09.08.2010

Wine trends: 15 tendencias en el vino argentino

15 datos concretos para entender qué está de moda y qué no en la escena del vino nacional. Enterate.


Antes de beber un sorbo de vino, todos tienen algo para comentar. Desde el sommelier que habla de aromas y notas de madera al catar un Angélica Zapata 2004, hasta el escabiador más rústico que dice “a la pucha” cuando lee la contraetiqueta de su Vasco Viejo. Todos hablan sobre vino, pero lo cierto es que se habla mucho y se dice poco. Si querés tener tema de conversación cuando te sentás a la mesa para compartir una copa  con amigos, acá te damos letras: 15 tendencias actuales del vino argentino.

1. LA MODA DEL TUPPERWINE
Cada vez más gente contrata sommeliers o especialistas para que vayan a su casa y le cuenten las bondades de tal o cual vino. Hay dos modalidades: los que van y cobran la charla pero no los vinos; y los que van, catan y luego venden sus vinos. Igualito que las reuniones de tupper de la década del ochenta. Lo interesante es que hay un público ávido de este contenido: pueden pagar hasta 500 pesos para conseguir la charla y son verdaderos focus group que las bodegas empiezan a mirar con cariño.

2. VINOS MAS FRUTADOS
Hasta hace un par de años todos los vinos tenían una marcada nota de humo, café y madera pero, entre bebedores aburridos del sabor a tronco y bodegas que buscan innovar, hoy la torrefacción y la madera ceden terreno y los vinos ganan en expresión frutal. En la gama de los 30 pesos, se ven cada vez menos vinos que ponen en primer plano la palabra “roble”. Pasó de moda.

3. ¿TIEMBLA MENDOZA?
Una de las tendencias más interesantes es la aparición de nuevas zonas productoras de vino. Así como la Patagonia Norte marcó el rumbo hace una década al estrenar viñedos en Neuquén, hoy podés encontrar bodegas en lugares como Tucumán (El Nogalal), Jujuy (Tukma) y San Luis  (Viñas Puntanas). Pero lo más interesante sucede en las áreas cercanas a la Pampa Húmeda. En el sur de la provincia de Buenos Aires, por ejemplo, hay una movida entre Tandil, Sierra de la Ventana y Médanos, con bodegas como Salgungaray, Aleste y Cerros Colorados. También hay un despertar de Entre Ríos, donde están apareciendo emprendedores que siguen el camino de la bodega Vulliez-Sermet, pionera en la Mesopotamia con vinos en el circuito comercial.

4. MAS CABERNET Y MENOS MALBEC
A la hora de elaborar grandes vinos, las bodegas nacionales siempre apuntaron al Malbec, llave del negocio de exportación. Ahora, habiendo exprimido al máximo las bondades de esta cepa hasta lograr que los vinos argentinos compitan en las grandes ligas, el mercado de alta gama le pone fichas al Cabernet Sauvignon. El objetivo es lograr “el vino de los 100 puntos”, según la escala del célebre wine expert norteamericano Robert Parker. Así lo expresa el consultor enológico californiano Paul Hobbs, que lidera esta tendencia desde la bodega Viña Cobos. No está solo. Pronto veremos ejemplares de Cabernet argentino que nos dejarán con la boca abierta.

5. AVANZA EL DESCORCHE
El descorche viene ganando lugar en los restaurantes porteños, donde hoy ya no te miran raro si caes con tu propia botella. En algunos, como Urondo, La Maison o Las Pizarras, te van a cobrar unos 20 pesos por abrirlo. Otros te piden que pagues el vino más barato de la carta, a modo de “tasa de descorche”. Una modalidad que amenazaba con imponerse desde hace tiempo y que recién ahora logra pisar con firmeza en los restaurantes de Buenos Aires.

6. EL FIN DEL DISPENSER
El auge de las botellas en formatos pequeños trae el parte de defunción para los dispenser, esos aparatos que aparecieron en wine bars y restaurantes a principios de esta década para servir vinos por copas. Eran una suerte de conservadoras en las que se colocaban una veintena de botellas que se conectaban, a través de mangueras, a un pico vertedor desde donde se servía el vino. Jamás funcionaron: los picos se infectaban, costaba limpiarlos y además no daban buenos resultados en materia de calidad. Lentamente fueron desapareciendo y hoy ya casi no se los ve en ninguna parte.

7. CLASICOS RELOADED
Las bodegas tradicionales argentinas han aceptado una realidad del mercado: la imagen es importante. Decidieron aggiornar su look para parecerse a los vinos más nuevos. Tan sólo en el último año, las clásicas Santa Ana, Pacheco Pereda, Cuesta del Madero, Michel Torino y Goyenechea, por citar unas pocas, llevaron a cabo un lifting de sus etiquetas y hasta Bodegas López acaba de hacer un giro copernicano al incluir en su tradicional vino homónimo la palabra Malbec. No serán un canto a la modernidad, pero así lucen mejor y vuelven a captar la atención del público. No sólo de los viejos clientes de siempre, sino también de los más jóvenes.

