El rooftop más alto de Palermo: la nueva terraza de Buenos Aires para cenar y tomar cócteles

El rooftop más alto de Palermo: la nueva terraza de Buenos Aires para cenar y tomar cócteles

Palermo acaba de sumar un plan difícil de mirar desde abajo: Trade Sky Club, un rooftop situado en el piso 28 de la Torre Cúb, sobre la esquina de Juan B. Justo y Honduras. Está a más de 100 metros de altura, tiene una vista de 360 grados y llega con una ambición muy concreta: que la cena no sea el último acto de la noche, sino apenas el aperitivo de algo más movido.

En una ciudad donde una buena mesa puede derivar en charla interminable, brindis, otro brindis y decisiones que al día siguiente exigen café de especialidad, la propuesta parece bien calibrada. Hay cocina firmada, cócteles, vinos, espumantes, dos barras y programación de DJ sets. Todo ello con Buenos Aires desplegada alrededor como una maqueta gigantesca y bastante más cara que una lámpara de diseño.

Un mirador de Palermo a 28 pisos del asfalto

El golpe de efecto empieza al abrirse el ascensor. Desde Trade Sky Club se contempla una panorámica que va desde Puerto Madero hasta la costa de Olivos, según la información compartida por el proyecto. No es un detalle decorativo: aquí la altura es el ingrediente principal y el motivo por el que el local juega en una categoría particular dentro de las terrazas porteñas.

Palermo tiene barras, restaurantes, patios escondidos y veredas que se convierten en pasarela cuando cae la noche. Lo que no abunda tanto es una perspectiva realmente aérea del barrio y de la ciudad. Por eso el piso 28 no funciona solo como dirección: marca el tono. Una copa al atardecer tiene otro dramatismo cuando el horizonte ocupa todos los ángulos posibles.

El espacio cuenta con 600 metros cuadrados y capacidad para 180 personas. Incluye una barra interior, otra al aire libre y una terraza planteada para utilizarse durante todo el año. Una distribución sensata para Buenos Aires, ciudad capaz de ofrecer una noche calurosa, viento inesperado y un debate meteorológico de veinte minutos antes de pedir la primera ronda.

De la cena al club, sin cambiar de coordenadas

Detrás de Trade Sky Club está el grupo responsable de Uptown, Nicky Harrison y Trade Sky Bar, el rooftop conocido del microcentro. El nuevo espacio no pretende ser una réplica con otro código postal. Su perfil es más nocturno y apunta de forma explícita a una energía de club: DJ sets, ritmo creciente y una experiencia diseñada para quedarse hasta tarde.

Eso lo convierte en un candidato lógico para varios planes. Para una cita, la vista hace buena parte del trabajo pesado y evita conversaciones sobre el tráfico, salvo que alguien insista en señalarlo desde el cielo. Para un after office, la doble barra permite pensar en cócteles sin el protocolo completo de una cena larga. Y para grupos, ofrece esa secuencia tan porteña de “una copa tranquila” que termina con música y una hora de regreso que nadie había pactado.

La clave estará en elegir el momento. Quien busque paisaje y conversación debería apuntar a la franja previa al anochecer. Quien vaya por la pulsación nocturna, en cambio, encontrará más sentido cuando los DJ sets entren en escena. Son dos versiones de una misma terraza: una para mirar la ciudad y otra para olvidarse de mirar el reloj.

Cocina nikkei y carta líquida para distintos ritmos

La cocina lleva la firma de Dante Liporace y la carta está pensada para acompañar desde una cena más formal hasta una salida compartida entre amigos. Entre las recomendaciones comunicadas figuran un tiradito con leche de tigre y ají amarillo, además de una tabla de sushi nikkei con variedad de rolls y degustación de nigiris.

La elección tiene lógica de rooftop nocturno: platos con sabor, carácter y formato fácilmente compartible, sin pedir que la mesa se convierta en una negociación diplomática sobre quién se quedó con la última pieza. El cruce nikkei suma una vía reconocible y festiva para cenar antes de pasar a la barra o, directamente, mientras la noche empieza a cambiar de volumen.

En bebidas, Trade Sky Club ofrece tragos clásicos, vinos, espumantes y cócteles de autor. La variedad permite que convivan perfiles muy distintos en una misma reserva: quien defiende un clásico bien hecho, quien prefiere espumante por puro espíritu celebratorio y quien considera que una carta de autor es una invitación a experimentar. Nadie tiene que sufrir por unanimidad; bastante difícil es ya elegir mesa con vista.

Cómo encaja en el mapa de terrazas de Buenos Aires

El fenómeno rooftop ya forma parte del ocio gastronómico porteño, pero no todas las terrazas prometen lo mismo. Algunas se apoyan en la coctelería pausada, otras en la cocina y otras en el paisaje. Trade Sky Club concentra las tres capas, con un elemento diferencial muy concreto: la altura en Palermo y una programación que empuja la experiencia hacia la noche de club.

Para ubicarlo mejor, conviene pensar el mapa en dos estilos. Está el rooftop para llegar, pedir un cóctel y disfrutar de una conversación sin competir contra los altavoces. Y está el rooftop que entiende la música como parte central del plan, donde el brindis puede ser el inicio de una noche más larga. Por lo anunciado, Trade Sky Club pertenece al segundo grupo, aunque conserva herramientas para una primera parte más gastronómica y relajada.

También dialoga con su antecedente en el microcentro, Trade Sky Bar, pero desde una identidad propia. Cambia el escenario urbano, cambia el barrio y cambia el pulso. El microcentro aporta otra postal; Palermo, en cambio, suma cercanía con una de las zonas más activas de la noche porteña. Una diferencia nada menor cuando el plan incluye decidir qué ocurre después.

Guía rápida: qué pedir y cuándo ir según el plan

  • Para una cita con impacto: reserva en el tramo previo a la puesta de sol, prioriza una mesa orientada a la vista si está disponible y comparte el tiradito o la tabla nikkei. La ciudad se encarga del decorado.
  • Para un after office con pretensiones: cócteles, algo para compartir y horario temprano. Es la fórmula adecuada para salir de la oficina sin entrar de inmediato en modo discoteca.
  • Para una cena que puede acabar en baile: empieza por la cocina y consulta la programación de DJ sets. La música es parte declarada del concepto, no música de ascensor con ínfulas.
  • Para celebrar: espumantes, grupo contenido y una reserva organizada con antelación. Un espacio de 180 personas sigue sin poder hacer milagros cuando media ciudad decide brindar el mismo viernes.

Trade Sky Club suma así una nueva razón para mirar hacia arriba en Palermo. No solo porque esté en el piso 28, sino porque propone una noche completa en un único ascensor: cena, copa, paisaje y música. El tipo de plan que empieza con una foto del skyline y puede acabar con la galería del móvil llena de pruebas comprometedoras de que, sí, aquella última ronda parecía una idea excelente.