07.03.2016

Red Blends: una nueva moda en vinos tintos

Los ya conocidos tintos de corte se muestran con una faceta renovada. Cautivar nuevos consumidores y darle a bebedores curiosos más opciones: ésa es parte de la explicación.


Vivimos un momento curioso en materia de consumos: desde las barbas de otro tiempo a los moños que aportan un toque vintage a la ropa, parecería que hoy el pasado es una gran fuente de inspiración. En parte, porque la verdadera innovación genera más rechazos que la reinvención de viejas vanguardias y, otro poco, porque el consumo —cada vez más segmentado — abre la ventana a cambios constantes.

Un ejemplo perfecto en cuestión de vinos es la invención de un segmento llamado red blends. Si uno hace memoria, descubrirá que no existía esa nomenclatura en la góndola de hace cinco años. Pero ahora, al menos una docena de marcas echan mano a esa imprecisa precisión: red blends, que en pocas palabras es el viejo y querido corte, reinventado con nuevo nombre y nuevo pack. 

BRANDING Y ALGO MÁS
El asunto, sin embargo, va un poco más allá de una puesta en escena: involucra un puñado de verdades y algunas nociones básicas de branding. Entre las verdades, hay que decir que el consumidor de vinos está inmerso en un viaje que va desde la fidelidad a las marcas que les gustaban a nuestros padres, a la infidelidad total en la que vivimos nosotros. Esto se da, al menos, en el grueso del mercado, donde la oferta es tan grande que resulta más alentador probar cosas nuevas (diferentes y excitantes, con un alto grado de calidad) antes que caer en lo mismo de siempre. Claro que esto se aplica para quien guste particularmente del vino y esté cerca de su lógica.

Pero para quienes no, también hay otra verdad. Porque para esta mayoría, las nociones elementales del vino son algo esquivas. Hay que pensar que para alguien que se formó durante años tomando la misma gaseosa, el salto hacia el vino es cuántico. Aquí todo cambia, todo puede ser diferente y sutil. Entonces, el plan es entrar por una marca simple, made in Miami, en perfecto inglés: red blend.

LO QUE VIENE DE EE.UU.
La movida no es solo local. En Estados Unidos es una de las tendencias más interesantes que emergieron a partir de 2012. Las razones de su surgimiento son las mismas que aquí, por lo que la consultora Nielsen incluyó en su análisis al segmento red blend, según publicó recientemente The Wall Street Journal. Allá, marcas atrevidas como Shebang! Eighth Cuvée, Ridge Vineyards Three Valleys y DYN 2880 Napa Valley Red dan cuenta de la movida.

Para las bodegas locales, el mercado estadounidense es clave. No solo por interés y volumen, sino también porque allá pueden probar ideas y subirse a algunas tendencias que luego replican en otros mercados. Es el caso de los red blends. Los principales impulsores a nivel local son jugadores con peso en el mercado del norte, empezando por grandes como Catena Zapata y Trapiche, y siguiendo por bodegas medianas y exitosas como Chakana y Susana Balbo Wines.

Una curiosidad de nuestro mercado es que aquí se producen cortes, blends o assemblages hace rato: ubicados en la base de la pirámide, como vinos sin mención varietal, o bien arriba en la cumbre de los precios, donde se apuntalan las marcas de prestigio. Ahora, sin embargo, los red blends ocupan el segmento medio alto. Precisamente ahí, donde el consumidor es completamente infiel, la salida de nuevos vinos al mercado supone la posibilidad de ofrecer un tinto amable y destacado como opción a un cliente con ganas de cambio. De esta manera, se busca que salte entre ofertas de una misma bodega.

PARA PROBAR
Por todo esto, los red blends —pero también los cortes, a secas — son hoy son un punto caliente en la góndola. Y habrá más, en la medida en que los que ya están hayan resultado exitosos para reinventar lo ya inventado. Como las barbas y el moño, el truco hoy no está en el objeto, sino en quiénes lo lucen. Y para lucir alguna de las etiquetas que hoy arman el segmento, conviene probar las que siguen. 

Chakana Estate Selection Red Blend (2013, $277). La tercera cosecha de este tinto de bodega Chakana, ubicada en Mendoza, combina uvas y terroir: 60% Malbec, 20% Cabernet Sauvignon, 20% Syrah, de Altamira y Agrelo. Resulta un tinto importante, con aromática frutal y herbal, con una madera evidente, y una boca apretada y convincente, intensa y de taninos moderados. Perfecto para quien ya haya pasado la prueba de los tintos potentes. 

Terrazas de Los Andes Barrel Select Red Blend (2013, $240). Lanzado en octubre pasado, este tinto representa la máxima aspiración del corte para un enólogo: Malbec, Cabernet Sauvignon, Petit Verdot y Merlot cada uno de una finca cuyas mejores barricas forman parte del blend. Delicado y fragante, con recuerdo frutal y herbal, ofrece una boca elegante y de paso envolvente. De concepción moderna. 

