26.08.2014

Smart buy: recomendaciones gourmet para el consumidor inteligente

Comer un rico plato por no mucho más de 100 pesos, beber un cóctel de autor por 50, comprar alimentos orgánicos a bajo costo. Salimos a buscar lugares y productos con la mejor relación precio-calidad del mercado y te contamos cuáles son.


En tiempos en los que una cena sin gracia en cualquier pizza-café-restó no baja de los 150 pesos por cabeza, encontrar alternativas que puedan satisfacer el apetito gourmet sin detonar el presupuesto no es tarea fácil. Pero sí posible. Bistrós que acercan la alta cocina al bolsillo medio, happy hours ganadores, productos delicatessen nacionales que igualan la calidad de los importados y están etiquetados en pesos. Perlitas para golosos en pastelerías y casas de té, y hallazgos para amantes del vino en circuitos alternativos de venta o de la mano de bodegas que logran dar más que sus competidores manteniendo a raya el costo. Los especialistas de JOY en cada materia se lanzaron a buscar las mejores ofertas en el mercado local. ¿Qué comprar, qué comer, qué beber y en dónde, para cuidar al paladar y a la economía por igual?

RESTAURANTES
Que no cobren cubierto, que ofrezcan un menú conveniente al mediodía, que no se excedan en los precios de los vinos ni de los postres o que cuenten con la opción de descorche. Estos pueden ser algunos de los indicadores a tener en cuenta a la hora de elegir un restaurante que cierre en términos de precio-calidad. Claro que definir un best buy no es tan fácil. ¿Best buy para quién? ¿Con qué presupuesto? Sarkis podría entrar en la bolsa, pero también el restaurante de un hotel cinco estrellas como Nuestro Secreto, en el Four Seasons, o un bistró como Astor. Lo mejor es dividir en dos el concepto: por un lado, lugares a cargo de chefs talentosos y de peso en los que no hay que dejar medio aguinaldo para pagar la cuenta y, por el otro, restaurantes menos gourmet, pero súper rendidores.

Altos chefs, bajos precios. En el primer grupo, uno de los que allanaron camino y todavía sigue vigente es Las Pizarras, el bistró que Rodrigo Castilla abrió en 2008 con impronta de cocina de mercado y que es una buena opción para cualquier noche de la semana. Los platos rondan los 100 pesos, lo cual es muy razonable teniendo en cuenta que una simple entraña casi siempre supera ese precio en cualquier parrilla barrial. En la misma frecuencia se inscriben Astor, con una cocina de alta gama y ambiciosa a precios amigables: probás platos creativos con productos de primera y el cubierto promedio no llega a los $200… la mitad de lo que costaría, por ejemplo, una cena en Sottovoce o en Dashi, por nombrar dos clásicos de la alta gama porteña. En la misma senda va Bis, la propuesta “apta para todo público” de Gonzalo Aramburu, un cabal ejemplo de best buy: vinos baratos y platos preparados a partir de ingredientes de temporada, algo de tecnología –máquinas de vacío, roners– y la mano y el genio de un chef considerado uno de los mejores de su generación. Un cochinillo preparado durante 24 horas con polenta y vegetales, por ejemplo, cuesta 125 pesos. Además, no cobran cubierto. Nuestro Secreto es otro de lo que sorprenden por sus precios terrenales, sobre todo si se lo compara con otros restaurantes de hoteles cinco estrellas: no en cualquier lado podés comer un impecable bife de costilla con vista a la mansión Alzaga Unzué, a sus jardines y su pileta por $150.
 
Bistrós alternativos. Entre los bistrós interesantes y a buen precio vale recomendar algunos nombres más. Dos de Zona Norte: uno es el bonito y siempre efectivo Naná en la nueva costanera de Vicente López y el otro es el recién inaugurado Alo’s, donde hay descorche por 70 pesos y el precio promedio es de 170. Para los comensales de apetito generoso y bolsillos no tan abultados están las noches francesas de Patricia Courtois en el restaurante de la Alianza Francesa: por 250 pesos se come muy bien (codornices rellenas sobre hinojos braseados, sopa de cebolla, degustación de patés), no se cobra cubierto y también hay un servicio de descorche por 70. O María Fedele, un pequeño secreto dentro de la Asociación Nacional Italiana con un menú fijo de $205 más bebidas, que incluye antipasto, pastas, segundo plato y degustación de especialidades italianas.

Precios ganadores. Otros restaurantes que no fallan y cuyo dato hay que tener siempre a mano al momento de buscar un ganador en el rango precio-calidad son el bodegón temático Perón Perón, el peruano Chan Chan (y su vecino bistró El Perlado, de los mismos dueños) o el nuevo Chochán –delicias en cerdo–, la propuesta de la cocinera Naiara Calviño con piqueos que rondan los 35-50 pesos, sándwiches por 70 y principales (para compartir) por 190.  