8. VINOS CADA VEZ MAS CAROS
La abundancia de vinos de alta gama ha logrado que la brecha de precios entre el vino más caro y el más barato del país se haya ampliado a números inimaginables unos años atrás. Una vinoteca que se precie no puede ofrecer menos de 50 etiquetas nuevas de más de 100 pesos. Mientras tanto, ya hay varias etiquetas, como Ultima Hoja y Viña Cobos, cuyas nuevas cosechas parten de los mil pesos. La tendencia es ir cada vez más alto.

9. ESPUMANTE PARA EL FRIO
El viejo anhelo de los bodegueros comienza a cuajar. La venta de burbujas fuera de estación se incrementó un 20% y sigue en aumento, según fuentes del mercado. Si hasta no hace tanto el consumidor promedio reservaba los espumantes sólo para ocasiones estivales y festivas, hoy es trendy tomar champagne en casa todos los fines de semana, incluso después del asado.
 
10. ¿TE ACORDAS DE LAS BODEGAS BOUTIQUE?
Hace casi diez años las bodegas pequeñas comenzaron a vender marcas propias, como Familia Cassone, Melipal y Sur de los Andes y se hicieron conocidas como “bodegas boutique”. En poco tiempo se dieron cuenta de que en el duro mercado interno sus horas estaban contadas y entonces pusieron todas sus energías en la exportación. Pero ahora, de la mano de cierta fortaleza financiera ganada off-shore, las pequeñas bodegas vuelven al redil y comienzan a ofrecer sus vinos en la góndola nacional. Es el caso de las mencionadas, a la que se le suman Piattelli Vineyards y Tempus Alba, entre otras marcas. Este fenómeno, de paso, viene apuntalado por la irrupción de nuevos distribuidores independientes.

11. EL FIN DE LA FLATOLABIA
Flatolabia: dícese del arte de hablar al pedo. Y en el vino, la flatolabia es un gran pasatiempo para los supuestos entendidos que, por suerte, viene en decadencia. Ya no es cool decir que un vino tiene aroma de arándanos, cuero de montura y torrefacción de la buena. El consumidor se cansó de eso. Y por suerte para él, cada vez menos sommeliers y especialistas en la materia hablan al dope sobre los vinos que prueban. Unos pocos descriptores, dos sensaciones concretas y al grano. El barroquismo de los “conocedores”  ha quedado atrás.
 
12. EL AUGE DE LAS CONSERVADORAS DE VINO
Hasta hace no tanto, las conservadoras de vino eran un lujo que se daban unos pocos. Pero desde que comenzaron a fabricarlas en China, llegaron modelos más baratos, y ahora las “heladeritas” se ven en oficinas, quinchos, yates y hasta en el motorhome de algunos fanáticos high class que quieren viajar con sus botellas favoritas. Pero sobre todo, las vas a ver en restaurantes, inclusive en los menos refinados. Claro que no son las costosas y sólidas Eurocave o WineWorld; se trata de los modelos made in China como Wine Cooler, Wine Collection y Coolbrand que se venden en los supermercados.  Pronto serán tan habituales en un hogar como un microondas o un plasma.

13. BODEGAS QUE AUSPICIAN MENUES
La tendencia que se ve de unos años a esta parte en restaurantes pequeños de alta gama, es que aparecen menús degustación completos de entrada, plato y postre, en los que todos los vinos son de una sola casa, como si el restaurante fuera de la bodega. A medida que se van presentando los platos (que suelen ser entre cinco y diez), el cliente va probando los diferentes vinos: puede empezar con una copita de espumante, seguir con un blanco, pasar por uno o dos tintos y terminar con un tardío. Negocio redondo para todos: bodega, restaurante y cliente.

14. NUEVOS AIRES PARA SAN JUAN
San Juan es la segunda provincia de Argentina en volumen plantado con vid y en producción de vinos. Con esa realidad, en la mente de los consumidores estuvo siempre a la sombra de Mendoza, líder en ambos rubros. Pero en los últimos años, la provincia ha logrado mejorar la percepción de sus vinos y hoy comienza a brillar con luz propia. Impulsado principalmente por una variedad, el Syrah, la veintena de bodegas sanjuaninas escalan posiciones en el ranking nacional del buen gusto. Entre ellas, Finca Las Moras, Graffigna, Putruele, Pulenta y Xumek son las que marcan la pauta para la región.

15. VINOS PUNTO COM

Como nunca antes, las bodegas están cada vez menos interesadas en comunicar sus productos en medios de nicho y comienzan a orientar sus estrategias de posicionamiento hacia los medios masivos y digitales. Si hasta hace un año la mayoría descartaba de plano la posibilidad de construir y activar marcas utilizando a Internet como soporte, hoy la realidad es bien distinta. Tener presencia en medios y redes sociales de la web se está convirtiendo en una gran necesidad porque garantiza un acercamiento al consumidor real y proporciona nuevos horizontes.

Por Joaquín Hidalgo

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