21.05.2014

Pinot Noir: el ascenso del varietal tinto más delicado

Rara y exótica en su sabor y textura, esta uva experimentó un salto de calidad y oferta en los últimos años. Hoy, los Pinots argentinos cautivan a los paladares más sofisticados, tanto locales como extranjeros. En esta nota, 12 etiquetas recomendadas.


Para un bebedor de vinos, el Pinot Noir es, al mismo tiempo, un punto de llegada y uno de partida. De llegada, porque a esta variedad se accede después de haber recorrido el abanico de vinos clásicos; de partida, porque al probarla por primera vez se reconfigura el paladar: se vuelve más amplio y tolerante. Experimenta un refresh que permite observar la góndola vínica con nuevos ojos.

Y como esos amores que marcan un antes y un después en la vida, este varietal y su amplio rango de vinos funciona como un rompecorazones: nadie olvida su debut con el Pinot Noir, la extrañeza que le causó su textura de nube y la intensidad de su sabor combinada con ligereza. Un inicio exigente que, por fortuna, hoy en día en nuestro país en la Argentina consigue verse ampliamente satisfecho. Al cabo de una década de fuerte investigación tanto en la producción de los viñedos como en el proceso de elaboración del vino, nuestro Pinot ofrece tal nivel de sofisticación que cautiva tanto a consumidores locales como extranjeros. Entre estos últimos, se encuentra el master wine británico Tim Atkin: en su reporte más reciente (2014) afirma que en nuestro país ya se elaboran los mejores Pinot Noir de Sudamérica. Algo impensable cinco años atrás, cuando pocos presagiaban un buen futuro para la variedad.

El lento camino hacia la cima
Hace una década, mientras toda la industria del vino apuntaba sus cañones a conseguir el Malbec más voluptuoso y complejo posible, unas pocas bodegas en los márgenes de los terruños centrales comenzaron a explorar esta uva. En el Alto Valle de Uco y en la Patagonia, por ejemplo, donde el clima frío supone un límite para las variedades de ciclo largo (que se cosechan más tarde, como Cabernet o Malbec), casas vinícolas como Salentein, Zorzal, Familia Schroeder, Chacra y Del Fin del Mundo apostaron sus fichas al Pinot Noir, la más blanca entre las variedades tintas. De ciclo corto y de cultivo complejo –es conocido por sus caprichos productivos y mutabilidad genética–, el varietal entró, en ese entonces, en fase de investigación. Se buscaron zonas a las que se pudiera adaptar, un tipo de suelo que permitiera desarrollar su amplia paleta de texturas y, sobre todo, el clon que lograse traspolar el abecé del Pinot de zona frías y húmedas (como lo es Borgoña, su cuna histórica) a climas templados y secos, con gran insolación, como los nuestros.

No fue fácil dar con el combo preciso. Sin embargo, para la vendimia 2007 y 2008 ya comenzaba a perfilarse un conjunto de factores determinantes: se halló un grupo de clones que, cultivados en suelos con presencia calcárea, irrigación y buen follaje, daban al Pinot Noir la oportunidad de alcanzar cierto grado de complejidad. En ese momento, no obstante, el mercado aún no estaba preparado para recibir vinos ligeros. La llegada del nuevo estilo demoró unos años más.

Actualmente, las condiciones están completamente dadas y el Pinot Noir ostenta trazos propios del varietal: colores ligeros y rojos, como aguados; aromas frutales, terrosos y con restos de hongos; y una boca que se destaca del resto por ofrecer ligereza, textura de seda y a veces polvorienta –como de tiza–, con una alta intensidad de sabor. La suma de estas características lo convierte en un vino raro dentro del panorama argentino. A continuación, te sugerimos un dream team de la variedad para que encuentres tu propio punto de llegada. Y de partida.

Zorzal Terroir Único 2013 ($80). La bodega de los hermanos Michelini, ubicada en Gualtallary –en el Alto Valle de Uco–, trabaja con estilos que van a contracorriente del mercado. Por eso no es de extrañar que, partiendo de un suelo ideal y de la variedad rara por excelencia, ofrezcan un Pinot descollante entre sus filas. Terroir Único es ligero a la vista, con aromas que recuerdan a confitura frutada y notas terrosas. Al paladar, su textura es polvorienta, de andar suave y sabroso. Buen ejemplar para iniciarte si nunca probaste la variedad.

Alfredo Roca Fincas 2012 ($90). Esta bodega de San Rafael es conocida por su Pinot, del que elaboraron un puñado de etiquetas distintas en los últimos años. El mejor, sin dudas, y además más accesible, es este. Liviano y de color naranja diluido, es un tinto perfumado que recuerda a un petit four de naranjas y a hongos, y que ofrece al paladar una textura tersa y ligera. Es perfecto para acompañar una carne estofada con el mismo vino.

