17.10.2014

Té en hebras: las mejores variedades de la góndola

Los prácticos saquitos de té fueron cediendo terreno ante la forma de consumo tradicional: las hebras, que hoy se consiguen en versiones de lo más diversas. ¿Cuáles elegir?


Sommeliers de té, tea makers, tea masters, blends de autor, esencias naturales y hasta cosechas especiales; hace ya tiempo que el té dejó de ser un genérico estándar y pasó a convertirse en un producto más complejo. Si bien aún estamos lejos de los más de siete kilos por persona por año de Turquía (el principal consumidor de té en el mundo), el consumo de té per cápita en la Argentina pasó de 40 gramos por persona por año en 2004 a 170 gramos en 2012, según cifras de la Secretaría de Agricultura, Ganadería y Pesca. La novedad es que, dentro de este contexto de crecimiento, el clásico saquito de té negro, e incluso los tés saborizados, van perdiendo terreno ante un producto que sorprende con opciones cada vez más interesantes: las hebras.

Para los más puristas, el té en saquito siempre fue mala palabra. Inventado en 1904, es la presentación preferida en Occidente pero, aunque cómodo y práctico, el saquito nunca la tuvo fácil y tardó algo más de medio siglo en lograr posicionarse. Hoy, con más del 85% del mercado, es líder indiscutido del segmento pero su reputación está en baja desde que hace unos años las hebras coparon las cartas, las vidrieras y hasta las góndolas de los supermercados.

SACATE EL SAQUITO
A pesar de provenir de la misma planta, las hebras y los saquitos no deberían compararse ya que se trata de productos bien diferentes. Por empezar, la forma de cosecha y de elaboración no son iguales: mientras para el té en saquitos la recolección se hace de forma mecánica, las hojas se muelen y la oxidación comienza apenas se cosecha, el té en hebras se recolecta de forma artesanal, se seleccionan las mejores hojas y el proceso es mucho más cuidado en todas sus etapas. Además, los saquitos tienen resinas, pegamentos y diferentes elementos que pueden alterar el sabor del producto, mientras que la hebra se infusiona directo en la tetera, o a lo sumo en un infusor metálico (o de bambú) que no le transfiere sabor.

Las hebras siempre estuvieron entre nosotros, pero la realidad es que, desde su aparición en los años treinta, la única variedad que se conocía era el té negro y la forma de consumo era bastante rudimentaria: se hervía el agua y se colaba directo sobre la taza, nada de controlar los grados del agua y mucho menos el tiempo de infusión. Esto se mantuvo así hasta mediados de los setenta, cuando las latas metálicas de té suelto en hebras desaparecieron, desplazadas por los saquitos.



LA VUELTA DE UN GRANDE
Por suerte en los noventa, y gracias a las aún vigentes latas de Twinnings, las hebras volvieron al ruedo y palabras como Darjeeling, Lapsang Souchong o Ceylón comenzaron a formar parte del léxico habitual de los sibaritas. A este despertar le siguió, en el 2000, Tealosophy y los más puristas confirmaron que no hacía falta viajar al exterior para conseguir té de excelente calidad. De paso, se popularizó el término “blend”. Algunos años después llegaría el boom del barrio chino de Belgrano, que albergaba té verde, blanco y rojo. Luego las casas de té, las cartas de té en hoteles y restaurantes y, finalmente, su coronación como producto apto para todo público: la llegada a la góndola del supermercado. Hoy, en Argentina, las hebras vuelven a conquistar el mundo del té y estas son algunas de las que no podés dejar de probar.

El de menta y chocolate, de TEALOSOPHY
Hace veintidós años que Inés Berton se dedica al té y es una de las referentes de la industria a nivel nacional e internacional. Desde sus inicios, los más de cien blends que prepara solo podían comprarse en sus tiendas pero, desde hace unos meses, algunas variedades como Sweet Lanka (naranja, cacao y vainilla) o el increíble After Five (el bocadito After Eight hecho té, y sí, es igual) se consiguen en Coto. Una oportunidad perfecta para los que no conocen sus tés y a un precio muy razonable para una marca que siempre fue cara: $20 los 25 gramos, que rinden unas 4 o 5 tazas.

El Chai de INSIDE TEA CONNECTION

Desde sus inicios, en 2006, Tea Connection se caracterizó por sus excelentes tés, sus coloridas teteras y sus relojitos de arena para controlar el tiempo de infusión. Esta pasión por el producto los llevó hace dos años a abrir su propia línea de té y accesorios. Llamaron a Bernd Friedrich, uno de los tea blenders más reconocidos del mundo, y hoy ya cuentan con siete espacios exclusivos. No vamos a hablar de sus geniales ediciones limitadas (la última es Jasmine Classified, té verde Chun Mee con esencia natural de jazmín), ni de su impecable Earl Gray, sino del Ayurvedic Chai que es, quizás, el mejor chai del mercado: base de té blanco de Kenia y té verde con especias de Sri Lanka, jengibre, cardamomo, clavo de olor y Ghee, ingrediente fundamental en la medicina ayurvédica. La lata de 50 gramos se consigue a $96 en Sinclair 3027 (Palermo), y sucursales.



