03.03.2016

¿Cuál es el secreto de la hamburguesa del Pony Line?

Con 220 gramos de tapa de asado de Wagyu y bife de chorizo, es un verdadero plato de autor y uno de los más pedidos en el bar del Four Seasons Hotel. Enteráte por qué vale la pena probarlo.


“Me voy al Four Seasons a comer una hamburguesa”. Una frase que hasta hace unos pocos años era impensada, hoy se escucha cada vez mas seguido en Buenos Aires. Cuando Juan Gaffuri volvió a Argentina para renovar la propuesta gastronómica del Four Seasons no pensaba que su hamburguesa fuera a causar tanta repercusión, pero hoy es por lejos el plato más pedido en el Pony Line, el bar del hotel.

La hamburguesa ($180 con papas fritas) es un auténtico plato de autor, tomando todos los elementos que pueden hacer bueno a este sándwich y combinándolos de una manera creativa, pero armónica, donde ningún producto tapa al otro. Siendo Gaffuri una de las personas que más sabe sobre carne en Buenos Aires hay mucho cuidado puesto en la elaboración de los medallones, que pesan unos contundentes 220 gramos. El blend está hecho con tapa de asado de Wagyu, y bife de chorizo, y para condimentarla se usa simplemente sal, pimienta y aceite ahumado al momento de la cocción. No puede haber una buena hamburguesa sin un buen pan y en este caso se luce: es suave pero no se desarma y el gratinado además de impactar visualmente aporta una cuota extra de sabor. El sándwich se completa con panceta, queso lincoln, un pickle casero, cebollitas crocantes, y salsa BBQ.



A pedido del comensal sale a punto, bien jugosa, y al morderla nuestra boca es invadida por el sabor del bife del chorizo, pero con la textura suave que solo se pude encontrar en una hamburguesa bien hecha. Todos los ingredientes están por algo: el queso aporta untuosidad, la cebolla textura, el pickle acidez, nada es azaroso. El resultado es un sándwich redondo, impecable, repleto de sabores equilibrados y que está a la altura de las mejores hamburguesas que se pueden probar en Nueva York.

Para quienes buscan sabores más intensos hace unos meses se sumó la opción de hamburguesa dry aged ($280 con papas fritas), con carne madurada 45 días en cámaras controladas dentro del propio hotel. En este caso, la hamburguesa viene con queso lincoln, alioli de hierbas, lechuga, tomate y relish casero.

Las papas fritas no se quedan atrás, y también son de las mejores de Buenos Aires, gracias a su triple cocción, que comienza en un horno rational. Para beber las opciones abundan: vinos, cerveza artesanal y una amplia carta de tragos entre los que se destacan los tererés: se sirven en jarra y se acompañan en un mate con hierbas aromáticas para que uno se "cebe" su trago. Nuestro preferido es el de Yerba Mate, limonada, zest de limon, vodka, pomelo, hibisco y Zubrowka ($150). Para terminar la velada los postres y helados de Joaquín Grimaldi nunca defraudan, y en cada visita uno se encuentra con nuevas sorpresas como el flamante helado de dulce de leche ahumado.



En definitiva una experiencia que cierra por todos lados, en un ambiente agradable y a un precio lógico. No hay que pensar que se está comiendo una hamburguesa, sino un plato de autor con muchísima elaboración y los mejores ingredientes disponibles en el mercado. ¿Es la hamburguesa del Pony Line Bar la mejor de Buenos Aires? Nosotros creemos que sí.

Por Leandro Volpe, autor del blog especializado #BurgerFacts

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