21.03.2012

Wine trends 2012: qué y cómo beberemos este año

¿Puede ser que los Chardonnay ya no sean tan untuosos? ¿El Malbec pasa de moda? ¿Por qué me cuesta conseguir tintos con mucha madera? El mercado del vino argentino cambia y éstas son algunas de las novedades.


¿Sos de los que religiosamente, cada semana, se compran una botella de las buenas para descorchar el finde?  ¿Leés la prensa especializada para conocer novedades y tener temas de conversación? ¿Solés entrar a las vinotecas y, copa en mano, ponerte a charlar con cualquiera que entre sobre todo lo que probaste y lo que aún te falta probar? Cualquiera sea tu caso, si sos un enófilo, te interesará conocer cuáles son las principales tendencias del vino argentino. La próxima vez que saques tema de conversación, o compres un vino, acordate de estos puntos clave y sus recomendados.

LOS TINTOS ADELGAZAN

Cinco años atrás, las bodegas buscaban que sus vinos fueran heavy, que tuvieran mucho cuerpo y que así el consumidor se sintiera impresionado por su producto. La moda cundió al punto de convertir a muchos grandes tintos en potajes a los que había que rebajar con tres sorbos de agua por cada uno de vino para no morir de sed a las dos horas. Ahora esta tendencia va en retroceso y nuevos tintos chispeantes y cordiales ganan la góndola. La razón es simple: el péndulo de la moda parece haber llegado al fin de un recorrido y un estilo joven y sencillo parece ser lo que se avecina. Los consumidores, agradecidos. Buenos ejemplos de esta conversión son Finca Sophenia Reserve Cabernet Sauvignon 2009 ($89), Viñas de Narváez Cabernet Sauvignon 2009 ($35) y Marianne Malbec 2010 ($35), vinos ligeros y fragantes, pensados para acompañar comidas sin dominarlas.

RETROCEDE LA MADERA

Lo anterior no implica que los tintos heavy hayan desaparecido. Persisten, pero con algunos cambios. En otra época la madera funcionaba como una estructura de sostén que, cuanto más evidente era, más conmovía. Todo acabó cuando los consumidores se cansaron de chupar tablas y las bodegas notaron que los costos de producción debían ajustarse: la buena madera es uno de los componentes más caros y fue racionalizada en su uso. Hoy es apenas un toque de gracia, un detalle precioso que invita a ser descubierto como complemento de los sabores a frutas y herbales. Ejemplos perfectos son Kaiken Malbec 2009 ($50) y Alta Vista Premium Malbec 2009 ($60).

SABORES HERBALES EN ASCENSO

Con la llegada de los asesores externos en viticultura y enología a fines de la década de '90, llegó también un cuco a los vinos argentinos: los sabores herbales -a pasto, heno, aguaribay, hojas- y hubo que desterrarlos en nombre de la fruta roja y golosa que se transformó en la reina de las siguientes vendimias. Pero cierto es que ahora los detalles herbales comienzan su retorno y suman frescura de campo abierto a las empalagosas notas de ciruela cocida. ¿Cómo se consiguen? Adelantando apenas la madurez en lugar de esperar a que las uvas se marchiten en la planta. Probá alguno de estos ejemplos: Valbona Roble Bonarda 2008 ($35),  Barrandica Malbec Vista Flores 2010 ($60),  Cafayate Malbec 2010 ($20), o el muy refrescante Verum Malbec 2010 ($72).

MALBECMANIA Y DESPUES

Nadie puede negar que vivimos una suerte de fiebre por el Malbec. En estas dos últimas cosechas  –hay números que lo demuestran- se elaboró más Malbec de lo que las vides son capaces de producir. De ahí que algunas bodegas locales hayan decidido lanzarse de lleno a la producción de otras variedades, en especial Cabernet Sauvignon, que hoy despierta de una larga siesta. Basta prestarle atención a estos dos para tener una idea de la nueva dirección en la materia: Zorzal 2010 ($50) y Palo Alto Reserva 2007 ($170).

VARIETALES COMO BLENDS REGIONALES

Es una tendencia que gana terreno en la alta gama como una forma de conseguir la máxima expresión posible de algunos vinos varietales. Consiste en mezclar una misma uva con distintos orígenes y así conseguir mayor complejidad, balance y disponibilidad cada año. No es una técnica nueva, sino que ahora está de vuelta y además se lo comunica en las etiquetas. Y la mención a los diversos orígenes de las uvas ayuda, de paso, a que los consumidores nos hagamos una idea de las regiones que son importantes y las valoricemos. Algunos Malbec ejemplares son Alegoría Gran Reserva 2008 (Tupungato, San Carlos y Agrelo; $140) o Cadus Blend of Vineyards 2008 (Tupungato, Vistalba y Agrelo; $120) y DV Catena Malbec Malbec 2007(Agrelo y Lunlunta, $145).

