30.12.2017

Todo lo que siempre quisiste saber sobre los espumosos y nunca te animaste a preguntar

¿Es lo mismo champagne que espumoso?, ¿cuál es la diferencia entre un Brut Nature y un Extra Brut?, ¿vale tomarlo con hielo? Lee la nota y enterate.


Diciembre es el mes en el cual el consumo de burbujas se dispara. Claro que beber con conocimiento siempre es mejor porque eleva la experiencia a otro nivel, así que preparamos una breve guía sobre esta bebida:

Champagne, espumoso, cava, prosecco, ¿son todos lo mismo?

Frases como “descorchá un champagne”, “brindemos con champagne”, en general tienen un error, ya que champagne es una denominación de origen y solo los espumosos que se producen en Champagne -una localidad del noreste de Francia- pueden recibir ese nombre. 

Lo más reconocidos son Dom Pérignon Moët & Chandon, Ruinart, Krug, Veuve Clicquot y Pommery.

El Prosecco, en cambio, proviene de las regiones de Véneto y Friuli-Venezia-Giulia, en el noroeste de Italia, y se elabora con Glera, una cepa autóctona. Mientras que el cava es español y recibe ese nombre cuando se origina en provincias como Zaragoza, Barcelona, Tarragona, La Rioja y Lérida, entre otras. 

El nombre de espumosos o sparkling wines se reserva a los elaborados en otras partes del mundo, como Argentina, Chile, Brasil, China, Australia, Nueva Zelanda, California, etc.

¿Cuántos tipos de espumosos hay?

Se clasifican según la cantidad de azúcar por litro. En la Argentina, según el Instituto Nacional de Vitivinicultura (INV), se categorizan en:

- Nature: menos de 3 gramos de azúcar por litro.

- Brut Nature: menos de 7 gramos de azúcar por litro.

- Extra Brut: menos de 11 gramos de azúcar por litro.

- Brut: menos de 15 gramos de azúcar por litro.

- Demi Sec: de 15 a 40 gramos de azúcar por litro.

- Dulce: más de 40 gramos de azúcar por litro.

El Extra Brut es el preferido por los paladares argentinos, seguidos por los espumantes dulces, categoría que tuvo un 9% de crecimiento anual los últimos cinco años.

Temperatura de servicio

Se sabe, el espumoso se sirve bien frío. La temperatura ideal es entre 4° y 6°C para los ejemplares más frescos y frutados (elaborados bajo el método charmat) y entre 6° y 8° para los ejemplares más complejos (método tradicional).

 

¿Cómo enfriarlos?

La repuesta está en el hit musical del año: Despacito. Lo mejor es colocarlo en la heladera dos horas antes de beberlo y conservarlo en una frapera con agua y hielo. Según la bartender Mona Gallossi, la proporción ideal en la frapera es de ¾ partes de hielo y ¼ de agua.

Lo que nunca hay que hacer es enfriarlo en el freezer ni tenerlo mucho tiempo en la heladera.

¿En qué copa beberlo?

Durante décadas la respuesta era obvia: flauta; pero, cada vez son más los enólogos y sommeliers que recomiendan las copas de boca ancha, ya que estas optimizan la apreciación visual y la percepción aromática. Además, cuando el borde superior es ancho, el líquido ingresa y se libera en toda la superficie del paladar, de ese modo se puede apreciar en todas las células sensoriales de la boca. 

¿Vale beberlo con hielo?

El espumoso con hielo es tendencia en todo el mundo. Tal es así que, en 2011, Moët & Chandon presentó Moët Ice Imperial, el primer champagne creado para tomar con hielo.

Por supuesto, en coctelería se mezclan con hielo y hasta hay etiquetas pensadas para ese fin, como Veuve Clicquot Rich, lanzado en 2016, un champagne pensado para combinarse con ingredientes como ananá, ralladura de pomelo, pepino, apio, pimiento o té y hielo.


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