Domaine Bousquet Reserva Pinot Noir 2012 ($110). En el Alto Valle de Uco, la casa de tradición francesa Domaine Bousquet cultiva el varietal en el sector de suelos calcáreos con forma de ceja que domina el piedemonte. Y consigue un tinto de evidente trazo frutal, salpimentado con toques de tierra y hongos, que despliega en la boca una textura de tiza muy nítida, como si se tuviera la boca llena del fino polvo que deja el yeso al lijar una moldura. Para especialistas.

Del Fin del Mundo Reserva 2011 ($120). En San Patricio del Chañar (Neuquén), Bodega Del Fin del Mundo consigue un ejemplar elegante, que no es poco mérito para la variedad. Es más, de eso se trata el Pinot. De aroma frutal y terroso evidente, en el telón de fondo de este Reserva se encuentra la madera sanamente ensamblada. Su textura afable y llena de matices completa el paso por la boca, con un final de fruta roja muy sabroso.

Saurus Patagonia Select 2011 ($139). Familia Schroeder se cuenta entre las pocas bodegas que, desde el principio, allá por 2004, enarboló la bandera del Pinot Noir. También desde San Patricio del Chañar, ofrece el varietal en todas sus gamas de precio y con amplitud de estilos. Destaca Saurus 2012 ($80), por su ligereza y sencillez frutal, pero sobre todo recomendamos el Patagonia Select, cuya crianza aporta un trazo de elegancia a su textura suelta, fresca y apenas polvorienta. Ambos son ideales para maridar una pasta corta con hongos, por ejemplo.

Catalpa 2011 ($137). Ubicada en El Peral, en el Alto Valle de Uco, Bodega Atamisque es una casa de capitales franceses que elabora un Pinot delicado a partir de un terroir algo intenso. La clave está en el suelo pedregoso, arenoso y calcáreo de sus viñedos, de donde se obtiene este tinto de expresión aromática abierta y de gran calidad, frutado y con una crianza integrada y armónica. En boca, su ataque es seco y sabroso, muy expresivo y vibrante. De fluir aterciopelado, es un ejemplar para fanáticos y entendidos.

Humberto Canale Old Vineyard 2011 ($161). Una de las cualidades que hacen especial al Alto Valle del Río Negro es que allí hay viñedos viejos. De hecho, el Pinot fue introducido en esa región antes que en ninguna otra, hacia la década de 1950. Y Humberto Canale tiene empotrado, entre las alamedas del valle, una vieja parcela de la que elabora este vino algo subido de color, aromáticamente frutal y terroso, con un tacto aterciopelado elegantísimo. Un Pinot de manual para todos los paladares.

Luigi Bosca Grand Pinot Noir “La Consulta” 2012 ($220). Flamante vino de Familia Arizu, este Pinot rompe con el histórico esquema de la casa, en el que la uva provenía de sus viejos viñedos en Luján de Cuyo. En este caso, llega desde un rincón exquisito en el Valle de Uco, La Consulta, en donde consigue la tipicidad un poco floja del varietal, cruzada con una presencia de roble interesante. Armonioso, funcionará como puerta de ingreso para la variedad para todos aquellos a quienes la madera les resulte cautivante.

Primus 2012 ($450). Es el tope de gama de Salentein y el resultado de un largo trabajo de investigación a 1400 metros en el Alto Valle de Uco. La bodega es una de las que más ha explorado el varietal en Mendoza. Con una larga y acertada crianza en roble, es un vino delicado y etéreo a la vez, que enamora por su paso envolvente y suave, lleno de sabor frutal y chispeante de frescura. Si el precio te resulta prohibitivo, no dejes de probar Salentein Reserva 2012 ($105), que será una inmejorable puerta de ingreso.

 

 

La figurita difícil
Bodega Chacra, ubicada en el Alto Valle del Río Negro y propiedad del italiano Piero Incisa della Rocchetta, es una de esos raros emprendimientos que –como Familia Schroeder– hicieron foco en el desarrollo de esta uva desde el día cero. Con una producción regulada a cuentagotas, el Barda Pinot Noir 2011 ($334) es muy difícil de conseguir. Y si, por casualidad, te topás con una botella, no la dejes pasar: es un tinto delicado y serio a la vez, con un perfil frutado y terroso que encanta, sumado a una boca ligera y llena de sabor.

 

Por Joaquín Hidalgo

Fotos: Santiago Ciuffo

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