BARES Y COPAS
Estas son algunas de las mejores barras para tu garganta y tu bolsillo. Y los mejores momentos para visitarlas.

Precios populares de lunes a lunes. En algunas barras podés darte el lujo de caer a cualquier hora, sin buscar ofertas ni happy hours, sabiendo que no ponés en riesgo tus finanzas ni sacrificás la calidad de lo que bebés. Korova (en Olivos), Duarte, Soria y el recientemente abierto Festival (de los dueños de Soria) son tus mejores apuestas: en todos ellos los tragos están entre 50 y 60 pesos, a veces incluso menos si se trata de un aperitivo sin bebida blanca. Si tenemos en cuenta que en barras como Frank’s y The Harrison muchos cocktails similares superan la barrera de los $100, entenderemos que estos precios son muy amigables. En general, estos bares ponen énfasis en los omnipresentes aperitivos y la coctelería clásica, y definitivamente es lo que te van a recomendar: un Old Fashioned, un Negroni o un Cynar Julep son opciones que no fallarán. También podés probar algunas de sus opciones de autor, el Lila de Duarte (gin, ciruela, pomelo), el Jazmín Oriental de Korova (sake, lima, azúcar y té de jazmín) o el Sorita, tanto en Soria como en Festival (Absolut Vanilla, cranberry, lima, azúcar y jengibre). Salvo en Korova, en todos se puede también picar algo por sumas moderadas.

Señora, no se lo pierda. Pero además de estos bares, que te sacan de apuro siempre, algunas de las mejores barras de la ciudad tienen propuestas amigables en determinados días y horarios, para que puedas disfrutarlos y conocerlos aún si en general no te da el piné. Ocho7ocho, el ya histórico bar de tragos de Villa Crespo que en junio cumplió diez años, tiene un buen set de ofertas en el marco de su Hora Vermouth, de lunes a viernes de 19 a 21. Un cóctel de la lista de aperitivos y una tapa (que pueden ser boquerones, bruschettas, queso Lincoln y muchas opciones más) salen a $ 75, es decir: el mismo valor que, en promedio, tienen los tragos de la carta. Dos cócteles también a $ 75 y la pinta de Heineken en 2x1. En Doppelgänger, otro clásico porteño, tenés una de las mejores ofertas de la ciudad: la Doppelganga, sin límite de horario, es una listita de dos o más tragos que cambia todas las noches y cuestan  $ 100 el par. Podés pedir dos del mismo o cambiar. Por último, si pertenecés al bello sexo, algunos bares ofrecen “noches de chicas” muy convenientes: tanto Lupita como Negroni tienen 40% de descuento en mesas de mujeres un día de la semana (martes en Lupita Puerto Madero, miércoles en Negroni y Lupita Cañitas, jueves en Lupita Palermo).

PROUCTOS GOURMET
Encontrar un producto best buy en la góndola no es una tarea fácil. Primero es necesario desterrar el preconcepto de que “lo importado es siempre mejor que lo nacional”. Luego, ver más allá de los packagings, dar segundas oportunidades a ciertas marcas y, sobre todo, no tener miedo a probar nuevos productos. 

En el super. Si fuera por el envase y por su precio económico, por ejemplo, nadie compraría el Mascarpone de la marca Festa, un queso exquisito y con varios premios en su haber que cuesta $18 el pote de 250 gramos (casi lo mismo que cualquier queso blanco de primeras marcas). Otros pasarían por alto el aceto Casalta tipo reducción ($47 los 400cc) por no saber que detrás de esta maravilla concentrada y llena de sabor hay una empresa centenaria como la de los Hermanos Porta. No es sencillo, pero una vez que estés libre de prejuicios podrás incursionar en el mundo orgánico que, dicho sea de paso, no siempre es tan caro como dicen. Allí encontrarás, por ejemplo, la miel cremosa orgánica de Las Quinas, un producto que no solo es suave, delicado y muy aromático sino que toda su manufactura está certificada. Todo por $40 el frasco de 500 gramos. Claro que también hay categorías más fáciles como la de las pimientas, donde el molinillo de mix de Indo se destaca a $49 por su practicidad y su posibilidad de recargarlo, y otras que son bastante más complicadas como la de los aceites de oliva. Todos se ven más o menos iguales, todos dicen básicamente las mismas cosas, hay muchísimas opciones y los precios son dispares. Pero la calidad no es denominador común y, entre los mejores, el que se destaca por ofrecer lo máximo al mínimo costo es Zuelo, de Familia Zuccardi. Con tres variedades (clásico, suave e intenso) y a un módico precio de $55 la botella es un best buy asegurado en su segmento.