DOC Y LA MODA DEL ORIGEN UNICO

Mientras que algunos tintos se destacan por combinar distintos terruños, otros buscan la pureza de su cuna. Es otro de los grandes movimientos que se vislumbrará este año, en parte motivado por la concesión de la marca Single Vineyard, que hoy trae aparejada la aparición de ejemplares como Matilde Lamadrid Malbec 2005 ($250) o la persistencia de Alta Vista Alizarine Single Vineyard 2007 ($170). Y otro poco por la constante vigencia de algunos Malbec DOC Luján de Cuyo, como Luigi Bosca Malbec DOC 2008 ($140) o Norton Malbec DOC 2008 ($55).

BLANCOS MUY TIPICOS

A diferencia de los vinos tintos, que la mayoría de las bodegas buscan hacer “parecidos al Malbec” -salvo honrosas excepciones ya mencionadas-, con los vinos blancos lo varietal es más auténtico. La tendencia de los últimos años indica que en la medida en que se consiguieron buenos terruños para su elaboración -zonas más frías como Valle de Uco o Patagonia- la tipicidad varietal se convirtió en un valor a respetar y defender. Así, un Chardonnay hoy sabe a Chardonnay -y es fácilmente identificable-, y otro tanto sucede con Torrontés y Sauvignon Blanc (ver aparte). Si querés probar blancos realmente típicos, elegí Jean Bousquet Chardonnay Reserva 2010 ($60), Amalaya blanco 2011 ($50), Alfredo Roca Chardonnay 2010 ($60) y Finca Las Nubes Torrontés 2011 ($45).

LA NUEVA OLA CHARDONNAY

Es interesante cómo las bodegas abrieron el abanico del varietal en los últimos años. Hace una década, un Chardonnay que se preciara debía abundar en madera, tener una evidente nota de manteca y, sobre todo, resultar untuoso como el aceite al paladar. Pero en los últimos años, las maderas se encarecieron y este estilo de Chardonnay comenzó a aburrir, por lo que comenzaron a aparecer nuevos ejemplares que dejan toda pesadez en el olvido y se concentran en ofrecer fruta blanca evidente, paso ligero y refrescante. Ejemplos perfectos son Telteca Roble 2010 ($37), en el que a pesar de estar mencionada la madera es un detalle elegante; y Saurus 2009 ($40), cuya ligera crianza en madera de acacia apenas le aporta una sutil untuosidad.

EL RETORNO DEL SAUVIGNON BLANC

El mejor Sauvignon Blanc que se vende en Argentina es chileno: se llama Renacer y lo importan desde hace dos años de Casablanca, al otro lado de la cordillera. Y si bien aún estamos muy lejos de los blancos que se elaboran en otras latitudes, en los últimos años aparecieron algunos productores que, cansados de querer ser parecidos a otros y no dar la talla, se concentraron en lo que esta uva tenía para dar en nuestro país. Ellos están reinventando el varietal con casos formidables como Los Cardos Sauvignon Blanc 2011 ($40), de una aromática deliciosa y un paladar filoso; o Riglos Quinto Sauvignon Blanc 2011 ($75), que consigue ser a un tiempo un elegante ejemplar, con una rica impronta gustativa, entre tropical y mineral. Así es que ahora, al menos, tenés en la oferta local buenos ejemplares para probar.

DECANTACION TARDIA

En la década de 2000 las bodegas lanzaron, cada una a su turno, un vino tardío. Y la góndola de los late harvest creció de golpe. Pero a partir de 2008, aproximadamente, las casas dejaron de apostar por los difíciles vinos dulces y se depuró la oferta. Entre los que quedaron en pie una cosa es segura: hoy los tardíos ofrecen un equilibrio logrado entre dulzor y acidez, sin los excesos de azúcar de otras épocas. Dos se destacan por lejos: Afincado Petit Manseng  “El Yaima” Tardío 2008 ($100), elaborado por Terrazas De Los Andes, y Graffigna Centenario Tardío Viognier 2008 ($55).

BURBUJAS AFIANZADAS

Fuera del continente europeo, donde las burbujas están arraigadas en cada país con un estilo singular, la Argentina representa un caso especial ya que combina alto consumo con amplia oferta. Y como resultado de un mercado sofisticado, la calidad sube un escalón cada año. Sin ir más lejos, seis espumantes se colaron entre los mejores 100 vinos de Argentina, en la última edición de la guía de vinos Austral Spectator. Algunas casas elaboran estilos propios, como Chandon que se destaca con su Extra Brut ($50), uno de los mejores y más accesibles espumosos del país; otro tanto sucede con Norton Cosecha Especial ($50) y Agrestis Brut Nature ($70), de una frescura por encima de la media. Mientras, otros resultan campeones de la relación calidad precio, como los extra brut de Canciller ($30) y Goyenechea ($40). En paralelo, hoy despunta una muy alta gama, de las que son perfectos representantes Cadus Champenoise ($200) o Rosell Boher Grand Cuvée Milesimé 2005 ($275).


Por Joaquín Hidalgo  

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