El Earl Grey, de TWININGS  

Con más de 300 años de historia, Twinings es la marca de té más conocida del mundo. Su primer éxito fue el English Breakfast en 1933 y, aunque hay una disputa con Jacksons of Picadilly (su eterno rival), se dice que también crearon la “receta” del Earl Grey, una mezcla de té negro aromatizada con aceite de bergamota, una fruta cítrica originaria de Italia. Por tratarse de un producto importado, a veces se complica conseguirlo, pero se lo suele ver en Jumbo (y en menor medida en Coto) en pequeñas cantidades. Cuando lo encuentres, andá sin dudar al Earl Grey que ronda los $150 la lata de 100 gramos.

El Ceylón, de TRADITION OF BRITAIN
Fundada por el bisnieto de Arthur Brooke, el creador de las famosas tiendas de té Brooke Bond & Company (1845) esta clásica empresa inglesa ofrece una gran variedad de tés en simpáticas y coquetas presentaciones. La línea Traditions está compuesta por té Ceylón de Sri Lanka, viene en latas que representan símbolos ingleses (la cabina telefónica, el bus de dos pisos y el buzón de correo) y es un excelente regalo para que los que recién se inician en este mundo de las hebras lo hagan con estilo. Se consigue en Puntocuc (J. L Borges 1732, Palermo) a $221, aunque también se lo puede ver en el Barrio Chino, Jumbo y Falabella.

Los orgánicos, de MISIÓN NATURAL

Cuentan con sólo dos variedades clásicas (té negro y té verde) y ambas son orgánicas y certificadas por la OIA (Organización Internacional Agropecuaria) en el caso del verde, y Argencert para el negro, lo que permite que parte de su producción se exporte a otros mercados. Cuidando los procesos y la tierra en donde se los produce, llegan a la góndola con una relación precio/producto muy tentadora: $20 los 100 gramos. Su sabor es correctísimo y es ideal para consumir todos los días sin hacer sufrir al bolsillo.



El clásico, de TARAGÜÍ
Las Marías es la productora de té más grande del país y, desde que se realizaron los primeros cultivos de la variedad de Assam en 1950, no han parado de crecer. Desde hace algunos años cuentan en su portfolio con una línea “internacional” en donde hay una interesante variedad de tés puros y blends que en el mercado interno sólo comercializan en saquitos. Lo que pocos saben es que esta línea tiene también, aunque de producción algo limitada, un té clásico en hebras de una calidad increíble. Si ven la lata de 200 gramos (por lo general aparece en Jumbo) es una compra obligada a 63 pesos. 

El Fruit Medley, de HRD

Hace 19 años que Heredia está en el negocio de las infusiones. Empresa inquieta si las hay, siempre se caracterizó por su constante innovación y evolución. Su muy completa línea de tés en saquitos ya es un clásico a esta altura, pero la novedad vino hace apenas un año y medio cuando, después de mucho trabajo, lanzaron la línea de hebras HRD. Más de 20 opciones (y siguen sumando) que van desde clásicos como vainilla o jazmín hasta una línea de frutales entre los que se destacan el de maracuyá, el de frutos rojos y el Fruit Medley, una muy lograda mezcla de rosa Mosqueta, cascara de naranja, pasas de uva, mango, hibiscus, manzana, arándano, pétalos de amaranto y caléndula. Se los consigue en supermercados, Barrio Chino y en Buenos Aires Market, donde suelen presentar nuevas propuestas que, si la gente da su visto bueno, pueden llegar a convertirse en variedades permanentes. Los frascos se consiguen todos al mismo precio: 75 pesos.

LO QUE VIENE: BARES DE TÉ
Primero apareció en las cartas de restaurantes y hoteles. Luego llegó a la pastelería empujado por los bombones y macarons. Más tarde, en helados que se sumaban a los productos listos para beber y, aún con sed, llegó a las barras y se adueñó de algunos cocktails. El té fue ganando terreno y ahora, en Estados Unidos, muestra una nueva cara: los bares de té. Paredes llenas de pequeñas latas, cientos de variedades (puras y mezclas) al alcance de la mano, blends hechos en el momento, además de catas guiadas, degustaciones y cursos. Como para dar la puntada final y confirmar que esto no es sólo una moda, Starbucks hizo su aporte y, a fin de 2013, abrió su primer bar de té en Nueva York luego de haber comprado la cadena Teavana. ¿Llegarán a la Argentina?

Por Maximiliano Kupferman
PH: Erika Rojas

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