22.04.2013

Quesos untables: cómo es cada marca y cuáles son las variedades más ricas

Se apoderaron de una gran parte la góndola y ya forman parte de la rutina de compras mensuales. En esta nota nos hundimos en este untuoso mundillo.


Descubierto hace varios miles de años, el queso tiene una historia apasionante que habla de animales extintos, mercaderes árabes y resultados provenientes de un intento fallido de conservación de la leche. Bastante lejos de esas leyendas y en una época donde reina el escepticismo, nos encontramos con que la creación de los quesos untables carece de romanticismo y nada tiene de casual: fueron pensados y diseñados para satisfacer necesidades ya existentes en los consumidores.  

A nivel local, Adler fue el precursor ,animándose a ofrecer en la década del 60 un producto para entonces nuevo, tanto en sabor como en textura y con la ventaja de un comprobado éxito en Europa: los famosos triangulitos. Un par de décadas después llegaron los quesos blancos que, si bien eran una novedad, no se destacaban en sabor sino que llegaban enarbolando la bandera de lo sano para reemplazar a la manteca y la margarina. Apenas unos años más tarde, y de la mano del 1 a 1, desembarcó el norteamericano Philadelphia y, finalmente, fueron La Serenísima y Sancor los que pusieron mucha dedicación (y bastante marketing) para crear la categoría de quesos untables saborizados nacionales que hoy, además de tener más de una decena de marcas, se lleva casi el 5% de los más de 10.000 millones de pesos que factura anualmente la industria láctea.

“En la Argentina el primer queso untable fue Mendicrim, que nació en los 80 como una propuesta
innovadora, moderna, práctica y saludable que le ofrecía una solución al ama de casa en el
momento del desayuno y la merienda”, cuenta Teresa Gowland, responsable de Marketing de Quesos de Sancor. Claro que este fue apenas el puntapié inicial para la creación de una categoría que pronto agregaría sabores, texturas y sofisticación.

“Notamos que las situaciones de consumo no se limitaban solamente a estos dos momentos –afirman en La Serenísima–, sino que se utilizaban con frecuencia para elaborar comidas, salsas, dips en picadas y otro tipo de preparaciones. Por eso comenzamos a trabajar en el desarrollo de nuevas presentaciones, saborizadas, para poder lograr un producto que fuera de utilidad, práctico y también sabroso”.

La realidad es que los quesos untables son una respuesta a una inquietud que planteó, casi inocentemente, el consumidor y que las grandes marcas de lácteos escucharon y supieron aprovechar. Con nuevos quesos de base y sabores que año a año se actualizan, los untables ofrecen productos que, con tan sólo ponerlos en una vajilla coqueta, pasan como dips “de autor” para más de un desprevenido.

¿Cómo es cada una de las variedades? ¿Cuáles conviene comprar? A continuación, nuestros recomendados:

Adler: para comer con la mano
Su envase triangular marcó un hito y, aunque técnicamente no es un queso untable sino procesado, merece el reconocimiento de haber sido el primer saborizado en llegar a las mesas locales en años 60. Actualmente lo fabrica Milkaut, una empresa que hasta 2011 era nacional para luego pasar a manos de la francesa Bongrain. Si bien su gama de sabores es conservadora, hay para todos los gustos: fontina, gruyere, salame, queso azul, parmesano y jamón. Se puede untar, pero al ser compacto resulta una pesadilla para las tostaditas que probablemente se rompan, así que para ahorrarte las migas, lo mejor es consumirlo como viene e ir sacando su papel metálico a medida que lo vayas comiendo. Todos los sabores se consiguen a $8,90.

Philadelphia: caro, pero el mejor

Creado en el año 1880 por un tal Mr. Lawrence en la ciudad de Philadephia, este queso fue el precursor de los quesos crema e hizo su entrada triunfal en la Argentina en los años 90 cuando inclusive llegó a formar parte de la canasta básica de cualquier familia. Su textura es perfecta para untar y su sabor, si bien muchos se le acercan, es único. Aprovechando que ahora se consiguen bagels a la vuelta de cualquier esquina, agregales un poco de salmón ahumado y ciboulette para transportarte directamente a Manhattan. Bueh… no tanto, pero casi. Por tratarse de un producto importado, sale más del doble que su competencia nacional: $29,50.