Importados:
un lujo factible. Todo sibarita que se precie de tal, no se va del supermercado sin recorrer la góndola de importados. O al menos así era hace algún tiempo, antes del control a las importaciones. Si últimamente pasabas de largo de este sector para no tentarte, volvé: varios best buy sobrevivieron al descarrilamiento de precios. Es el caso de la salsa Tabasco, que se consigue en su versión más chica (60cc) a $50, o de los nachos Macritas ($31), que pocos conocen y son mucho más sabrosos y económicos que los más vendidos en los kioscos locales. Además, con los descuentos que ponen las cadenas, muchas veces gran parte de los importados sube a categoría best buy y encontrás productos como el kétchup Heinz a $50 o la mostaza Maille a $70, apenas unos pesos más cara que cualquier nacional de las “tipo Dijón”.

Barrios y mercados. Pero si el super no termina de satisfacer tus necesidades, siempre estará el Barrio Chino y un puñado de reductos especializados como The Pick Market (Quintana 570, Recoleta y sucursales) o PuntoCuc (J. L Borges 1732, Palermo) para que puedas darle rienda suelta a tus compras y, por qué no, llevarte un dulce de goiabada de Cepera por $45 (que es lo que sale un buen dulce de membrillo) para hacer una pastafrola fuera de serie, o una leche de coco por menos de $50 para usar en postres o salteados. Lo mejor para cerrar la lista es un jugo Natuvid, uno de los mejores y más singulares del mercado, a precio imbatible: hecho con 100% de uvas Torrontés orgánicas, súper dulce y untuoso, se consigue entre 30 y 35 pesos el litro.

DULCES, PANES Y PASTELERÍA
Sí: es posible deleitar al goloso que llevamos adentro haciendo valer los billetes y sin gastar un dineral.

Pastelería y minicakes. Empezá el recorrido por Smeterling, la pastelería de Isabel Vermal. Exquisitas y con combinaciones originales, sus tortas son la mejor opción. En concreto, no te podés perder la Corazón de Velours (de chantilly de chocolate con leche sobre dacquoise de avellanas tostadas) ni el postre blanco, de crema de nueces y castañas en almíbar, cubierto por un biscuit de vainilla y coco en hebras. Aunque no siempre es ocasión para comprar una torta entera que ronda los $250, no hay que resignarse a un bizcochuelo bodoque de confitería ya que por casi el mismo precio, tenés minicakes que rinden dos porciones y cuestan entre 48 y 54 pesos. Sí: un regalito. Se pueden comer ahí o llevar a casa y compartir a la hora del postre.

Chocolate. “¿Cómo hacen para que este Marquise tenga un sabor tan intenso?”, te preguntarás al probar el postre en algún restaurante de los buenos. Muchos saben que la respuesta está en la calidad del chocolate. Lo que no tantos saben es que ese mismo chocolate que usan los mejores pasteleros se vende al público y a muy buen precio. Para comprobarlo, pasá por el local de Fénix, en Constitución (Solís 2022) y elegí las tabletas de origen único de su línea Salgado ($55). Y no te quedes ahí: también tienen alfajores ($9), barritas rellenas con dulce de leche ($9) y cacao amargo ($87 el kilo), todo en calidad muy superior a la del resto del mercado y, en relación, más económico.

La hora del té. El prejuicio indica que el Alvear Palace es una suerte de castillo de cristal inaccesible para el común de los mortales, que no anda con una billetera llena de euros. ¿Quién no quisiera ir al hotel de Recoleta y conocer el high tea de su restaurante L’Orangerie, que incluye infusión, patisserie, mini chips, scones, mermeladas, finger sándwiches y mini gateaux, todo enmarcado en un elegante salón de decoración francesa? El lujo es posible porque los lunes, martes y miércoles se puede acceder a este ritual a $195 en vez de los $240 que cuesta el resto de los días. Perfecto para invertir el vuelto en el taxi y no perder todo el glamour en el bondi, ya que, si hacés la cuenta, veras que terminás pagando casi lo mismo que por un brunch en cualquier deli hipster de Palermo. Si el número aún te resulta alto y se te pasó la hora de la merienda, don’t worry. Si esperás hasta las 19, podes probar las delicias de Le Blé a precio récord, ya que a esa hora arranca el 2x1 en boulangerie. Ideal para hacerse de algunos de los pain au chocolat y croissants más ricos de la ciudad. Le Blé tiene ocho sucursales distribuidas en los barrios de Chacarita, Caballito, Colegiales, Palermo y Recoleta.

VINOS
A la hora de nutrir tu cava hogareña (o tu alacena), no solo es cuestión de saber qué vinos comprar, sino también dónde comprarlos para obtener mayores beneficios.