 

Nicasia Red Blend Malbec (2013, $188). En nuestro archivo, figura como el primer tinto local en usar esta nomenclatura. Fue en 2012, cuando Catena Zapata lo lanzó al mercado. Lo interesante es que se trata de un Malbec, con un toque de Cabernet Sauvignon y Petit Verdot, a la vieja usanza de los vinos bordeleses. De color violáceo e intenso, su aromática es frutada y abierta, con un paladar goloso y jugoso al mismo tiempo. Buena puerta de ingreso al segmento. 

Rama Negra Reserva Red Blend (2011, $185). Bodega Casarena tiene dueños internacionales. De ahí se explica que resulten permeables a las tendencias globales: cuando lanzaron su vino de corte lo llamaron, sin rubor, red blend. Se trata de un tinto corazón de Malbec, con un 20% Cabernet Sauvignon, 7% de Franc y un 3% de Petit Verdot. Aromático, con frutas rojas y trazo herbal, al paladar es caudaloso y fluido, con soltura de paso.

Álamos Red Blend (2015, $148). Con cosechas en el mercado global a partir de 2008, Bodega Catena Zapata lanza ahora la 2015. Corte de Malbec, Cabernet Franc y Petit Verdot, como el combo lo sugiere, es un vino exótico: frutado en rojo, bien intenso, y con un trazo expectorante que, una vez en el paladar, aporta delgadez y tensión. 

Críos Red Blend (2014, $109). Susana Balbo tiene en su línea Críos una joyita de buen gusto. Elaborada con uvas de Valle de Uco, esta primera cosecha combina 60% Malbec, 15% Cabernet Sauvignon, 15% Petit Verdot y un 10% Tannat. Y ofrece un vino de aromática frutada y balsámica bien intensa, con algo de especias. Muy atractivo. Firme al paladar, tiene un paso amplio y, a la vez, levemente apretado que lo convierte en número puesto para la mesa.

 

Los Cardos Red Blend (2013, $95). Lanzado al mercado a fines de 2014, este vino de Doña Paula, una importante bodega exportadora, se inscribe de lleno en la tendencia. Está elaborado a base de Malbec, Cabernet Sauvignon, Syrah y Tannat, cultivados en el Alto, la finca de Ugarteche, de donde proviene la línea Los Cardos. Frutado y ligeramente balsámico, al paladar es caudaloso y de buena frescura. Para buscadores de sabor.

Killka Blend (2012, $95). Bodega Salentein ofrece este vino en la Argentina como “blend” a secas, mientras que en el mundo es red blend. Una sutileza que responde a las tendencias globales. Cualquiera sea el caso, el tinto, corte mitad Malbec, con un 35% de Cabernet Sauvignon y el resto de Petit Verdot de Valle de Uco, es uno de los jugadores fuertes. Con aromas frutales y trazos balsámicos, resulta intenso al paladar. Posee frescura elevada y taninos moderados pero activos. 

Euforia Red Blend (2014, $70). Lanzado a fines de agosto pasado por bodega Goyenechea, supone un cambio sustancial en materia de red blends, ya que su base no es Malbec. Se trata de un tinto al 85% Merlot, por lo que resulta fragante y frutado, de una atractiva aromática, y una boca de paso jugoso y apenas marcada por unos taninos delicados. En todo caso, cierto dulzor empata la boca para flamantes bebedores en plan de acercarse al vino. La etiqueta street art también apunta en esa dirección.

Imago Red Blend (2014, $70). Bodega Trapiche lanzó, en 2014, una línea llamada Imago que incluía este red blend, anticipándose a la aparición de etiquetas alocadas en el mercado. En eso, este vino es doblemente moderno. Se trata de una combinación de Cabernet Sauvignon y Malbec, que ofrece aromática plena y frutal, paladar goloso y lleno de sabor, ideal para los bebedores que arrancan con el tema.



OTRAS DENOMINACIONES

Como la categoría red blend es relativamente nueva, algunos tintos recientes la evitan con elegancia. Uno de ellos es el flamante Finca La Linda Smart Blend (2013, $150), que combina con estilo la rareza del Cabernet Sauvignon, el Syrah y Tannat en un tinto envolvente y de taninos finos. Otros, de reciente aparición (octubre de este año), son la pareja de vinos Nieto Senetiner Blend Collection (2014, $115): uno elaborado con Malbec y Cabernet Franc; el otro, con Cabernet Sauvignon y Cabernet Franc. Dos vinos de paladar fácil y sabroso. 

 

Por Joaquín Hidalgo 

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