no había sido descubierta (de hecho, era prácticamente inhóspita). La instalación en 1979 de un Club Med empezó a torcer la historia y, a principios de los ’90, comenzó a llegar el turismo europeo y con él, una demanda creciente de servicios premium. Así desembarcaron las inversiones de las grandes cadenas españolas -Meliá, NH, Barceló, Iberostar- y, al día de hoy, se cuentan 58 hoteles de categoría. Casi toda la vida y la magia de Punta Cana pasa por estos sofisticados resorts.

RONES Y MAMAJUANAS
Cuando baja el sol, se encienden los restaurantes, bares y discotecas. Para calentar motores, la oferta de tragos es de lo más variada. Se puede empezar por una tradicional cerveza Presidente, reconocible por el color verde y brillante de su botella, aunque también existen otras marcas locales excelentes, como la Quisqueya, Bohemia o Soberana. Pero lo que hay que probar sí o sí en República Dominicana es el ron. La tradición en este país dice que el primer trago siempre se ofrece a los difuntos y, por ende, hay que tirarlo al suelo. Hecho esto, llega el momento de paladear un delicioso ron Barceló Imperial o probar el Brugal y el Bermúdez.

Nobleza obliga, quien pase por Punta Cana deberá probar la Mamajuana, que los lugareños llaman “el viagra dominicano” por sus supuestos poderes afrodisíacos. Esta bebida alcohólica tiene dos versiones. Una en base mariscos y otra elaborada con “palos” o partes de madera de diversos tipos de árboles. La Mamajuana a base de mariscos se prepara llenando una botella con pulpo, calamares, lambí, camarones y ostras. La otra versión, más común, se obtiene agregando canela, canelilla, timacle, marabeli, guayacán, clavo dulce, anís y pasas. Estas mezclas se “curan” con vino tinto, ron y un poquito de miel.

CENAR BAJO LA LUNA
A la hora de cenar, los hoteles cinco estrellas ofrecen buffets para seguir haciendo uso de la pulserita. Pero si lo que se busca es explorar las opciones gastronómicas de Punta Cana, el menú es variado. Los mariscos encuentran su mejor expresión en restaurantes como Langosta del Caribe, un sitio muy de moda situado en la zona de Cortecito, en la orilla de la playa (la especialidad aquí es la parrillada de langosta). También son recomendables: Jellyfish, El Pescador Metrú y el Huracán Café.

En general, la gastronomía dominicana presenta características de una cocina “criolla”, es decir, de origen europeo pero desarrollada en América y con influencias africanas. Los platos locales utilizan coco, plátano asado, cerdo, pollo, carne, habichuelas y arroz como elementos más comunes. Resulta imperdible un manjar que los dominicanos llaman el Locrio, una suerte de paella española a base de arroz, camarones, gambas, bacalao y sardinas. Y nunca debe faltar una guarnición de Tostones, que son plátanos verdes, fritos y condimentados con sal.

fotos: Ministerio de Turismo de la República Dominicana

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