21.06.2017

Terroir de bolsillo: el gusto del Malbec por región y a precio lógico

En la Argentina, se habla cada vez más del terruño. Si bien el término se asocia a botellas de alta gama, existen también vinos que, a buen precio, expresan las características de su región.


Terroir: un concepto francés que, en materia de vinos, designa la combinación de suelo, clima y variedad, sumado a la mano del hombre, para determinar su gusto. Y sí: hoy se habla mucho de terroir en nuestro país. Llegan nuevos Malbecs con un sentido de lugar a la góndola y, en general, cuando los querés comprar para conocer el sabor del tan mentado terroir, te baja la presión: ¿puede ser que sólo los vinos de mil pesos tengan el gusto de su terruño? Claramente no. 

Por supuesto existe un enfoque de terroir que busca el precio elevado porque genera prestigio y marca. Pero hay también vinos más accesibles que denotan el gusto de una región, aunque no estén comercializados en esos mismos términos.

Empecemos por entender que nuestro es un país en plena ebullición vínica. Y ahora vira conceptualmente de la aproximación del Nuevo Mundo –así nació la visión exportadora en los 90– a una de tradición francesa, donde el sabor está atado al lugar de origen de la uva. El giro se explica de una forma simple. Primero, la técnica puso al Malbec en el mapa global, con estilos maduros en los que la madera era buena parte del sabor. Pero luego, cuando hizo falta que la Argentina ofreciera algo más que un vino de estándar mundial. Entonces la idea de que el Malbec podía diversificar su sabor según las regiones productoras cobró nueva forma y vigor. ¿La razón? Es la variedad tinta más plantada y está presente en todos los terruños del país.

Este desplazamiento no es ingenuo. Desde las primeras plantaciones en el alto Valle de Uco (entre 1992 y 1995) a la fecha, hay unas 15.000 nuevas hectáreas de Malbec en el mercado (sobre un total de 40.000 en el país). Ni más ni menos que unos 100 millones de botellas que ofrecen un sabor diferente a lo conocido. Es ahí donde la visión del terroir cobró fuerza: una nueva región, un nuevo sabor.

El hecho de que la altura de Uco haya puesto al terroir en foco es ya una declaración de la capacidad de este concepto para explicar el sabor de un vino. Ahora, el punto es encontrar dentro de Uco, de Luján de Cuyo, de Río Negro y Los Valles Calchaquíes qué ofrece cada lugar específico como sabor puntual.

Como decíamos, para conocer el gusto de una región no hace falta gastar mucha plata, sino conocer un poco sobre los productores y elegir bien para poder saborear el efecto terroir. Así es que, en plan de despuntar el vicio del conocedor, en las etiquetas que siguen encontrarás el sabor de cada una de las regiones importantes, sin romper el chanchito.



VALLE DE UCO
Una de las razones por las que el Valle de Uco ofrece un sabor diferente es la altura: a más de 1000 y hasta 1400 metros, el Malbec vegeta en condiciones de frío extremo para el requerimiento de la variedad. Entonces obtiene un sabor frutal y floral, con trazos de hierbas y un paladar con taninos firmes y frescura elevada. Según el punto en donde esté el viñedo que le da origen, se potenciará o morigerará esa ecuación. Buenos vinos para probar, son:

Acordeón Malbec (2015, $172). Elaborado con uvas de un viñedo de Gualtallary, Tupungato, a 1350 metros, este ejemplar de Finca Ferrer ofrece el gusto de la región: maduro en aromas, fresco y jugoso al paladar, se destaca el trazo herbal.

Andeluna Malbec (2016, $182). La bodega Andeluna fue de las primeras en llegar a Tupungato. En la década y media que lleva elaborando, fue entendiendo el gusto de la región y hoy este Malbec ofrece el ABC: frutado, con trazo herbal, al paladar es fresco y jugoso.

Killka Malbec (2015, $150). Bodega Salentein tiene una de las mayores superficies de uva plantada en Tunuyán, entre la zona de La Pampa y San Pablo, en sentido este-oeste. Y este Malbec da buena cuenta de ellos: frutado y floral, al paladar es de una acidez elevada y jugosa.

La Celia Reserva Malbec (2015, $155). Al sur de Uco hay un paraje conocido como Eugenio Bustos. Ahí Finca La Celia adquirió un viñedo con más de 100 años. Este Malbec proviene de esta región fría y soleada, a unos mil metros. Lo que explica el trazo frutal y floral, ligeramente herbal, y el paladar de frescura elevada y taninos carnosos.

