05.10.2018

Ranking: los 6 mejores lugares para pedir tablas de fiambres y quesos

Los almuerzos y atardeceres de primavera invitan a comidas más livianas, para picotear un poco de todo y acompañar con un buen vino; recorrimos la ciudad y elegimos estos seis lugares para que pruebes las mejores tablas de charcuterie.


Sobran excusas para explorar la gastronomía de Buenos Aires. Con la llegada de la primavera, los días se extienden, las salidas se multiplican y las ganas de disfrutar las tardes-noches son casi diarias. Con este clima, la picada se convierte en una de las estrellas de la hora del copetín. Como con casi todo lo que llega a la mesa, se pueden disfrutar tablas de autor y con productos artesanales. Ya no es sólo papitas, maní y queso, ahora los fiambres tienen nombre propio y lugar de origen, los panes son de masa madre, hay chutneys, panal de miel y frutos secos premium. Planeta Joy recorrió la ciudad para recomendarte las picadas gourmet que tenés que probar.

Ultra fancy en CASA CAVIA

Al atardecer, en el patio del bar y con un cocktail de la carta diseñada por Lucas López Dávalos, así tenés que probar alguna de las dos tablas ($580) del restaurante/perfumería/librería de Recoleta. Ambas llegan a la mesa acompañadas por un chutney de estación, frutas asadas, pistachos, panal de miel y pan de masa madre. La de quesos incluye cottage, 4 esquinas y patagonzola de Couly, burrata de Granja Arrivata, queso ahumado de La Suerte y camembert de Cabaña Piedras Blancas. La de fiambres: bresaola, bondiola a la pimienta, mortadela con pistachos, jamón crudo, salame de Tandil y porchetta de Cabaña Las Dinas. 

Cavia 2985, Recoleta.
www.instagram.com/casacavia

Fusión vasca en LEKEITIO VASCO ORIENTAL

¿Qué surge cuando un chef crece entre recetas vascas y filipinas? Un lugar como Lekeito, cuyo dueño Shanti Aboitix busca mixturar estas dos herencias en platitos y platos para compartir en el centro de la mesa. La picadota (de inspiración) vasca 2.0 tiene bresaola de búfalo, chorizo ibérico, queso ahumado, tapenade de tomates secos, mantequilla de hierbas, verduras en escabeche (berenjenas, cebolla y morrón) y una canasta con panes de masa madre y focaccia casera ($400). Acompañala con sidra artesanal. Un detalle: el agua es sin costo. Aplausos.

Santos Dumont 4056, Chacarita.
https://www.instagram.com/lekeitiovasco

Italiana en IKE MILANO

Hay vida gastronómica más allá de la Av. General Paz, y cada vez más. En la clásica Dardo Rocha de Martínez, se encuentra uno de los mejores restaurantes italianos del país: Ike Milano, comandado por el milanés Alberto Giordano. Si bien las pastas -especialmente, los espaguetis ahumados con langostinos- son las estrellas del lugar, el Gran Antipasto della Casa ($790) es el mejor comienzo -compartido- de la experiencia. Incluye jamón crudo, mortadella con pistacchi italiana, burrata y degustación de quesos de nacionales e italianos. Se sirve con panes artesanales, aceitunas negras y conservas de la casa.

Dardo Rocha 2602, Martínez .
https://www.instagram.com/ikemilanoresto

Copa en mano en VICO WINE BAR

Seguramente escuchaste hablar de este spot en donde el comensal se sirve el vino (en tres medidas: 35ml, 75ml y 150ml) directamente de alguna de las máquinas expendedoras Winemeotion con una tarjeta que se carga con “crédito”. 

La carta del chef Julián del Pino rebosa de platos elaborados en base a productos de estación que vale la pena probar, como el cordero braseado con ñoquis de queso manchego; pero, sin dudas, la tabla de fiambres y quesos ($375) es una buena elección para para acompañar algunas de las 140 variedades de etiquetas nacionales y extranjeras. ¿Qué tiene? Proscuitto parma italiano, mortadela con pistachos, finocciona elaborada por Pietro Sorba, brie de La Suerte, gorgonzola, ligne noir de Cabaña Piedras Blancas, panal de miel y canasta de panes. No terminen la noche sin pedir un cocktail de Vico, son una verdadera sorpresa.

Gurruchaga 1149, Palermo.
https://www.instagram.com/vicowinebar

 

O un trago de autor en LA FERNETERÍA BAR & EATERY

Las cervecerías, los wine bar y ahora las ferneterías. Poco a poco, el concepto se instala en Buenos Aires. Este bar, que abrió hace pocos meses en Palermo, ofrece cinco variedades de fernet para beber en las combinaciones clásicas y cocktails elaborados por alguno de los bartenders más importantes del país, como Mona Gallosi, Federico Cuco, Matías Merlo, Sebas Atienza y Gon Cabado. El menú del chef Rodrigo Sieiro ofrece una propuesta italiana de alto nivel pero descontracturada, que también tiene, por supuesto, una opción de picada: burrata con avellanas spicy ($240) y jamón crudo, bresaola y salme ($350). El pan es de masa madre. 

Serrano 1349, Palermo.
https://www.instagram.com/laferneteriabar/

 

Argentina en VERDE OLIVA

Si estás de paseo por San Telmo, también podés probar una de las picadas más completas de la city. En medio del renovado Mercado está Verde Oliva, un spot que ofrece tablas con productos artesanales de diferentes puntos del país en cuatro tamaños: chica ($300 y comen dos), mediana, grande y extragrande. La chica viene con salame de puro cerdo, cantimpalo de cerdo, longaniza, salame de ciervo ahumado, lomo de cerdo horneado a las finas hierbas, jamón crudo, bondiola, pepinos agridulces, aceitunas negras y verdes, provolone, muzzarella con aceite de oliva y pimienta y queso artesanal con especias. A mayor tamaño, más ingredientes y se suman variedades como quesos de oveja de la Escuela Salesiana de Tierra del Fuego, lomo de jabalí y paté con trucha. El dato: se puede pedir para llevar.

Bolívar 970, San Telmo.
https://www.instagram.com/verdeoliva.regionales/

Bonus track: Prepará una picada para que te lluevan likes en Instagram

La comida entra por los ojos, y más en esta época. Por eso, consultamos a la especialista en estilismo gastronómico María Eugenia Vega cómo armar en casa una tabla de quesos y fiambres que tenga el mismo glamour que la de un restaurante haute cuisine. 

“La picada es una comida simple, así que no debemos complicarnos tanto en el armado. Recomiendo pensar en diversidad: en los ingredientes, en la forma de cortarlos y en la vajilla, por ejemplo, un vaso puede servir para poner un dip o unos espárragos”, explicó la foodstylist.

Además, Vega nos da tres nos y tres sí. No toda la vajilla haciendo juego, no sólo tablas chatas, no sólo fiambres y queso clásicos. Sí intercalar los colores de los ingredientes, sí disponer los productos para que generen volumen y sí a los panes enteros. 

Por Mercedes Spinosa.

 

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