11.11.2013

The Club House: un oasis en Palermo Soho

A metros de una de las esquinas más agitadas de la zona, funciona un club privado para bon vivants en el que se puede reposar en un increíble jardín con pileta mientras se degustan platos y cocktails.


De los miles de porteños y turistas que deambulan por las calles de Palermo Soho todos los fines de semana, solo los más detallistas habrán notado un portón gris en la mano impar de la calle Costa Rica, a pasos de Plaza Armenia. Tras esa compuerta se esconde The Club House, un club privado al estilo de los men’s club de Inglaterra, pero en este caso la membresía no es solo para hombres sino para “personas con mentalidad internacional, ávidas de un ambiente social estimulante y creativo”, según explican sus propietarios. Se trata de la pata local de una red que también tiene sedes en Londres, Nueva York, José Ignacio y Cartagena.

Concretamente, The Club House Buenos Aires funciona en una casa de cuatro pisos, con livings, dos barras y un deslumbrante jardín con pileta: un oasis verde en medio de la ciudad. Allí se ofrece un abanico de opciones para sus miembros: desde cenas privadas, proyección de films y muestras de arte, hasta pool parties, charlas con artistas emergentes, fiestas temáticas, degustaciones de vinos, competencias de coctelería, bartenders y chefs invitados (hace poco estuvo Pablo Massey), brunchs de fin de semana y el acceso ilimitado a un espacio íntimo y confortable para conversaciones intrascendentes o cruciales, entre los socios y sus invitados.

La sucursal porteña fue fundada por Parker Stanberry, CEO de Oasis Collections, un grupo extranjero que alquila propiedades de lujo en la Argentina y en otras ciudades del mundo. Decorada con estilo industrial, la casa crea espacios diferentes: “Old English” en el Club Room (cortinas de terciopelo, un antiguo bar restaurado, sillones) y “Hollywood” en el jardín y la pileta, que le deben sus influencias al diseñador Jon Padgett de Los Ángeles, quien trabajó con Stanberry para realizar el proyecto. Además, una gran terraza techada con chimenea a leña, piscina climatizada, parque con paredes cubiertas de hiedra, lounge para muestras de arte rotativas y habitaciones de huéspedes ambientadas con vista al verde.

TRAGOS, PLATOS, PILETA Y DJ

The Club House abre todos los días a las 11 horas, salvo los lunes, y cierra a la medianoche. Los viernes y sábados, la noche se extiende hasta las tres de la madrugada. Sus miembros lo visitan todo el año, tanto en el after office como a la noche (en especial los viernes a partir de las 22 horas en su ‘Pre’), y durante el verano aprovechan para pasar el día junto a la pileta, ya que en temporada la cocina abre al mediodía y se realizan fiestas con DJs en vivo.

La comida y la bebida se pueden pedir en cualquiera de los sectores del club y se sirven en mesas bajas. La carta estilo norteamericana es autoría del chef colombiano Daniel Amezquitano y cubre todos los antojos. Muy recomendables las abundantes quesadillas con pollo, queso, crema agria y salsa picante ($55) y la Club House Burger en pan de papa, que viene con queso cheddar y una salsa especial de la casa ($50). Todas las semanas tienen una sopa diferente (que puede ser de calabaza y zanahoria, acompañado por un sándwich de jamón crudo y rúcula en focaccia), un plato (como bondiola de cerdo braseada) y una ensalada potente (por ejemplo, de repollitos de bruselas, panceta y huevo pochado). De postre, volcán de chocolate o cheescake de la casa.

La barra, en tanto, ofrece vinos por copa, tragos clásicos y de autor, creados por Peter van den Bossche (ex Green Bamboo). Entre los últimos se destacan el Peach Kiss con whisky, Hesperidina, durazno y lima; y el Plumcante que lleva gin, Aperol, ciruela y chili. Todos cuestan 65 pesos.

En noviembre, habrá dos Pool Party, los domingos 17 y 24. Desde las 13, los invitados podrán tomar algo en el jardín musicalizado mientras comen asado criollo y hamburguesas gourmet.

HABITACIONES Y MÁS
Si bien The Club House no funciona como un hotel, tiene cuatros habitaciones disponibles para ser alquiladas. Los miembros suelen utilizarlas para reuniones privadas o, en caso de que organicen fiestas, para pasar la noche. Otra ventaja que ofrece la membresía es la reciprocidad con los clubes de Nueva York, Londres y Punta del Este, a los que también se puede acceder. Y pequeños premios, como el uso sin cargo de la residencia en una fiesta anual; descuentos en las habitaciones para familiares y amigos y la chance de traer hasta tres invitados en cada visita.

CÓMO ACCEDER
Lo que hay que saber es que The Club House no está abierto al público en general. Para acceder hay tres alternativas: ser miembro (solo se admite a mayores de 23 años que deben solicitar una entrevista previamente), ser invitado por un miembro, o acudir a alguno de los eventos que se realizan bastante seguido y que se anuncian a través de su página web (www.clubhouseba.com).

En la calle, nadie imaginaría que tantas cosas suceden al otro lado de un simple portón gris. Todos los amantes de la gastronomía y el diseño deberían llegar a conocerlo, con o sin invitación, al menos una vez.
Recuadro

Por Valentina Ruderman

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