Esmeralda Fernández Malbec (2015, $155). En la lógica del terroir, cuando se combinan regiones, el origen del vino es el inmediato superior. Así, este Malbec, que combina Uco y Luján, tiene por origen Mendoza. Lo curioso es, precisamente, que resulta un punto medio entre ambas: fruta roja madura, paladar amplio y carnoso, de rica frescura.



VALLES CALCHAQUÍES Y DE FAMATINA
En las alturas de Salta, Catamarca y La Rioja, el Malbec ofrece un perfil menos llamativo en color, con aromas entre especiados y frutales, que en muchos casos se percibe como aroma de morrón asado. El cuerpo tiende a ser amplio. 

La Puerta Malbec (2016, $89). A una altura promedio de 1500 metros, las uvas de Famatina alcanzan, con otra insolación y temperaturas, el promedio de Luján de Cuyo. Eso explica el parentesco entre los vinos: violeta, es frutado y ligeramente especiado, con paladar de frescura moderada y taninos carnosos.

Amalaya Malbec (2015, $165). Cafayate tiene tal condición aislada, que es muy difícil que los vinos de la región no ofrezcan sabor local. El truco está en que no la tergiversen. Y así, Amalaya ofrece un tinto de aromas frutados y maduros, con recuerdo de morrón, andar suelto y carnoso, de baja frescura. 



LUJÁN DE CUYO
Luján es una gran extensión de tierra donde los viñedos están plantados desde unos 750 hasta los 1000 metros de altura. Lo que debés saber es que los viñedos de 850 metros en adelante forman el ABC del Malbec que le dio fama a la Argentina: aromas fruales, ligeramente especiados, con paladar amplio y carnoso de frescura moderada. 

Fabre Malbec (2013, $220). Elaborado con uvas de Vistalba, en la parte más alta de Luján, propone un tinto intenso de color, con aromas frutales y especiados, pero sobre todo paladar amplio y carnoso, lento en su fluir, con una madera bien puesta. 

La Linda Old Vines Malbec (2014, $230). Las uvas empleadas para este vino provienen de viñedos de más de 30 años, ubicados a una altura promedio de 960 metros, lo que explica el trazo de fruta madura y el paladar suave, envolvente y carnoso, de frescura moderada.



SAN JUAN
El Valle de Pedernal ofrece un perfil propio para el Malbec. La razón hay que buscarla en la combinación de altura y suelos calcáreos. Así, los vinos ofrecen taninos de tiza, con un perfil maduro y fresco al mismo tiempo.

Pyros Barrel Select Malbec (2014, $230). La última finca del Valle de Pedernal hacia el sur produce las uvas concentradas y aromáticas que dan origen a este vino. Potente y fresco al mismo tiempo, se destaca por su textura de tiza.

SAN RAFAEL
Ubicado a unos 600 y 700 metros, pero con exposición sur, San Rafael es una cuenca de Malbec sin mucha expresión propia. En general se parece más a Luján de Cuyo, pero se puede encontrar tintos de sabor local: maduros, carnosos y de frescura moderada.

5ta Generación Malbec (2014, $266). Bodega Goyenechea elabora este vino con viñedos propios de Villa Atuel, donde tiene la bodega. Ofrece un perfil frutal y ligeramente especiado, con boca carnosa y de frescura moderada. 



RÍO NEGRO
Una de las grandes diferencias entre Río Negro y Neuquén es que el material genético implantado es muy diferente. Mientra que en Neuquen la mayoría del Malbec fue traído de Mendoza, en Río Negro la variedad compone una población arraigada por un siglo. Y en ese clima soleado y fresco, da un vino diferente, de aromas herbales y frutales, paladar de cuerpo medio y buena frescura. 

Humberto Canale Estate Malbec (2014, $240). Uno de los ejemplos cabales es este tinto de la Bodega Humberto Canale elaborado con viñedos propios en el Alto Valle. Frutado, con recuerdo de hierbas, ofrece paladar jugoso y de cuerpo medio. Un Malbec más bien delgado y lleno de sabor.

EL EFECTO TERROIR Y EL FRÍO
Según las investigaciones del Catena Institute of Wine y Doña Paula, el efecto del terroir se percibe más claramente en las regiones de climas extremos, sobre todo en el extremo frío. Bajo ese estrés, la vid cambia su metabolismo y produce otros componentes que le confieren al vino un sabor especial. Así, en el frío, el suelo se convierte en una variable clave para revelar o inhibir ese sabor, mientras que en el calor moderado, esos efectos específicos tienden a desaparecer (incluso la diferencia entre variedades). El terroir, entonces, se pericibe en los vinos justo allí donde la presión del medio cambia el sabor del vino. 

Por Joaquín Hidalgo

Fotos Santiago Ciuffo

 


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