Finlandia: el que marca el camino
Se lanzó al mercado en 2004 y fue directo a pelearle el trono al Philadelphia. Suave y cremoso, se posicionó como la alternativa perfecta para reemplazar un queso que post devaluación se había encarecido. Y le fue muy bien. Rápidamente se consolidó como líder y referente de la categoría y, una vez allí, fue presentando alternativas para conformar a todos. Así fue como a sus sabores clásico y light se sumaron el de jamón y parmesano light, gruyere light, provolone, oliva y tomate y nuestro preferido: cheddar light. Basta ponerle un chorrito de crema o leche caliente para crear una salsa perfecta tanto en sabor como en textura. Es ideal para complementar nachos, acompañar papas al horno o incluso para gratinar pastas. Se consiguen a $10,70.

Tholem: para todos los gustos

Para no perder mercado en un segmento que no bien apareció comenzó a dar que hablar, en 2005 Sancor “gourmetizó” su línea de quesos Tholem para competir mano a mano con sus históricos rivales. No le fue bien con los sabores “salmón rosado” y “ciboulette” (fueron discontinuados) pero el resto de la gama se amplió y hoy es el que mayor variedad ofrece: clásico, clásico light, cuatro quesos, cuatro quesos light, queso azul, queso azul light, jamón de la sierra, jamón de la sierra light, salame, napolitano y cheddar. Elegimos para recomendar el sabor salame de Milán, bien suave, con pedacitos de salame que se ven a simple vista y para nada invasivo. Compañía perfecta para una picada con grisines o tostaditas. Precio: $10,70.

Ilolay: sabores gourmet
Ubicada en la provincia de Santa Fe, corazón de la cuenca lechera nacional, esta empresa fundada en 1928 por Alfredo Williner combina la tradición suiza de la familia con la calidad de la materia prima local. La gama de productos es muy completa y si bien abarca de forma correcta los sabores clásicos (jamón, queso azul, gruyere) marca la diferencia con su línea “Sabores Gourmet”: finas hierbas, ciervo ahumado y el más que recomendable salmón rosado que, no sólo no tiene competencia local, sino que es muy versátil: va bien para untar en galletitas y mezclado con crema y resuelve perfecto una rica salsa para pasta corta. No se consigue en las principales cadenas de supermercados pero sí en supermercados chinos y almacenes gourmet a $ 6,20 el envase de 100 gramos.

Cremón: como su nombre
A principios de 2012 La Serenísima presentó este producto que no es otra cosa que la versión untable del Cremón, un queso fresco suave y muy rico. Tiene el mismo sabor, tal y como prometen, y su textura es súper cremosa. Si bien está pensado para el desayuno o la merienda, es bastante versátil por lo que se lo puede usar también para cocinar (combina muy bien con arroz) o para realizar dips con tan sólo agregar alguna hierba aromática, jugo de limón, verdeo o ciboulette. Cuesta $10,50 y se consigue en cualquier supermercado.

Tregar: el distinto

Con más de 60 años en el mercado, Tregar sorprende por la calidad y variedad de sus productos. Y sus quesos untables no son la excepción. Todos están hechos a base de un queso que, si bien no es tan conocido a nivel local, es uno de los más antiguos de la región de Normandía en Francia: el Neufchatel. Firme pero cremosa, la textura es excelente y su sabor, único. Viene en diferentes opciones que van desde el clásico, con salame, con jamón, con queso azul y una variedad clásica light. Para recomendar elegimos el clásico, elástico, bien untuoso, con un sabor pronunciado y muy sabroso, ideal para reemplazar el queso crema en sándwiches de pastrón o potenciar uno de crudo y queso. Cualquiera de las versiones se consigue a $8,20.

La Paulina: el tapado

Esta compañía fundada en 1921 fue adquirida por Saputo (la empresa láctea líder de Canadá) en el año 2003 y a la fecha es la tercera empresa láctea a nivel facturación del país. Con un perfil más bien bajo comercializa una gama bastante interesante de quesos untables: clásico, jamón, azul, light, fontina, cheddar, cuatro quesos, port salut y port salut light. De todos, el más destacable es el fontina, apenitas picante y con un sabor muy bien logrado, queda perfecto con pan negro o grisines integrales. Todos se consiguen a 10 pesos.

Por Maximiliano Kupferman 

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