Dónde comprar. Tres son los caminos. Uno, el supermercado, que cada vez arma promociones más convenientes, del tipo 4x2 (pagás dos botellas, te llevás cuatro). Solo hay que estar atentos a las ofertas de Jumbo y Carrefour y apuntarle a las marcas conocidas que se prestan a este juego. ¿Por qué rebajan tanto el precio promedio?, te preguntarás. ¿Acaso son vinos deteriorados? No te preocupes: el origen del descuento viene desde las bodegas, así que no hay que temer por la calidad del producto. También los supermercados chinos están siendo muy agresivos en materia de precios y venden etiquetas de primera línea por hasta un 30% de lo que cuestan en vinotecas. Como le compran a las bodegas en cash, obtienen cuantiosos descuentos y los vinos están en buen estado porque rotan rápido. Sin embargo, para ir a lo seguro y no clavarte, lo mejor es no adquirir cosechas viejas (nada que vaya más allá de 2012, a lo sumo), etiquetas decoloradas o marcas muy top a precios ridículos.

La segunda vía para conseguir buenos precios es estar en la lista de algunas de las pequeñas vinotecas que publicitan sus ofertas por mail, como Ozono o Espacio G. Así uno se entera de la barata que hacen cada tanto, para sacarse de encima stock y ese río revuelto suele ser una buena oportunidad para pescadores. De manera parecida trabaja Bodega de Bórbore (Av. Mosconi 3654, Devoto), que tiene canastos con rebajas permanentes.

La tercera vía son los clubes. Por un lado, tenés a Bonvivir que ofrece vinos con hasta un 50% de bonificación en etiquetas bien escogidas; en su mayoría novedades. También hay que prestar atención a sitios de descuento como Agrupate, que propone fuertes bajas sobre vinod de bodegas poco conocidas (pueden llegar al 60 por ciento). 

Finalmente, las vinotecas también se anotan con descuentos por caja cerrada o, como es el caso de Frappé con Banco Francés o Winery con Banco Galicia, promociones de hasta un 30% en el total de la compra para ciertos días del mes.

Etiquetas por menos de $60. Cuando aprendés a beber, el precio pasa a ser un detalle secundario. No porque se compre sin mirarlo, sino porque se elige siempre siguiendo el fino olfato de la relación calidad-precio. Y en materia de vinos hay productores que son ases en la materia y consiguen siempre dar un poco más que el resto a igual precio. Esos son los imprescindibles.

Norton Varietales es una línea con una sólida posición por debajo de los 40 pesos. Entre los top de la línea, ponele una ficha al Tempranillo 2012, que la rompe, o bien al Chardonnay 2013 que le suma buen sabor varietal. Novecento Raíces, de Bodega Dante Robino, ofrece en esta gama de precio un Malbec fuera de serie. Perfecto para todo tipo de paladar y que, por su linda etiqueta, lucirá en cualquier mesa de amigos. Otros tintos destacados son los de Finca la Escondida Roble, cuya línea de varietales fue relanzada por Bodega La Rosa con el agregado de Roble en las etiquetas. Se destaca, por lejos, su Cabernet Sauvignon y su Cabernet Franc, que es menos conseguible, pero es de los pocos Franc a precios amigables. Finalmente, anotá a Portillo (de Bodega Salentein) entre los vinos más competitivos del mercado. Sobresale su Malbec 2013, un hit de estilo moderno y jugoso, y su Sauvignon Blanc 2013, también un caso serio a la hora de la hablar de grandes vinos de precio chico.

Etiquetas que rondan los $100. A la hora de darse un gusto, es mejor apuntar un poco más arriba, en torno a los 100, que es donde hoy se obtiene el máximo posible en la góndola sin entrar en gastos excesivos. Empezá por Famiglia Bianchi Malbec 2012: elegido por la Unión de Enólogos de Francia como “el mejor tinto seco del mundo”, este Malbec ofrece un perfil frutado y fresco, de alto vuelo. Lamadrid Cabernet Sauvignon 2011, en tanto, es un típico ejemplar de Agrelo, profundo, aromático y con taninos bien suaves, que gana el paladar con un fondo rico y elegante. Para vinos raros en este segmento de precios, elegí el Viniterra Carménère 2011, que hará las delicias de los entendidos y los que quieran pasar por tales. Aromático y carnoso, es un tinto envolvente y de taninos jugosos. Un best buy nuevito es Brazos de Los Andes Blend 2012, lanzado por Familia Zuccardi en abril de este año. Combina regiones y uvas del Valle de Uco: Malbec, Cabernet Sauvignon, Syrah y Bonarda. Un tinto de volumen y alto impacto de sabor que resulta refrescante por su rica acidez.

TEXTOS: Cecilia Boullosa, Tamara Tenenbaum, Maximiliano Kupferman, Natalie Dzigciot, Joaquín Hidalgo.

 

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